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La Lupa

El globo de ensayo de EE. UU. sobre el Esequibo

Juan González y Brian Nichols, importantes funcionarios del gobierno de Biden, sorprendieron con sendos tuits en apoyo al laudo arbitral de 1899 sobre el Esequibo, con el que Venezuela tiene un contencioso por considerarlo nulo e írrito, pero es el instrumento que Guyana defiende para reclamar el territorio venezolano. En 2018 el vecino acudió a la Corte Internacional de Justicia para plantear el litigio. La posición histórica de nuestro país es que la controversia debe resolverse mediante los mecanismos previstos en el Acuerdo de Ginebra de 1966 firmado por Venezuela, UK, y la entonces Guayana Británica ¿A qué vienen los tuits de González y Nichols entonces? Mi hipótesis es que fue un globo de ensayo para medir la reacción de Venezuela. Posiblemente los EUA consideren a Guyana como proveedor petrolero de cara al futuro, ante las presiones que tiene el gobierno de Biden para que no retome relaciones petroleras con el gobierno de Maduro

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Caracas. Los hechos políticos vuelan. Un análisis hoy no es sencillo. Agota porque son muchas variables las que entran en juego para estudiar un proceso determinado. Uno no termina de comprender uno cuando, de repente, aparece otro, otro, y otro. Ya no son las variables conocidas o pronosticables que hacen manejable un análisis. Son desconocidas y en incertidumbre, lo que demanda más tiempo y pericia para el análisis.

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Así como lo anterior tiene desventajas, el análisis en incertidumbre también posee sus ventajas. Análisis más osados, menos conservadores. Las crisis obligan a ver las cosas desde diferentes perspectivas, a pensar con riesgo, y a atreverse a hacer análisis que parecen descabellados o que no “tienen ni pies ni cabeza”. No solo “que salgan de la caja”, de las famosas “matrices de opinión” o “líneas que bajan” para repetirlas, sino que realmente parezcan locos. Hoy es menester tener una cierta audacia analítica para comprender procesos complejos como los que el mundo experimenta hoy.

Aquí haré un análisis de ese tipo, que parece “traído por los pelos”. Se trata de sendos tuits con fecha 4-10-22 de Juan González y Brian Nichols, altos funcionarios del gobierno de Biden, quienes tuitearon sobre el Esequibo.

Una de mis líneas de temas para mis artículos en El Cooperante es la relación de Venezuela con los EUA, que es una relación muy compleja. Que hay que “esmarañar” para comprenderla. Con este artículo y posiblemente dos o tres que vendrán seguidos, trataré de desentrañar lo que creo es una nueva etapa en estas relaciones. Lo digo a partir de los tuits de Nichols y de la “deputy” del departamento de Estado, quienes informaron sobre encuentros con la delegación de la plataforma unitaria en México. No con la plataforma sino con la delegación que está en México. Es lo mismo, pero no es lo mismo. Esto es lo interesante. Creo que los EUA mueven su interlocutor dentro de la oposición: más hacia la plataforma y menos hacia el interinato, aunque Guaidó “sea su hombre en Caracas”. Este cambio, a su vez, creo que abrió el juego político con el gobierno, con el que los EUA ya conversaban. No descarto que Colombia y México mediaron para este juego “a tres bandas”: EUA, Venezuela, y la plataforma unitaria. Algo como una “meta mesa” de la mesa de México. Esto será para los próximos artículos. En este, abordaré la parte “energética” (de la energía) que es un tema para los EUA, no solo por las elecciones en dos semanas, sino que es un asunto estratégico. 

De manera terminante, Juan González y Brian Nichols expresaron que la posición de los EUA en la controversia por el Esequibo es la postura de Guyana, país que defiende el laudo arbitral de 1899 y no el Acuerdo de Ginebra de 1966 firmado por Venezuela, UK, y la antigua Guayana Británica, para hallar un “arreglo práctico” al contencioso venezolano contra lo decidido por el laudo de 1899, al despojarnos de esa parte del territorio. Nichols tuiteó que, mientras un “órgano competente” no determine lo contrario, la frontera entre Venezuela y Guyana es la que determinó el laudo de 1899, límites que “deben respetarse”. González secundó el tuit de Nichols y escribió que “esta es la política de los EUA”.

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Un antecedente que hay que recordar para darle contexto a los trinos de los dos funcionarios del gobierno de Biden, es que en virtud del artículo IV-2 del Acuerdo de Ginebra, el secretario de la ONU, Antonio Guterres, comunicó el día 30-1-18 tanto a Venezuela como a Guyana, el envío del contencioso territorial a la Corte Internacional de Justicia. Tanto el gobierno como la oposición -representada por la AN- rechazaron la decisión de Guterres. Principalmente porque Venezuela señaló que ir a la CIJ debe ser aceptado por cada país y no una decisión unilateral de una de las naciones o del secretario de la ONU. Aunque la CIJ se declaró competente para examinar la controversia el día 18-12-20, el tema del consentimiento del país para validar esta instancia judicial se debatió entre los magistrados de la corte, varios de ellos con voto disidente a la decisión de la CIJ de declararse competente para conocer la controversia.

Otro antecedente es que no es la primera vez que Nichols opina acerca del Esequibo. Cuando la CIJ se declaró competente, Nichols escribió el siguiente tuit con fecha 10-1-21 “EE.UU. apoya la decisión del 18/12 de CIJ de que tiene jurisdicción en tema de la frontera territorial entre Guyana y Venezuela, es el camino legal y pacífico a seguir.Las afirmaciones agresivas de Maduro no cambian esto, solo muestran al mundo su desprecio por vecinos y ley internacional”.

El Acuerdo de Ginebra habló de un “arreglo práctico”, diplomático no jurídico, y esto es lo que se objetó a Guterres. Sin embargo, el secretario general de la ONU podrá señalar para defender su decisión, que luego de casi 60 años, la controversia no se ha resuelto y no tiene visos de zanjarse. El contraargumento a esta hipotética respuesta de Guterres escapa a este artículo.

¿A qué vinieron sendos tuits de dos altos funcionarios del gobierno de los EUA? Es lo que hay que explicar y por eso mi análisis es “fuera de la caja”.

Las relaciones entre Venezuela y los EUA pasan por una etapa en que su naturaleza se define sobre la marcha. No hay una clarificación previa de lo que esas relaciones pueden ser. Al menos es lo que comunican los EUA. La dificultad es para el Norte, menos para Venezuela. Al gobierno de Maduro le gustaría una relación con los EUA. Su posición es más sencilla que la de Biden, la que es más complicada ¿Cómo tener comunicación con un gobierno que no reconoce pero que en los hechos sí, aunque el gobierno que los EUA reconoce no existe en los hechos? No es solo un trabalenguas o una “pregunta metafísica”, sino un importante -y quizás decisivo- problema político para los EUA. Biden heredó la política de Trump y la del interinato. No sé si en solitario Biden la hubiese adoptado, pero ahora debe lidiar con ella, le agrade o le desagrade. Me luce que este problema lo resuelve al reunirse con la plataforma unitaria como hizo Nichols el día 19-10-22. Pero esto ya es otro análisis.  

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La dificultad para los EUA es que a lo mejor este país recibe las presiones de grupos que no quieren que el gobierno de Biden tenga comunicaciones con el de Maduro, pero al mismo tiempo, el tema energético es importante para los EUA.

Cuando la reunión Venezuela-EUA el 5-3-22 no hubo comunicado. En ese entonces, me dio la impresión que los EUA no aguantaron la crítica por el encuentro y retrocedieron. El acercamiento se enfrió o la comunicación se mantuvo en secreto.

El intercambio de detenidos del 1-10-22 tuvo comunicados de los dos gobiernos. Los interpreto como que ambos ejecutivos asumieron el costo político y de imagen de conversar simplemente porque quieren y necesitan hablar asuntos de interés mutuo. A diferencia de marzo de 2022, los EUA no se echaron para atrás en público.

Mi hipótesis “traída por los cabellos” es que los EUA quieren mantener la comunicación con el gobierno de Maduro, pero exploran opciones diferentes para la energía. Esto llevó a que el Norte hiciera un “globo de ensayo” con el tema del Esequibo. Por eso los tuits de Nichols y González, para “medir el terreno”. Explico mi hipótesis.

En su asamblea del 5-10-22, la OPEP+ acordó recortar su producción en 2 MMBD a partir de noviembre. Una consecuencia será que el precio del barril puede subir. Biden se molestó con esta decisión, “lo dejaré hasta ahí”, expresó su jefa de prensa. Biden afirmó que buscarán opciones para tener una energía que no dependa de la OPEP. Los EUA señaló que la “OPEP tomó el lado de Putin” y la decisión es “miope” y “decepcionante”. En lo interno, la decisión influirá en los precios domésticos de los combustibles y, por supuesto, en las “midterm”. 

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La molestia de Biden puede ser porque los EUA apelan a las reservas estratégicas. En tuiter leí que ha empleado cerca de 200 MMBD para mantener los precios de los combustibles dentro de los EUA. Biden expresó que viene de un hogar en el cual “if the price of gasoline went up at the gas station, we felt it”. 

La gran pregunta -quizás un conocedor del tema petrolero podrá responderla con mayor propiedad- es hasta cuándo los EUA podrán emplear sus reservas estratégicas antes de que lleguen a 0 o al nivel de emergencia. Es razonable pensar, en consecuencia, que los EUA no quieren arribar a ese punto y por eso la necesidad de buscar energía que evite gastar las reservas. De aquí la molestia con la OPEP+. Sería quien supliría la diferencia, pero ya no será así.

Aquí está el “globo de ensayo” y mi hipótesis. A lo mejor los EUA decidieron no depender o comprar petróleo de Venezuela o hacerlo en lo mínimo -nuestro país es fundador y parte de la OPEP- y considerar el petróleo del Esequibo, territorio en donde desde hace años empresas de los EUA exploran para encontrar gas y petróleo, que han hallado.

El antecedente más cercano que pudiera explicar los trinos de Nichols y González fue un comunicado de la cancillería de Venezuela con fecha 30-9-22 en el que expresó su rechazo a lo afirmado por Guyana en la asamblea general de la ONU. Venezuela expresó su “indignación” por el “emporio transnacional” que Guyana permite a través de las “transnacionales petroleras”.

Es evidente que el tuit de Nichols apuntó a la respuesta de Venezuela contenida en el comunicado de la cancillería, que destacó el tema petrolero como elemento para rechazar la intervención de Guyana en la ONU. Posiblemente con la decisión de la OPEP, los EUA quieran otras alternativas energéticas que no sean de Venezuela. Guyana, entonces, aparece más en el radar, porque ya estaba.

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El “globo de ensayo” consistió en medir reacciones dentro y fuera de Venezuela. Por una parte, WSJ publicó una información que señaló que los EUA consideran otorgar a Chevron una licencia más amplia para operar en Venezuela. Casi inmediatamente, Reuters publicó una nota en la que señaló que los EUA no tienen pensado cambios en su política de sanciones hacia el gobierno, postura que fue ratificada por Biden al afirmar que “Maduro tiene que hacer mucho más para que los EUA consideren levantar las sanciones”. El “mucho más” -a partir de las notas de Reuters- es que el gobierno acepte regresar a México. Si esto ocurre, puede haber un “deal” para otorgar una licencia que amplíe las operaciones de Chevron en Venezuela. 

Casualmente, Duque publicó un artículo con el mismo mensaje de los críticos a que los EUA hablen con Maduro: acceder al petróleo de Venezuela es algo como “mancharse las manos de sangre con la dictadura de Maduro”. Así Duque tituló su artículo, “petróleo sangriento”. En una posterior entrevista a EFE, Duque dijo lo mismo: cuidado con “mancharse las manos de sangre con el petróleo del dictador”. Igualmente, Bolton y Pompeo atacaron a Biden por esta posibilidad.

A lo mejor un sector del gobierno de Biden o grupos de presión quieren que las sanciones se flexibilicen y se expresaron vía WSJ. Quizás otro sector no quiere esa flexibilización, y empleó a Reuters para enviar su mensaje que las sanciones no se van a aflojar salvo que Maduro haga concesiones políticas importantes. Biden estaría en esta línea.

Es un mensaje al gobierno de Maduro, porque éste siente que puede ceder poco o nada, pero quiere todo a cambio. Es una lógica del chavismo. Parte de lo siguiente: puede esperar porque está en el poder. Tiene todo el tiempo del mundo. Como no hay alternancia, esperó a que pasara Bush, Obama, Trump, y si las condiciones se lo demandan, esperará a que Biden termine su mandato y verá si puede hablar con el nuevo gobierno en 2025 o en 2029 (si Maduro gana en 2024). Por eso, entre otros motivos, las negociaciones con el chavismo son complicadas y sin resultados importantes. Su sentido del tiempo es muy distinto al de los demás.

Puede haber una pugnacidad interna dentro del gobierno de Biden y también dentro de grupos de presión en los EUA por el tema de las sanciones. Nichols “prueba el terreno” con un tuit sobre el Esequibo para medir reacciones en Venezuela.

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Logró algo inesperado, aunque no es nuevo: que la oposición, el gobierno, las FAN, y el PSUV se unieran para rechazar su tuit y afirmar la validez del acuerdo de Ginebra de 1966. Unidad venezolana frente al Esequibo que tampoco es nueva.

Durante los años más intensos del conflicto político en Venezuela, el ejecutivo y el parlamento rechazaron el laudo, aunque con comunicados separados. El del gobierno fue con fecha 31-1-18. El rechazo del parlamento fue firmado el día 6-2-18 durante la gestión de Omar Barboza como presidente de la AN.

Igualmente, la unidad para la defensa del Esequibo fue ratificada en un comunicado firmado en México por el gobierno y la plataforma unitaria, con fecha 6-9-21. Comunicado, por cierto, criticado y ridiculizado por la opinión que hoy se “tira al piso” porque Guyana solicitó a Google y a Facebook quitar el Esequibo del mapa de Venezuela. Pero bueno, así son los “duros de la oposición” y los “corridos en 7 plazas” de tuiter. Un día una cosa, mañana otra. Pa’lante y pa’tras. Quién los entiende y quién puede confiar en ese grupo. Nadie.   

El tuit de Nichols pone a los EUA no a favor de una negociación -aunque la deja ver, cuando habla de “solución pacífica”- sino del lado de Guyana, que es su posición en el tiempo. Durante el gobierno de L. B. Johnson ya en los 60’s, EUA sugirió al gobierno venezolano de entonces -el de Raúl Leoni- acudir a la Corte Internacional de Justicia para tratar la controversia, que es la instancia a la que Guyana recurrió en 2018, no Venezuela (memo del 5-10-1965 de Gordon Chase a McGeorge Bundy). Por cierto, la CIJ informó el día 21-10-22 que convocó a “audiencias públicas” del 17 al 20 de noviembre, para escuchar las “objeciones preliminares presentadas por Venezuela” en el caso “Guyana v. Venezuela”.

Posiblemente lo que los EUA quiso medir es si el tema Esequibo acerca o no a la oposición y al gobierno. Sí lo hizo, al menos en este “experimento”. El Esequibo es un tema que une a grupos enfrentados en lo político.

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De la oposición no hubo una posición institucional -ni de la plataforma o de los partidos- frente a los tuits de Nichols y González sino posiciones de dirigentes. Si EUA mide el terreno, esto es algo que observará. No hay posiciones institucionales sino personales. Ni del tuiter de la plataforma (revisado desde los tuits del 28-9 a los del 20-10 a las 5:15pm), ni del interinato (en su página web, visitada el día 20-10-22 a las 5:20pm), ni en la web de la extinta AN de 2015 (visitada el día 20-10-22 a las 5:25pm). Las reacciones del gobierno -que las hubo- fueron discretas. Ni siquiera el acuerdo de rechazo a los trinos aprobado por la AN el día 12-10-22 tuvo eco. Es probable que la opinión desconozca que un acuerdo así se aprobó. También esto es interesante. 

Tal vez por esto la relación Venezuela-EUA es errática, más por el Norte, que parece buscar una suerte de “fine tunning” no tanto para su relación con Venezuela, sino para el tema petrolero.

Es posible que el gobierno de Maduro no quiera romper el canal de comunicación con los EUA. Por eso no hizo mucho ruido con los trinos sobre el Esequibo. Lo que está claro es que el petróleo no es lo único, pero define en mucho, esta coyuntura Venezuela-EUA que se ve errática desde afuera.

Hipótesis que tomó fuerza cuando el día 17-10-22 Reuters informó que Guyana abrió una licitación para construir su primera refinería. Tendrá una capacidad modesta para procesar petróleo, pero muestra la voluntad del país vecino de integrar de manera vertical el negocio petrolero.

Las cifras dadas por Reuters a lo mejor son las que manejan los EUA y por eso su “globo de ensayo”. Según la agencia, Guyana produce 400MBD entre crudo y gas. Para 2027, se espera que el país produzca 1,2 MMBD. Suficientes para suplir a los EUA, sin generar fricciones internas que produce hacerlo con un país sancionado y, posiblemente, sin gastar las reservas estratégicas.

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¿Por eso los EUA hizo este “globo de ensayo”? No lo sé. Solo tengo la hipótesis que expliqué. A lo mejor este análisis, como afirman las películas y series, “es mera coincidencia”. Pero en política, a las coincidencias hay que prestarles atención aunque sean “meras”.



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