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El Gobierno finalmente descubrió que la corrupción es una cosa muy fea

Elizabeth Fuentes | 18 junio, 2019

Caracas.-Jorge Rodríguez quedó en shock por la conducta criminal de dos militantes de Voluntad Popular, dos con nombre y apellido- Rosanna Barrera y Kevin Rojas,- quienes presuntamente se trajinaron 90 mil dólares que pertenecían a los fondos destinados a la ayuda humanitaria para los militares que desertaron del país.

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Tan estupefacto quedó el siquiatra que pisó su propio peine, asfixió su propia manguera y cometió un desliz conceptual, probablemente debido a la emoción que le produjo poder noquear con un titular a su archienemigo, el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, quien a pesar de todo le sigue dando tres revolcones a Nicolás Maduro en cuanta encuesta se le atraviese a venezolano alguno.
Mencionando la soga en la casa del ahorcado, el siquiatra-siempre-sonriente cometió el gravísimo error de culpabilizar a Guaidó por la corrupción descubierta en Cúcuta, abriendo así una puerta muy peligrosa para su amigo Nicolás Maduro: si los militantes de un partido cometen hechos delictivos ¿el líder de ese partido es responsable también?

Y es aquí cuando resulta facilito sacar la ecuación, porque si dos militantes de Voluntad Popular cometen un delito y Rodríguez culpa también al presidente interino Guaidó, entonces los infinitos casos de corrupción que han protagonizado relevantes figuras del PSUV son responsabilidad de Nicolás Maduro. Y aquí habría que incluir desde la joya de Rafael Ramírez hasta la capitana Eugenia Sader – que se raspó el dinero destinado a la construcción y dotación de hospitales-, pasando por el escándalo de Pudreval, donde solo en Puerto Cabello se descubrieron 3 mil 257 contenedores con un total de 122 millones de kilos de alimentos en mal estado, mientras el mal olor también cubría Cojedes, Machiques, Anzoátegui y Cumaná. ¿Y qué hizo el gobierno de Jorge Rodríguez? Detuvo al presidente de Pdval, Luis Pulido, y a dos miembros de la junta directiva (Vilyeska Betancourt y Ronald Flores), pero el proceso penal fue anulado luego de 25 diferimientos de la audiencia y los chavistas recibieron el beneficio de ser juzgados en libertad.

Según una investigación exhaustiva realizada por el portal Transparencia Venezuela, “Betancourt y Flores volvieron a sus cargos en Pdvsa y Pulido trabajó en la campaña electoral de Hugo Chávez en 2012. Luego, fue visto trabajando en la Gobernación del estado Nueva Esparta”. ¿Qué tal?

Y ni hablar de los sopotocientos casos de construcciones pagadas y abandonadas, cuya lista ha publicado meticulosamente @Watcher_ven en Twitter y donde en solo 10 obras inconclusas, el gobierno se raspó un aproximado de 30 mil millones de dólares, ministro Rodriguez, asuntos sobre los cuales usted ni nadie ha dicho esta boca es mía. Todo eso sin contar los mil millones del desfalco de Alejandro Andrade, los millones de dólares que pagó en sobornos Odebretch ( y en campañas electorales), más ese monstruo de mil cabezas llamado CADIVI, donde se desaparecieron 250 millones de dólares como aseguró la entonces presidenta del BCV, Aymée Betancourt.

Millones de millones de dólares que terminaron convertidos en aviones privados y mansiones en Madrid, New York o París y cuentas en Andorra, mientras el país enflaquecía, se moría de hambre, se desnutría, se quedaba sin medicinas ni hospitales ni carreteras y se lanzaba en masa a las fronteras, huyendo de ustedes y su maldad a la hora de administrar y gobernar.

De modo Ministro que usted abrió una puerta muy peligrosa para sus intereses. Deje que Guaidó y el embajador Nieves Berti investiguen el caso y exijan la condena respectiva. Y cuando los responsables enfrenten el debido castigo, busque entonces otra manera de defender al gobierno, porque con esta estrategia le está poniendo al adversario en bandeja de plata la oportunidad de abrir un debate sobre la corrupción. Y allí van a perder de calle.

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