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El Gobierno terminó de poner una soga en el cuello del Sistema Bancario Nacional

Danny Leguízamo | 11 febrero, 2019

Caracas.- En una nota que escribimos en El Cooperante en fecha 20 de abril de 2018 titulada “El caso Banesco termina de destapar la crisis del sistema financiero nacional”, advertimos que el tema de la intervención de Banesco no era el mayor de los problemas que podría generar el Gobierno, pues todo apuntaba hacia una estatización general de la banca como proyecto de largo plazo. En otra nota, titulada “La nueva medida del Gobierno para asfixiar al sistema bancario nacional”, con fecha 04 de diciembre de 2018, anticipamos que el Gobierno tenía serias intenciones de ahorcar a los bancos con los excesivos aumentos del encaje legal. Ahora reiteramos: Nicolás Maduro ha puesto una soga en el cuello del Sistema Bancario Nacional. ¿Por qué?

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Dice Perogrullo que la principal actividad de la banca es la intermediación (otorgar créditos con los depósitos en cuenta, que son sus pasivos). Los créditos dinamizan la economía y fomentan el consumo. Lo contrario, es decir, una reducción de la oferta de crédito por parte de la banca, provocará una disminución del consumo, favoreciendo ciclos recesivos. En los meses de octubre y noviembre del año 2018, el Gobierno lanzó las primera señales contra la banca al imponer aumentos excesivos sobre el encaje marginal. Ya en enero de 2019, el encaje ordinario pasó de 31% a 57%, mientras que el encaje marginal pasó a ser del 100%.





Lo anterior, en términos sencillos, quiere decir que la banca ya no podrá utilizar ningún incremento de su liquidez para la oferta crediticia (el 100% deberá ser encajado, inmovilizado), y de los depósitos que ya tenía antes de la medida, solo podrá usar el 43% (el 57% permanecerá encajado). Si alguien esperaba ajustes en el límites de las tarjetas de crédito -desfasados por la aguda hiperinflación-, que no lo siga haciendo. O si, por ejemplo, algún empresario quisiera un crédito por los motivos que fueren, lo más probable es que tampoco pueda hacerlo. Intentan reducir la actividad de la banca a su mínima expresión. 

El pretexto del Gobierno para estas medidas absurda estriba en detener la demanda del dólar paralelo y abatir su crecimiento. Maduro se ha embarcado en una agresiva política para restringir la disponibilidad de liquidez en el mercado. Venezuela atraviesa una hiperinflación que en 2018 cerró con 1,7 millones por ciento, según cálculos de la Asamblea Nacional, y cerrará 2019 con una cifra que oscila entre 10 y 20 millones por ciento, según el Fondo Monetario Internacional (FMI) y firmas independientes.

Por otra parte, la política cambiaria del Gobierno ha girado, desde el año 2003, en torno a severos controles que han terminado en siderales focos de corrupción y la aparición del dólar negro, cuya tasa, hasta hace poco, rebasaba con creces a la oficial que se calcula a través del Dicom.





Las medidas de Maduro llevarán a una peligrosa restricción de la liquidez, como recientemente afirmó el diputado José Guerra. Y mientras Maduro permanezca en el poder, no será esta ni la primera ni la última medida que ponga en jaque a toda la banca.

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