Conéctate con nosotros

Hola, ¿qué estás buscando?

La Lupa

El "gran viraje" de Guaidó tras enterrar el cese de la usurpación

Con o sin participación de la oposición mayoritaria en el próximo proceso electoral, lo cierto es que la elección del nuevo CNE rompió la inercia y el "gran viraje" ha llegado

Foto: @jguaido

Caracas. Ya no hay disimulo: aquí se habla de negociación. De acuerdos. O sea, de política. Porque la política es un arte. Y si no hay armas ni soldados ni ejércitos ni coaliciones de fantasía que salven milagrosamente al país de la tragedia en la que cayó desde hace 21 años, toca echar mano de los recursos disponibles en el arsenal.

Lea también: ""Quedó aislado y derrotado": la respuesta de Maduro al "acuerdo de salvación" planteado por Guaidó"

Nicolás Maduro tiene armas y la oposición tiene votos. Votos contra balas. Pero las condiciones electorales siguen siendo inadmisibles. Y por allí van los tiros de la política: mejorar las condiciones y participar, porque en la medida en la que la oposición insista en tesis inejecutables, más grande será la erosión de los cuadros con los que todavía cuenta la fuerza democrática. Y si los cuadros siguen erosionándose, el chavismo logrará eternizarse en el poder con una oposición diseñada (y comprada) a su medida, que usurpa tarjetas de partidos sin el menor atisbo de vergüenza.

De allí que Juan Guaidó haya propuesto el martes un acuerdo entre el régimen, la comunidad internacional y la oposición. Ha enterrado por fin la tesis inejecutable del cese de la usurpación. Quizás tarde, porque aquello que llaman "mantra" terminó sepultando a la oposición en la inercia. Y la inercia es la madre de la erosión de los cuadros. La madre de todas las erosiones y la reina de la estupidez. Maduro aprovecha la división de la oposición. Relaja algunas restricciones, libera a los seis de Citgo y luego "permite" que la Asamblea Nacional electa en 2020 escoja un Consejo Nacional Electoral con la fórmula harto conocida y manoseada en la era Chávez del 3 a 2. Todo con el fin no de que la oposición se abstenga o participe, sino de que se fracture en discusiones sobre el color de los matices y en algunos casos patéticos, de la inmortalidad del cangrejo.

Y aunque "nadie confía en la dictadura" (tal como ha sostenido Guaidó en su intervención), la inercia se ha roto, porque la oposición salió de un letargo que empezó tras la fallida insurrección del 30 de abril: entregarse ardorosamente a la falsa hipótesis de que la comunidad internacional asfixiaría a Maduro hasta quebrarlo, logró exactamente lo contrario: dejó sin oxígeno a la oposición. Es decir, sin discurso ni estrategia y con el chavismo aprovechando la pandemia.

Ahora ya no hay rubor al pronunciar la palabra negociación. Maduro intentó meter casquillo con el asunto entre Freddy Guevara y Francisco Torrealba y el dirigente de Voluntad Popular hizo lo que tenía que hacer: confirmar la noticia, porque en política no es pecado la búsqueda de la negociación: el pecado es no tratar de negociar. Y peor aún: vituperar el ejercicio real de la política como consecuencia de las bajas pasiones de alborotadores y criticones de oficio en Twitter, que mandan más que un dinamo y pretenden dirigir la orquesta desde una computadora sin haber pasado ni siquiera por teoría y solfeo.





Artículos relacionados

Nacionales

El mandatario socialista acusó a la oposición del estado Mérida, Táchira y Anzoátegui de presuntamente destruir las Gobernaciones durante su gestión

Destacados

En las cuentas de Instagram de ambos artistas publicaron que su bebé nació a las 10:30 de la mañana, además indicaron que había pesado...

Destacados

Superlano indicó que acudió con el abogado Omar Mora Tosta a la Sala Constitucional del TSJ para presentar el recurso de revisión

Destacados

La actriz acotó que los tratamientos faciales que recibe son hechos por especialistas