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El “hay gente que no tiene nada qué comer” a Cecotto y otras frases infelices del Gobierno

Christhian Colina

Christhian Colina.- Venezuela dejó de ser reconocida en el mundo por ser el país de las misses o la arepa, para convertirse en la nación de las colas, la escasez, los saqueos y los desatinos gubernamentales. Muestra de ello son las frases infelices que han generado malestar y evidenciado la burla de las autoridades chavistas hacia los problemas de la ciudadanía.

Partiendo desde la reciente respuesta del viceministro Alejandro Terán al piloto Johnny Cecotto Jr., en donde le negó el apoyo del Gobierno a su carrera deportiva, argumentando que en el país “hay gente que no tiene nada qué comer”; pasando por la histórica frase del entonces ministro Rafael Ramírez, al asegurar que las aerolíneas no se estaban yendo del país, sino que estaban siendo desviadas para cubrir la demanda en el pasado Mundial de Futbol realizado en Brasil.

El fallecido Hugo Chávez no escapó de este recuento, recordado su mandato a autoridades policiales y militares para reprimir las manifestaciones ciudadanas. “Me le echan gas del bueno y me lo meten preso”, decía el desafiante mandatario mientras era ovacionado por su séquito en el Paseo de Los Próceres.

Pero si de ser infeliz se trata, su autoproclamado hijo ganó suficientes méritos al asegurar en una entrevista a la periodista Christiane Amanpour, de CNN, que no se preocupada por nada. “Yo duermo tranquilo. Duermo feliz, duermo como un niño”.

La sensación de inseguridad que afirmó la exdefensora Gabriela Ramírez, la amenaza del exministro Ricardo Molina de despedir a los empleados que simpatizaran con Leopoldo López; y hasta el desventurado plan de erradicar la pobreza con la advertencia de no pasar a la gente a la clase media para “que se vuelvan escuálidos”; pasarán a la historia, y no precisamente por su contenido lingüístico, o profundidad ideológica, sino por su escaso juicio y valor social.

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