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El madurismo intensifica la purga contra la disidencia en la FAN

Danny Leguízamo

Caracas, 18 de abril.- El problema es la Fuerza Armada. O al menos eso es lo que demuestra el Gobierno. Aquella historia viene desde los días de Hugo Chávez enfermo. El pacto que hubo entre Rafael Ramírez, Diosdado Cabello y Nicolás Maduro sobre la sucesión en el poder, fue roto por el hoy presidente. Maduro jugó al todo o nada. Y desde que asumió el poder, defenestró progresivamente a la vieja cúpula. A la cúpula que le resultaba incómoda; es decir, el chavismo.

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Comenzó con Rafael Ramírez en cámara lenta; a Diosdado Cabello lo conservó, pero tampoco le dio demasiado poder; y la nueva cúpula ahora es integrada, entre otros, por Delcy Rodríguez y Jorge Rodríguez. La primera, preside el movimiento “Somos Venezuela”, además de llevar las riendas de la Asamblea Nacional Constituyente. Y su hermano, e ha convertido en vocero permanente de los planes del Gobierno. De hecho, fue el jefe del equipo negociador de la cúpula en República Dominicana.

Pero a Maduro nada más le faltaba -y le sigue faltando- un detalle: el “chavismo originario” que todavía queda en la Fuerza Armada. De allí que el general Miguel Rodríguez Torres se encuentre preso. Y también, que se hayan intensificado los rumores de descontento a lo interno de la institución castrense.

Si Maduro ya purgó el entorno civil, quedándole nada más en la lista Diosdado Cabello, resta el entorno militar. Eso que ellos denominan Fuerza Armada Nacional “Bolivariana”. Desde hace varios meses no ha cesado en ello. Abundan las detenciones. Las escuchas de llamadas. El Gobierno tampoco se esfuerza demasiado en disimularlo. Y Diosdado Cabello llama a la unidad interna. Es casi una súplica.


Entre enero y febrero de este año, apunta Rocío San Miguel en su cuenta Twitter, han sido privados de libertad 124 funcionarios militares. Una cacería de brujas, sentencia San Miguel, pues ahora abundan las requisas. Y aporta un detalle adicional: también hay una “guerra” entre grupos de poder. Entre militares y funcionarios del Sebín.

¿A qué le teme Nicolás Maduro?

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