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La Lupa

La inercia: el trasfondo del mensaje anual de Maduro

El 15-1-24 el presidente Maduro presentó el mensaje anual de la gestión de 2023. Fue un mensaje largo, tal vez el más extenso que ha pronunciado desde 2014, y más disperso, aunque se mantuvo en la estructura morfológica de sus mensajes: editorial, economía, social, internacional, y cierre. La noticia fue la denuncia sobre las “4 conspiraciones” que es un asunto muy importante, pero el mensaje central de Maduro fue otro: el chavismo y el gobierno no pueden esperar vivir de la estabilidad como fin en sí mismo. Es la inercia. Hay una meta política que la inercia afecta: 2030. Dos citas del mensaje lo captan muy bien. La primera, “no hay que dormirse en los laureles, oído”. La segunda, “ni retroceder ni quedarnos en la inercia”. En estas dos citas se sintetizan las casi 6 horas de duración del mensaje de Maduro

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Caracas / Foto Portada: archivo.- Muchas cosas suceden en Venezuela. Principalmente en el mundo oficial. No es nuevo que, cada año que comienza, el chavismo busca definir los “términos de referencia” del conflicto político. Más en un año presidencial. Pero no todo son motivos electorales. Hay de fondo. Uno es que el chavismo definió su meta en el tiempo: 2030. Escribirlo no es nuevo. Lo novedoso es que de una “meta teórica” pasó a una “meta práctica”, con objetivos y pasos, que es en lo que trabaja el chavismo. Ya esa meta no se ve tan lejos en el sentido político. Que la logre o no, será para otro análisis para El Cooperante. La meta de 2030 no es solo electoral, es política y cultural.

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En una actividad el día 18-1-24 con cuadros del chavismo Maduro afirmó lo siguiente. Hago la cita porque me parece importante.

En la oposición, el chavismo es tomado a guasa, burla, o desprecio. Igual con los analistas que lo estudiamos. La burla no es un lujo que pueda -ni quiera- darme como analista político que tiene “checks and balances”, que no son los aplausos de tuiter, que tampoco deseo. Al chavismo me lo tomo en serio, con Chávez en su momento y ahora con Maduro. No pocos, tarde para variar, descubren que Maduro no es el tonto que pensaban. Pero se les acepta porque son “nuestras grandes y cultas voces” que tienen “licencia para todo” porque “no se doblan”.

El presidente dijo lo que a mi juicio es lo central de lo que expresó en la actividad de casi 3 horas del día 18, y que define las acciones del chavismo, que van desde el mensaje anual del día 15 a la rueda de prensa de la delegación del gobierno, dada por Héctor Rodríguez, el 27-1-24:

“(…)elecciones presidenciales, tocan, mandato constitucional, se cumplirá otra vez en Venezuela de manera impecable, cuando toquen, cuando el poder electoral convoque, con conspiración, sin conspiración; con sanciones, sin sanciones, como no las pongan, Venezuela irá a elecciones presidenciales y el pueblo venezolano tendrá una nueva gran victoria este año 2024 para despejar el camino al 2030 y más allá, tengan la seguridad de eso, pero tendremos que ir despejando el camino de maldades, de minas, que llaman, campos minados que nos quieren poner; chantajes, no aceptamos de nadie en el mundo; cuando toque, tocará ¿toca? Toca, y cuando toque, tocará, nosotros, nervios de acero, calma y cordura, máxima movilización, preparación de fuerzas, y con el favor de Dios, ir el día que toque, a tener la gran victoria, una de las grandes victorias, sería la victoria número 28 de la revolución bolivariana en procesos electorales, no tengan duda, los tiempos de Dios son perfectos, yo dejo que las cosas fluyan(…)” (subrayados míos). Palabras claves: “2030” y “despejar el camino”.  

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Dentro de toda esta estrategia, el mensaje anual es pieza importante. De aquí la relevancia de examinar este contenido ofrecido por Maduro el 15-1-24 desde los espacios de la AN.

El análisis puede ser desde la forma y desde el fondo.

En la forma, fue un mensaje largo, de casi 6 horas. El acto de presentación comenzó cerca de la 1pm. y terminó casi a las 7pm.

La estructura del mensaje siguió el mismo patrón de otros mensajes anuales de Maduro, aunque el de 2024 fue un poco más disperso. Por contenidos y su distribución en las horas de duración fue así:

Sanciones: desde la 1:20 a las 1:55pm.

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Economía: desde las 1:56 a las 3pm.

Balance social: desde las 3:01 a las 4pm.

Seguridad y FAN: desde las 4:01 a las 5:10pm.

Internacional: desde las 5:11 a las 5:20pm.

Corrupción: a partir de las 5:20pm.

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Cierre: cerca de las 6:11pm.

Como se ve en la estructura de temas y tiempos, fue un poco disperso el mensaje. En general, la estructura de los discursos de Maduro es un editorial, economía, lo social, lo internacional, y el cierre.

Se mantuvo para esta ocasión pero con inserciones de otros asuntos. Por ejemplo, en 2024 su mensaje comenzó con el tema de las sanciones, relacionado con su idea central que es la que analizo en el fondo de su mensaje, a continuación. Lo que quiso comunicar realmente, el mensaje latente, no manifiesto.

El fondo del mensaje lo veo en dos planos. Por supuesto, al ser una extensa alocución hubo anuncios que fueron noticia u otros menos noticia pero relevantes.

Ya la opinión pública definió el objetivo del discurso, “anuncios electorales porque comenzó la campaña”. Y el análisis: el ejecutivo aumentará el gasto público por las presidenciales. Este será el comentario proforma en las entrevistas. Es esto, claro, pero Maduro dijo mucho más cosas de interés político. No todo es lo electoral. 

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En los anuncios noticiosos, fue el ajuste a los ingresos para trabajadores (no todos). La VP Delcy explicó que serán de 100$ para los trabajadores activos de la administración pública, 70$ para los jubilados, y 25$ para los pensionados (aunque textualmente afirmó que los pensionados se “acercarán” a ese ingreso, no que es el ingreso presente) que, como se dijo, analistas lo ponen en un contexto de la política electoral del gobierno para 2024. En esta posible línea electoral, Maduro anunció dos misiones. Una para jóvenes y otra “de igualdad y justicia social para todos”.

Una precisión sobre el anuncio acerca de los ingresos: el gobierno -con Maduro a la cabeza- hace énfasis en lo “indexado”. Luce que este ajuste mensual será más real para 2024 que lo que fue si fue, durante 2023.    

En los avisos menos noticiosos, el presidente anunció una baja en el déficit nutricional. En 2017, de acuerdo a las cuentas de Maduro, 4 de cada 10 venezolanos tenían déficit nutricional. En 2023, la cifra pasó a 1 de cada 10. En otras palabras, la gente se alimenta más y posiblemente mejor. 

Finalmente, Maduro hizo de las suyas con anuncios “numéricos”, que le encantan. Jura que es algo como un “gran matemático de la política” (a Chávez también le gustaba eso, “Dios habla por la matemática”, repetía). Definir una nueva meta u objetivo para el ejecutivo y para el chavismo.

Se recuerdan las 3R, los 5 consensos, los 12 motores, y en su mensaje anual presentó uno nuevo: las 7 transformaciones para Venezuela, nombre que también va con su idea central que explico más adelante (las 7 áreas son Economía, Independencia plena y cultura, Reforma del modelo de seguridad ciudadana, Social, Repolitización, Ecología, y Geopolítica).

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Un “caveat” con el tema de las 7T.

Maduro apunta a cambios más estructurales. Ya no es el 1 x 10, que es un medio para la gestión. Las 7T simbolizan la etapa en la que el gobierno está: consolidado. Por eso apunta lejos. En la actividad del 18, Maduro expresó que 2024 “será el año de la consolidación”.

Una dimensión importante de la consolidación es lo cultural. No se nota mucho o, mejor dicho, no se habla de eso porque es un intangible, pero Maduro hace mucho énfasis en la “nueva identidad nacional”.

No es casual. Es para cerrar un capítulo de la historia de Venezuela. El que finaliza en 1998. Es legitimar la “identidad chavista”, que comienza con expresiones de la vida como la música, principalmente los ritmos populares urbanos tipo Grupo Madera. De aquí se va a los otros elementos más intangibles de una identidad nacional que son temas que la AN discute en leyes que va a revisar, como la de alistamiento militar.

¿Cómo podemos sintetizar o mostrar la idea central de un mensaje de más de 5 horas de hablar a la nación, pronunciado el 15 de enero? Es el análisis de fondo, a continuación.

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Veo dos caras, como una moneda. Una cara y un reverso. Un logro o un estado de cosas alcanzado (la cara) y un alerta (el reverso), fue lo que Maduro comunicó en su mensaje. Es lo latente del contenido.

La cara de esta moneda básicamente corresponde al balance económico, que reveló a un Maduro que ve un “punto de equilibrio” en el “mercado político”, causado por la mejora económica.

El gobierno se siente exitoso con lo logrado en materia económica porque lo ve como una superación de los efectos de las sanciones. Principalmente, con la tasa de inflación, la de cambio, y el PIB, que señaló fue del 5 por ciento en 2023. El ejecutivo asume la baja de las dos primeras y el aumento de la tercera como un éxito. Por supuesto, en la primera es comprensible si el punto de partida es la inflación de 130 mil por ciento de 2018.

En todo caso, el ejecutivo siente que su ajuste da resultados y el principal es el clima de paz y estabilidad que hay en Venezuela, que tiene efectos en lo social. Maduro habló de los indicadores de abastecimiento que se acercan al 100 por ciento, por ejemplo. Este estado de satisfacción con los resultados económicos, Maduro lo mostró de manera más clara en su “podcast” del 16-1-24 con Héctor Rodríguez y Génesis Garvett.

Los ingresos del Estado mejoraron. El jefe del Estado informó que PDVSA aportó cerca de 6,3 millardos de dólares (posiblemente el monto restó los descuentos de venta por las sanciones porque para la OPEP, los ingresos por petróleo son mayores). Si se suman los impuestos que son casi 5 millardos, el Estado registró ingresos cerca de 11 mil millones de dólares en 2023. No son las cifras del pasado con Chávez o AD-Copei, pero mejores a los 700 millones de dólares que Maduro aseguró el país llegó a recibir.

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Venezuela es hoy un país modesto, fue grande alguna vez, pero vivible, principalmente para quienes están y forman parte del circuito de las elites. Una Venezuela algo reminiscente del orden social de la Colonia con “unos arriba y otros abajo” (la llamo la “Venezuela de las elites y la Venezuela de los empleados”). Un orden social que es estable y que su eje es la paz política y la dolarización.

De aquí el reconocimiento que el presidente hizo a la AN. Porque “sancionó leyes para el funcionamiento del país”. De manera que los poderes del Estado tributan hacia la estabilidad política, a través de “la conformación de un esquema del gran consenso nacional”, indicó. Añadió que la estabilidad es un logro “de la experiencia y la moderación”.

Es un modelo de “consenso endógeno” no de “conflicto exógeno”, que es interesante aunque no ajeno a la lógica de un sistema político autoritario.

Es una Venezuela tranquila para las elites. Para el pueblo es “depende de”. Los anuncios sobre ajustes en los ingresos comunican que para personas no es así. Buena parte de la población lleva una vida pero precaria. Igualmente, esto no afecta la estabilidad. “Aquí estamos en paz, reunidos” (en la AN) señaló el mandatario.

La Venezuela de las elites se siente en un buen momento. Si se es de las elites y se vive en modo de dólares, Venezuela si no es el mejor, es uno de los mejores países del mundo. Maduro lo constata. Lo sabe. En lo simbólico también se nota. Un Maduro que no fue con el liquiliqui tradicional, sino bien trajeado. Con un gris y una corbata no totalmente roja, no de “medio pelo” -esas corbatas delgadas- y no el rojo chillón, tradición del “fashion chavista”. Igualmente la primera dama muy elegante, formal. No solo en este mensaje sino en general últimamente. Por ejemplo, en los podcast.

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El “outfit” de los diputados chavistas al tomarse la foto “todos juntos” luego de la juramentación de la nueva directiva del parlamento el 5-1-24, igualmente revela ese “punto de equilibrio” y la calidad de vida que exhibe la élite venezolana, sea del signo político que sea. Desde la del gobierno hasta “la que no se dobla”, la que disfruta sus juegos de beisbol en el “monumental”. 

Es un sistema estable, que fue lo que el presidente habló en los primeros minutos de su mensaje. Empleó el símil del reloj para ejemplificar que el país marcha.

No escatimó en reconocimientos a la nación que es importante porque apunta a que el chavismo se abre a nuevos públicos. Este fue un contenido importante del la rueda de prensa de Héctor Rodríguez el 27-1-24, pero ya es otro análisis.

Maduro indicó que 2023 fue “un año exigente” pero exitoso porque “son los logros del país”. Reforzó la idea de dificultades -aquí comienza su idea central- y que la estabilidad de hoy no es dada, normal, o que siempre ha sido así. Hay estabilidad “a pesar del bloqueo; hay que afirmar que todo lo realizado fue hecho en tiempos de bloqueo”. Es el primer alerta del presidente por la inercia, que es la idea central de su mensaje anual: no hay una “normalidad” como tal. En todo caso, una “en bloqueo”.

Maduro destacó la unión entre el sector público y el sector privado; “imposible que el país avance sin la unión entre lo público y lo privado”. 

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Pero la cara de estabilidad, de la vida buena y de la buena vida, tiene su anverso, que es la otra parte del mensaje del presidente a partir de las 4pm. La más importante. Es la nuez del contenido del mensaje anual. 

Maduro ve que la estabilidad puede quedarse como fin en sí misma. Para el presidente es un medio para otro fin, que es llevar al chavismo a 2030 para decirle a Bolívar, “padre Libertador, te cumplimos” (y también expresarlo a Chávez).

La estabilidad política para Maduro son tres atributos. El primero, un país tranquilo (“trabajo y rumba es lo que somos”, con frecuencia dice el mandatario); lo segundo, abrir el juego político con el mundo no chavista, que es lo que busca para 2024 (aunque parece contradictoria con las acciones recientes contra figuras de la oposición, pero eso es otro análisis). Curiosamente, su alerta es porque observa que esta meta se ve amenazada. Igualmente, la naturaleza de esa apertura es otra discusión.

Como último, la tercera, una relación estable con los EUA, no exenta de tensiones pero de respeto, la que también ve amenazada.

De aquí su alerta contra la inercia. El chavismo puede ser tragado por la “buena vida” aunque es un oxímoron dada la buena vida que realmente llevan sus jerarcas y cuadros. Un indicador es un Maduro pasado de peso -aunque en un podcast aseguró que ha perdido peso- como muchas figuras relevantes del chavismo.

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Hay varios niveles de amenazas que Maduro percibe que la inercia de la buena vida no ve. Es su alerta.

Una lejana pero que le interesa, es lo que puede ser el regreso “de la derecha” a gobiernos de la región. Busca un contraste con el gobierno de Milei, que es el más definido en el grupo de gobiernos de la derecha.

Desde que ganó, Maduro ataca al argentino. Definió a Milei como “un error fatal en la historia de Argentina”. Quiere hacer un contraste entre el “modelo chavista” que se opone a lo que llamó “regímenes empresariales y corporativos”. El argentino -que no es tonto, administra bien “sus municiones”- respondió sin engancharse mucho con el presidente venezolano. Lo llamó “socialista empobrecedor” pero quitó lo de “dictador” que le dijo antes de ser presidente. El comunicado del gobierno argentino por la decisión del TSJ sobre las inhabilitaciones con fecha 27-1-24, fue “polite”. Solo “lamentó” la decisión.

Igualmente, Maduro se puso a la orden de Noboa para hablar de seguridad ciudadana, y le advirtió no “importar el modelo del Comando Sur” para abordar el ataque de grupos malandros en Ecuador. El ecuatoriano contestó, “no, gracias”.

Pero la amenaza de “la derecha” es distante. Todavía. Maduro solo la señala para contrastar lo que estima son modelos para la gobernanza. Para dejar su marca, su frontera y señalar que su gobierno “es un modelo”. 

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La inercia que le preocupa es la que la ve como un fin en sí mismo, que es interna y principalmente desde el chavismo. Es el centro de su mensaje. La inercia de un chavismo que se aburguesa sin metas, sin otro rumbo que vivir del poder y ser “la nueva clase” a lo Djilas que hay en Venezuela. Simplemente vivir del y por el poder. De manera patrimonial. Es lo que el presidente alerta, aunque el patrimonialismo es sello del chavismo con Chávez y Maduro.

El mandatario ejemplificó este estado de vivir del poder con un caso que maneja hace semanas. Desde finales de 2023. El presidente comparó las licencias de la OFAC con la Compañía Guipuzcoana durante la Colonia.

Lo que Maduro quiso decir es que la sociedad venezolana del Siglo 18 -hasta la conspiración de los “blancos criollos” con la Sociedad Patriótica- se conformó con las “licencias” de la Guipuzcoana. Sin decirlo abiertamente, deslizó que la Venezuela de 2024 se conforma con las licencias de la OFAC para llevar una buena vida, que encabeza la elite del chavismo (y las demás, incluso, la que “no se dobla” la que exhibe su gran vida en redes sociales). La OFAC es a la Venezuela de 2024 lo que la Compañía Guipuzcoana fue a la Capitanía General de Venezuela durante el Siglo 18, es el mensaje del presidente. 

Manifestó que “Venezuela no se conforma con licencias”. Otra crítica a la inercia: no conformarse. Lo que el mandatario dejó ver es el riesgo de vivir de licencias de la OFAC y de disfrutar del poder como fines en sí mismos, que distorsionan el objetivo de una relación de respeto con los EUA y de llegar a 2030.

No es “normalizar” lo que Maduro busca con el Norte sino una relación de respeto principalmente para negociar los temas acordados en Qatar. De aquí su insistencia -su mensaje comenzó con ese tema- que hay que remover las sanciones y, ahora para ese propósito, sumó la figura de Alex Saab.

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Para el gobierno, este cuadro político ayudó a sobrepasar las sanciones y coadyuvó para evitar que el ejecutivo fuera derrocado en los años fuertes del conflicto con la oposición. Por eso su designación para un “centro para promover inversiones” porque en Maduro está el doble objetivo: buscará que remuevan las sanciones pero, al mismo tiempo, vive con ellas y Saab es el símbolo para mostrar que las puede circunvalar. Un símbolo para comunicar que no “hay que conformarse con las licencias de la OFAC” que parece ser la aspiración de parte del chavismo y del país, chavista y no chavista.     

Alertó -algo parecido expresó durante la salutación militar el 28-12-23- a “no dormirnos en los laureles, oído”.

Aquí aparecen dos amenazas. Una parecía lejana aunque no improbable: las conspiraciones civiles y militares. Maduro aseveró que “tenemos una batalla contra conspiradores y extremistas”. Los primeros los puso más del lado del gobierno y a los segundos en la oposición. Acerca de las conspiraciones militares escribiré próximamente para El Cooperante.

Un punto que llamó la atención para estas conspiraciones es que Maduro las mantuvo para sí. No sé si las compartió con la dirección. Tal vez sí, tal vez no, porque en su mensaje, informó que entregó a Jorge Rodríguez los pormenores de las denuncias. Claro que Rodríguez lo sabía, pero por el recuento del presidente, el diputado fue informado en tanto avanzaban las negociaciones con los Estados Unidos.

En actividades posteriores, el presidente dejó ver que sí compartió la información pero una vez que los EUA -en su versión- solicitaron días para las negociaciones. Según Maduro, le dijo a su delegación, “los EUA esperan algo, cuando regresen, les cuento” (lo que les contó fue la conspiración).

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Los EUA entraron en la ecuación. No tanto en su rol de promotor de conspiraciones aunque todavía se mantiene, pero Maduro hábilmente separó a Biden del gobierno norteamericano, que es una teoría conspirativa propia de la izquierda insurreccional. También lo hizo en la actividad del 18-1-24. 

Para mantener la comunicación con el Norte el presidente hizo la separación. Indicó que “no puedo asegurar que Biden esté implicado, pero allí hay gente que toma decisiones”. Maduro puso la conspiración en la CIA y en la DEA, “sospechosos habituales” principalmente para gobiernos que se asumen “revolucionarios”. Pudiera ser una historia, por ejemplo, de la Cuba de los Castro, como fue en el pasado.

Maduro señaló que durante 2023 desbarataron 4 conspiraciones. En mayo, agosto, noviembre, y diciembre. Expresó que “la gran garantía de la paz es seguir desmontando conspiraciones” (la fiscalía habló de “5 conspiraciones” en la rueda de prensa de Saab del 22-1-24).

El presidente del PSUV asoció estas conspiraciones a los diálogos con los EUA, principalmente. No con la oposición. Dejó ver que las conspiraciones se prepararon para el sabotaje a los diálogos con el Norte. “Buscaron cortar el proceso de paz” avisó el presidente. Añadió que notificaron a Qatar sobre estas conspiraciones para que el reino informara al gobierno de Biden.

Fustigó a los “conspiradores”. Expresó que si “tienen éxito, se desatará la furia bolivariana por siglos” (contra “los apellidos”, que es el equivalente chavista a “la casta” de Podemos o de Milei). Amenazó incluso a los que están afuera, “les llegará la mano larga de la revolución bolivariana”.

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A propósito del uso de “los apellidos” -que lo seguirá usando, en Venezuela nada cambia, y cuando lo criticas, se empeñan más; el inútil orgullo venezolano- el lenguaje demasiado cargado de frustración del presidente de la AN, Jorge Rodríguez, al referirse a la “casta maldita de los apellidos”, en su rueda de prensa del 25-1-24, es insoportable. Inaguantable el uso del poder para agredir con soberbia a quien no puede defenderse.

Empleo la misma vara que Rodríguez Gómez usó con Nichols “¿qué pasaría si un dirigente de la oposición dice, ‘maldita casta de los apellidos chavistas corruptos, represores, e incompetentes?”. Hasta la chama que llamó a Cabello “Maldito bebé gerber del diablo. Te odio Godgiven Hair” en tuiter -otra frase muy odiosa que no aplaudí cuando salió- se fue de Venezuela por miedo, aunque el primer VP del PSUV le envió un mensaje amistoso. El miedo a lo que le pueda pasar pesó más. Triste tener poder para infundir miedo. Es fracasar como político así haga chistes todos los miércoles en su programa. Para parafrasear a Bolívar, “tener poder para que te tengan miedo, es el colmo de la miseria”.  

Desbaratar la conspiración es un mensaje a los EUA: “hay sectores que quieren anular las conversaciones que hay entre los dos gobiernos”. Alerta al Norte para que lo evite. Si es así, Maduro valora muchísimo el diálogo directo con los EUA. No solo para que le quiten las sanciones que tiene y las aplicadas al gobierno, sino para lograr el respeto de los EUA.

Maduro vuelve con el tema de “tener palabra”. Le dijo a los EUA que el gobierno “tiene palabra” pero el Norte no, porque ofrece detalles de las conversaciones entre los dos gobiernos las que aseguró tienen su “hoja de ruta” y se mantendrán “en secreto hasta que deje de ser secreto”.

Interpreto este mensaje a los EUA como “cuidado con inventar, nosotros somos gente de palabra, no inventen”. En criollo, “cuidado con vainas”. Maduro asumió que “en frente, tenemos a tipos y tipas malvados” (principalmente, a su vista, la oposición venezolana; que fue muy evidente en el podcast con Jorge Rodríguez del 26-1-24, lo que traba la posibilidad de acuerdos políticos con la oposición, que tiene una percepción similar. Es un problema serio). Es decir, que no tendrán palabra y por eso las negociaciones van y vienen.

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La otra amenaza que Maduro observa es la interna, dentro del chavismo. No para sacarlo del poder sino la que llamó la “conspiración silenciosa de la codicia personal” que son los casos de corrupción de marzo del año pasado en PDVSA.

Esta “conspiración” parece que se mantiene. Aquí el presidente lanzó mensajes para el público chavista. No le habló a la oposición, sino al chavismo. Aseguró que hay “un frente de batalla de traición contra el pueblo”, por lo que llamó a que “nadie se rinda” para “derrotarlo”. Alertó que “nadie venga a debilitar” (los logros) para “sellar la victoria” por lo que hay que “echarse el miedo a la espalda”.

Aquí está la frase que resume su largo mensaje, “ni retroceder ni quedarnos en la inercia”.

El diagnóstico es claro: la inercia puede llevar a “dormirse en los laureles” y eso no significa que el gobierno caerá, sino que siga sin una meta, que la renovó con las 7T, llegar a 2030, y un propósito para la campaña de 2024, “un gobierno más empático y más humano” el que define a su público “en la Venezuela honesta y trabajadora”. El gobierno para “el de a pie”. Contenido que se vio en la rueda de prensa de Héctor Rodríguez del 27-1-24. 

Hay símbolos interesantes en este propósito. El principal, que la dirección chavista, la alta dirección, está cohesionada. Maduro, Cilia, Cabello, y los Rodríguez Gómez. No fue casualidad que al finalizar el mensaje anual, la tradición es que el presidente del parlamento de un comentario sobre lo dicho por el jefe del Estado. Jorge Rodríguez comenzó su intervención con que “subestimaron a un hombre y al pueblo de Venezuela”. Sumó que Maduro es tenaz y planifica. Maduro como el centro, reconocido por los jefes chavistas. 

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Aquí hay algo curioso. El estatus de Cabello es mejorado o aumentado. No porque la relación estuviese mal -la famosa pelea de “Maduro con Diosdado” que martilla cierta oposición y por allí espera “el quiebre” mientras disfruta de su gran vida- sino que cada quien en su rol, pero lo que se comunicó en el mensaje anual del 15 de enero es una dirección más compenetrada. No solo el podcast de Maduro con Cabello, sino que en la presentación del acto para el mensaje, Jorge Rodríguez destacó mucho la presencia de Cabello y de Cilia Flores.  

Lo que quiero decir es que la relación Maduro-Cabello pasa a otro nivel. Cabello respeta y reconoce a Maduro, pero con un trato formal.

El cambio es de un respeto pero formal, a uno de respeto pero cercano. No será a nivel de tuteo -al menos en público, se vio en el podcast cómo Cabello saluda a Maduro y a la primera dama, muy diferente el saludo para la segunda, más en confianza- pero sí de camaradería más cercana. En el podcast Cilia Flores afirmó que el fuerte del chavismo es “que somos un grupo, somos compañeros”. 

Esta cercanía se notó más en el podcast de Maduro y Cilia con Héctor Rodríguez y Génesis Garvett subido el 16-1-24. Una conversación más cercana, tipo “entrevistas de personalidad”. Mostró, por ejemplo, que aunque son “camaradas”, cosas de sus vidas no las sabían. Las dijeron allí. El gobernador de Miranda hizo la analogía con una “familia”. Así se ve la dirección chavista: compañeros y familia. Esto se reforzó para 2024 con el mensaje anual de Maduro.  

Cabello con un lugar privilegiado, junto a los Maduro Flores y los Rodríguez Gómez. La alta dirección cohesionada y lo comunica con símbolos como una imagen o unas palabras hacia Cabello en este caso.

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A mi modo de ver Héctor Rodríguez entra en esta “alta dirección”, al menos, en las negociaciones con la oposición y los EUA. Maduro lo dejó ver en el acto del 18-1-24, y la rueda de prensa encabezada por el gobernador de Miranda el 25-1-24 parece lo confirma. No solo los cuadros del chavismo se mueven sino que la dirección se cohesiona y pasa a un nivel de “compañeros y familia”.

Me llamó la atención la reacción de cierta oposición en redes sociales a esta rueda de pensa, que no me pareció mala, al igual que la de Blyde. En ésta, solo diría que muchas cosas las pudo decir antes para informar y alertar. Quizás la suerte de hoy sería diferente.

Con Rodríguez, la respuesta en redes sociales fue la de siempre: la burla. Me extrañó pero me confirma que cierta oposición está en lo que psicología social llamamos un “Groupthink”: cohesionados pero alejados de la realidad, que si “las transiciones son lentas”, “no son lineales”, “la presión” y, ahora, en un “control de daños” anticipado por lo que los EUA decida con las sanciones. 

En resumen, en su mensaje, Maduro alertó que la inercia puede convertirse en un fin en sí misma. Solo para vivir y disfrutar del poder como los “dueños de Venezuela”, que se sienten así y de facto es así, pero no de derecho. Para el presidente es un riesgo. Quiere que la estabilidad tenga un contenido y sea el medio para pacificar a una nación -yo la llamo la “paz autoritaria”, curioso, en la rueda de prensa del PSUV del 22-1-24, Cabello afirmó que “a veces la paz hay que imponerla” (frente a quienes busca la violencia)- que permita que el chavismo se impulse hacia 2030, que es la meta política, como quedó claro en el podcast del 16 de enero. Maduro habló de esta fecha como concreción de “nuestra utopía bolivariana. Libertador, no araste en el mar”.

Esta meta política explica las acciones que hoy vemos por parte del chavismo.

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