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El miedo es gratis, pero la cobardía paga

Omar Estacio | 9 agosto, 2018

Caracas.-  ¿A cuento de qué, entonces, Maduro, mermado moral e intelectual, estaba obligado a comportarse como un hombrecito el sábado pasado, ante los drones asesinos, supuestos a reunirlo con su maestro?

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“Si la sangre huele a m… [beep-beep-beep] yo estoy herido”. “Es preferible que digan: de aquí huyó un cobarde y no, aquí, yace un guapo”. “Cobarde, no: Soy un valiente con imaginación”, “Guapo con el débil, zalamero con el macho dominante”. “El miedo es gratis, pero la cobardía paga, por eso me escondo en la Tesorería”. “No seremos machos, pero seremos muchos”. “Guapo, en cambote, pero, pataruco, en el lance hombre a hombre”.





La impar epopeya protagonizada el sábado pasado por el valeroso Nicolás Maduro lo hace digno del legado del “Nerón de Sabaneta”, “Comandante Eterno” o “¡Gigante!”, a tenor de las reflexiones más aleccionadoras de este último. Hemos recopilado algunas de ellas al comienzo de la presente crónica, para hacer Historia. Pero para hacer Justicia, sobre todo.

¿Por qué exigirle al pupilo la testosterona que le faltaba a su mentor? No hay derecho.


Si Maduro huyó en Vista Rosa, Margarita, aterido, espantado, como “palo ‘e gallinero”, todo c… [beep-beep-beep-beep] porque unas ancianas lo cacerolearon, a Chávez se le “enfrió el guarapo” cuando, cara a cara, don Juan Carlos I, anciano ya, le espetó su legendario: “¿Y por qué no te callas!”.

Chávez enmudeció, cerró el pico, se metió su vocinglera lengua por el bolsillo o por alguna oquedad o pliegue corporal, al ser emplazado. “¡Sea varón, vea!” por Álvaro Uribe. En consecuencia, ¿por qué demonios su alumno más aprovechado –¡Imagínenlo! ¡Si ése, fue el más aprovechado!– estaba supuesto a comportamiento viril en aquella concentración gobiernera de Puerto Ordaz, estado Bolívar, donde sus guardaespaldas lo rescataron desmayado, lívido, en volandas, a causa de la lluvia de tomatazos del enardecido populacho?

Chávez, asustadizo, correlón y propenso a la capitulación, sin reventar un cartucho, depuso armas en el Museo Militar ¿A cuento de qué, entonces, Maduro, mermado moral e intelectual, estaba obligado a comportarse como un hombrecito el sábado pasado, ante los drones asesinos, supuestos a reunirlo con su maestro?

Según Montaigne, la cobardía es la madre de la crueldad. Pero según este cronista, la madre de todas las madres de semejantes taras del espíritu es la imbecilidad. Los esfínteres, en sus incontinencias, no saben de anillos de seguridad, ni de chalecos antibalas. Los imperativos cromosómicos, tampoco. Bailar salsa cuando se tienen las manos tintas de sangre de jóvenes estudiantes es crueldad congénita, cobardía en el ADN, pero mayormente, imbecilidad hasta los tuétanos.

La Narcorobolución, cínica y desvergonzada, corrupta y depredadora, pretende que nos acostumbremos a sus contrasentidos. Se rinde Chávez, capitula, depone armas de manera deshonrosa el 4 de febrero y el 11 de abril, y aún así, convierten esas fechas en efemérides. El general Madrino va, visita, se le arrodilla a Fidelcastro, cual Mónica Lewinsky con Clinton y se hace tomar unas fotos para mostrárselas a sus nietecitos cuando crezcan. ¡Qué madrino ese Padrino!

Entrenados para asesinar civiles desarmados, no saben hacer más. El sábado pasado los vimos y oímos por la TV. Despavoridos, entregados al ¡sálvense quien pueda! Pero he aquí, que el pisaverde y sedicente “Psiquiatra de la Revolución” afirma que esos esos Guardias Nacionales Bolivarianos, permanecieron en formación, firmes, dignos, erguidos, para impedir el magnicidio.

Le recomendamos, no volver a aparecer al aire libre ¿drones, mata la-drones? Quizás. Pero pueblo, dolido, hambreado, enardecido, es más deletéreo. Fuenteovejuna, señor.

Texto inicialmente publicado en el Diario de las Américas

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