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El nuevo fogonazo de Ramos Allup contra quienes dividieron a la Oposición

El Cooperante | 25 junio, 2018

Caracas.- Contra Tirios y Troyanos. Henry Ramos Allup, secretario general nacional de Acción Democrática, volvió a disparar este domingo un fogonazo de largo alcance contra quienes, a su juicio, han sido los responsables de fracturar la unidad de la Oposición. En su acostumbrado artículo semanal publicado en El Nuevo País, recordó el “compromiso unitario para la gobernabilidad” firmado el 19 de julio de 2017 por veintiún organizaciones políticas, con el objeto de delinear “la ruta de las fuerzas políticas democráticas de oposición para lograr el cambio constitucional del régimen encabezado por Nicolás Maduro”. El corazón del documento era este: “la selección del candidato presidencial de la unidad mediante el método de elección primaria universal, directa y secreta con observancia del principio de un elector un voto, y la renuncia expresa del candidato a la reelección presidencial”.

Ramos Allup dispara:

“El citado compromiso tiene plena vigencia y traza una ruta inequívoca, aunque por conveniencias inconfesables hubiese sido total o parcialmente incumplido por varias de las organizaciones que lo suscribieron. Ellas están obligadas a explicar su conducta ante el país, en vez de continuar escarbando con lamentos tardíos las consecuencias que produjeron los hechos que ellas mismas generaron”.





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A decir verdad, ni hubo primarias ni consenso. De hecho, cuando había tiempo suficiente para celebrar el proceso de primarias, partidos del G4 comenzaron a argumentar que no había ni tiempo ni recursos, con el objeto de hacer tiempo suficiente para que no hubiera ni primarias ni consenso. Al final, el bloque más grande de la MUD decidió no participar, mientras que Henri Falcón se auto nombró candidato presidencial y acudió a la farsa electoral para luego quejarse por el incumplimiento de las “condiciones” electorales.


Pero volvamos al artículo de Ramos Allup. Ya al final, sentencia:

“Además de las violaciones a los compromisos y acuerdos, hay que mencionar otras circunstancias que también afectan la unidad: las agendas y planes de sectores plutocráticos prófugos por encima del interés nacional, casi todos concebidos, dirigidos y monitoreados desde el exterior, con sus campañas comunicacionales erosivas, sus lobbistas internacionales y sus corresponsalías vernáculas. Esos factores se proponen establecer su proyecto eterno: una seudodemocracia estrafalaria, antipolítica, corporativa, sin partidos, sin sindicatos, sin gremios, sin organizaciones no gubernamentales, sólo con políticos de sus nóminas, es decir, una democracia que no es tal sino mera sustitución de un régimen hegemónico y autoritario por otro de iguales características pero de otro signo ideológico. Súmele a esta cacofonía la fantasía de confiar nuestro futuro a factores exógenos, de continuar poniendo el acento en la agenda internacional en desmedro de la interna y de seguir alentando la esperanza de una solución fundamentada en trucos, hechos azarientos, mágicos, astrales que vienen anunciándose burlescamente desde hace años como si se tratara de la llegada del Mesías”.

Lo hemos dicho en El Cooperante: de vuelta al inicio de los tiempos. Sin unidad, será imposible combatir al régimen, con todo y 80% de rechazo popular y con todo y las sanciones de la comunidad internacional, cuyos resultados todavía no son efectivos y que por momentos, parecieran proporcionar más argumentos a Nicolás Maduro para sostener su tesis, además de procurar el aislamiento de Venezuela, igual que Cuba. Y ahí está Cuba. No pasó nada.

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