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El pacto entre antisociales y algunos operadores del Metro de Caracas para hurtar equipos del sistema

Jessica Dirinot | 30 octubre, 2019

Caracas.- Un trabajador del Metro de Caracas, en la actualidad, gana alrededor de 350 mil bolívares, lo que equivale a la compra de un cartón de huevos, un kilo de harina pan, otro de arroz y, si acaso, medio kilogramo de carne molida; lo que significa –quizás- para un padre de familia, vivir en las sombras de la miseria ¿Podría un operador ofrecer “su alma al diablo” con tal de llenar la despensa de su hogar? Según denuncias, algunos trabajadores han creado “alianzas” con antisociales para aliviar su crisis económica.

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Desde hace una década, aproximadamente, que el sistema metro presenta altos niveles de abandono y deterioro en casi todos sus departamentos, situación que se refleja en el funcionamiento diario del Metro de Caracas. Unas de las posibles causas apuntan a los robos de las inversiones en millones de bolívares y dólares que se han destinado en los últimos años; sin embargo, también valdría la pena evaluar por qué las autoridades denuncian repetitivamente “sabotaje” contra el sistema.





Un operador, un antisocial

El equipo de El Cooperante logró contactar a un operador que labora actualmente en el Metro de Caracas, quien decidió declarar bajo condición de anonimato para resguardar su puesto de trabajo. Al cuestionarle sobre las constates fallas que presenta a diario el sistema, éste aseguró que no solo responde al deterioro de la maquinaria, o, a las fallas eléctricas que afectan a nivel nacional, sino también a los robos internos entre el personal y antisociales.

“Los robos ocurren en los tramos que tienen más descubierto. A diario, la Policía Nacional Bolivariana (PNB) hace recorrido junto a los guardias patrimoniales durante todas las noches por 30 minutos. Van, recorren, vigilan, y caminan a resguardarse en una estación. Luego, el operador de guardia informa a antisociales para proceder con los robos de cajas de imperancia, cableados de la vía férrea y baterías UPS”, afirmó.





Como parte de la investigación, se contactó a un ingeniero de telecomunicaciones que prestó durante 25 años sus servicios al Metro de Caracas. Por seguridad, pidió ser identificado como ‘La Mampa negra’, seudónimo con el que lo caracterizaron sus compañeros de trabajo por muchos años.

‘La Mampa negra’, aseguró para El Cooperante que durante su estadía dentro del sistema metro, se vio obligado a presenciar robo tras robo liderado por compañeros de trabajo, quienes –a su juicio- se aprovechaban de sus cargos, para ejecutar importantes hurtos dentro de las instalaciones.

“Dentro de mi trayectoria tuve la oportunidad de trabajar en Cabletren. Un operador fue para el sindicato y lo nombraron coordinador, éste ni siquiera sabía técnicamente cómo trabajaba el Cabletren. No sabía nada de los mecanismos, y toda su comunicación era telefónica. Empezaron los robos de las fibras ópticas y cables telefónicos. Cables por la vía aérea. El único con acceso a las estaciones de noche, era él”, afirmó ‘La Mampa negra’, asegurando que también robó monitores plasma de 32 pulgadas.

Luego de desarrollarse una investigación exhaustiva, según la fuente, se logró visualizar dentro del circuito cerrado de televisión que dicho coordinador se encontraba en compañía de otros dos operadores y una persona que se desconoce su identidad. Este hecho ocurrió en la estación 24 de Julio, en 2018.

Según ‘La Mampa negra’ un rollo de cables de cobre estaba valorado -el año pasado- en al menos 100 millones de bolívares, lo que podría significar un negocio millonario tanto para el operador del metro que se presta a estas acciones, como para el antisocial que ejecuta el robo. Para el ingeniero, es preferible hacer un nuevo sistema, antes que volver invertir en su recuperación.

“En cualquier momento llega el colapso de la empresa”

En una entrevista exclusiva, Alberto Vivas, extrabajador en el Metro de Caracas durante 18 años, manifestó que desde la Organización No Gubernamental (ONG), ‘Familia del Metro’ le da continuidad a investigaciones relacionadas a los hechos de corrupción por parte de los entes gubernamentales, quienes -a su juicio- han llevado al transporte subterráneo al colapso, desde hace 13 años aproximadamente.

“(El Estado) ha “destinado” dinero, más créditos adicionales y no llegan, y como producto de eso, afecta el servicio (…) En la construcción de la Línea Caracas Guarenas-Guatire, esa es una construcción que se ha pagado cinco veces, con cinco fechas de inauguración, y ninguna se ha cumplido”, dijo.

Según Vivas, al menos 1.894 millones de bolívares se pidió en 2008 para culminar los trabajos de repotenciación de la Línea 1, a finales de 2012, pero lo que hicieron fue solicitar a la contratista un crédito adicional. “Solo se pudo realizar un 25% de lo que se tenía previsto“.

“Es dinero que se pierde. Se disuelve, se desaparece de una forma en la que no encontramos explicación y la única forma de saberlo es viendo las condiciones actuales del metro (…) los últimos trenes comprados para la Línea 1 ya no funcionan. No han cumplido los 10 años y ya los trenes están obsoletos. Los que se compraron en 1982, para la inauguración del Metro de Caracas, duraron 30 años de garantía, en cambio, trenes que se compraron en casi 300 millones de bolívares (cada uno) hoy en día se están presentando cualquier cantidad de fallas, y sin seguimiento”, detalló.

Una pesadilla a diario

“Desde hace ocho años vendí mi carro porque nació mi hija, y allí empecé con el tan engorroso y deficiente transporte del Metro de Caracas. Viajar apretado, sin aire y llegar tarde a todos lados por constantes retrasos, es ley si usas el metro. He presenciado constantes hurtos, gacetas sin operadores, sin vigilancia, sin policías. Nada que ver con lo que era antes”.

Leo Martínez tiene 41 años de edad y desde hace menos de una década usa el Metro de Caracas como transporte subterráneo para poder trasladarse de su casa en Santa Teresa del Tuy, hasta Parque Miranda, en Caracas. Pero lo que vio como una alternativa para seguir llevando el pan a su casa, terminó resultando una de sus “peores pesadillas”.

Martínez, desde que sale de su casa, hasta llegar al trabajo, se demora entre dos o tres horas. Baja a Santa Teresa del Tuy solo interdiario, debido a las constantes fallas del sistema metro que retrasan el servicio: “En el trabajo me dan permiso de quedarme en la oficina al menos dos veces por semana”, subrayó.

Según información suministrada por el Metro de Caracas, 2 millones 500 mil personas viajan a diario en el Metro de Caracas, lo que significa para muchos una total pesadilla, ya que se exponen diariamente no solo a la falta de aire dentro de los trenes, sino a los retrasos, a los pedigüeños y a la buhonería informal.

Actualmente, debido a las múltiples fallas que presenta el sistema, no hay día de la semana en que el servicio sea suspendido, obligando a los usuarios a tomar transporte terrestre, el cual presenta otro tipo de crisis.

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