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La Lupa

El paquidérmico CNE: ¡despierten al elefante!

Señores elefantes y elefantas, el tiempo apremia. Les propongo la creación de un Departamento específico, adscrito a la Comisión de Registro Civil y Electoral, para atender todo lo concerniente a ese proceso de inscripción, actualización y depuración correspondiente a los venezolanos con edad de votar que se encuentren residenciados en el exterior

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Caracas.- El Consejo Nacional Electoral está de “vacaciones” desde que terminó el proceso electoral repetido del 9 de enero en Barinas. Además, anda cojitranco, con 4 miembros activos y una vacante que no ha sido capaz de llenar y, al parecer, ni siquiera ha discutido sobre el tema (uno se pregunta: ¿para qué serán los suplentes?). Duerme una larga siesta y cuando despierta luce el lento caminar de un elefante… por cierto, sin la “memoria” que el común le confiere a ese extraordinario animal.

Parece no recordar que constitucionalmente  el mandato del Sr. Maduro expira prácticamente con el año 2024 y que hay que organizar elecciones  presidenciales antes de esa fecha, para la cual faltan algo así como 30 meses.

 Olvida que el Registro Electoral no ha sido depurado en 10 años. Una década de fallecimientos, cumpleaños, abstenciones, mudanzas y, por si fuera poco, la década terrible, cuando casi 7 millones de venezolanos se han ido del país en medio de la más espantosa crisis general que haya padecido Venezuela en los últimos 120 años.

Nada de eso inmuta a nuestro aletargado paquidermo. En ocasión de las elecciones regionales y locales del 2021, nuestros elefantes y elefantas nos dijeron que debían trabajar con el Registro Electoral existente, apenas con una actualización rápida de nuevos votantes, porque “no había tiempo suficiente” para emprender la tarea. Ahora que hay tiempo… ¡duermen!

 El Registro Electoral debe ser sometido a una revisión profunda, consensuada y reconocida por todos. La situación de su deterioro obliga, además, ha regresar al concepto del Registro Electoral Permanente, en concordancia con el mandato constitucional, obviado y soslayado por los mandones del Ejecutivo y sus asesores extranjeros, de que el registro civil de la nación debe estar bajo la dirección del Consejo Nacional Electoral y proceder a eliminar de una vez ese mamotreto de ineficiencia, corrupción e injerencia extranjera que hoy existe.

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Nadie sabe a ciencia cierta cuántos de los venezolanos emigrados tendrán derecho a votar en las elecciones presidenciales, pero las estimaciones oscilan entre 2 y 3 millones de votantes. ¿Para cuándo esperan nuestros plácidos durmientes abordar este complejo asunto?

Algunos dicen que se requiere una negociación política para abordar el tema; y sí, se requiere una negociación política, no hay duda, pero una negociación, o discusión sobre los métodos, mecanismos y procedimientos para lograr que esos 3 millones de venezolanos puedan ejercer su derecho inalienable al voto, donde quiera que se encuentren. ¿O es que creen posible inhabilitar a 3 millones de venezolanos? ¡Inaceptable! El paquidermo debe despertar ya y convocar al Ejecutivo, convocar a los partidos, a las organizaciones civiles dedicadas el tema electoral y a quien sea necesario, para construir la plataforma que permita a esos venezolanos ejercer su derecho. Esa “negociación” debe y tiene que ser allí, en la sede del Consejo Nacional Electoral, nadie tiene que esperar ninguna reunión de otra naturaleza en México o en cualquier otra parte, donde, por si fuera poco, el CNE no estará presente.

 ¿Despertará el paquidermo, asumirá su rol de Poder Electoral (así, rimbombantemente en mayúsculas) o seguirá en su larga siesta?

Señores elefantes y elefantas, el tiempo apremia. Les propongo la creación de un Departamento específico, adscrito a la Comisión de Registro Civil y Electoral, para atender todo lo concerniente a ese proceso de inscripción, actualización y depuración correspondiente a los venezolanos con edad de votar que se encuentren residenciados en el exterior.

Les propongo que estos emigrados puedan hacer las gestiones correspondientes de manera automatizada, utilizando el internet, sus correos electrónicos o la plataforma que consideren más adecuada, para suministrar sus datos de conformidad con los requisitos de ley y que sea el CNE quien canalice la autenticación de dichos datos de acuerdo a la información disponible en el registro civil.

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Con relación al sufragio propiamente dicho, hago mía la propuesta que me hiciera llegar el Dr. Celiz Mendoza, ex Consultor Jurídico del CNE, la cual les copio textualmente:

“…Se requiere crear una Junta Electoral Internacional ad hoc, para atender exclusivamente ese proceso de votación, con las mismas características de los demás organismos electorales, es decir, con Miembros Correspondientes, Testigos Electorales, y el sistema de votación automatizado, mediante el código que corresponda para resguardar el secreto del voto. Estos miembros de esa junta, previa verificación de los datos de identificación del elector, permitirán, mediante un código o contraseña personal, asegurar que ese es el elector que le corresponde para sufragar, y que ese voto se refleje automatizado, como se hace ordinariamente. Para ello, es necesario regular ese proceso mediante Resolución y de conformidad con la aplicación de las referidas normativas y con las que correspondan legalmente su aplicación”.

Todas estas cosas son posibles de hacer de manera confiable con la tecnología que hoy existe. Eso sí, hay que despertarse y trabajar.

 ¡Despierten al elefante!



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