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La Lupa

Asalto de Ecuador a la Embajada de México: implicaciones para Venezuela

El 5-4-24 el gobierno de Ecuador invadió la embajada de México en ese país y se llevó al ex VP durante los tiempos de Correa, Jorge Glas, a quien señaló de evadir la justicia penal ecuatoriana. El presidente del país andino, Daniel Noboa, justificó la decisión al expresar que buscó cumplir con la ley y no dar motivos para que siga un “conflicto armado no internacional” en Ecuador. Mi artículo analiza las implicaciones para Venezuela en un momento muy agudo del conflicto político venezolano. Argumenta que la acción de Ecuador, que se sostiene en una suerte de “Razón de Estado”, sentó un precedente negativo en las garantías mutuas que deben darse el gobierno y la oposición de Venezuela para la futura alternancia o transición. A los ojos del gobierno de Maduro, la toma de Ecuador lo llevará a reforzar su cerrazón y a avanzar en la aprobación de su paquete de “leyes autoritarias” que ahora tienen una nueva propuesta: la reforma a la constitución para ver si el elector aprueba la cadena perpetua “para corruptos y traidores” como señaló el presidente Maduro durante un acto el 13-4-24

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Caracas / Foto Portada: archivo.- La coyuntura electoral pone al país a escoger cuál escenario quiere para su vida futura. La decisión para 2024 será determinante. Más que la de 2018. Hoy veo tres caminos: reconocimiento de fuerzas antagónicas para coexistir y acordar unas reglas para relacionarse con garantías mutuas (alternancia-reconocimiento), reforzamiento del autoritarismo -que es la ruta Ortega o Putin u otra- o el conflicto civil, que puede ser armado o uno de “baja intensidad” como es ahora, con un conflicto intratable pero con vidas tranquilas dentro de la “paz autoritaria”.

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Estas son las tres rutas que tiene Venezuela para este momento. El status quo de la “paz autoritaria” ya no es posible porque la elección de 2024 definirá otro momento político. Es decir, cómo se construye la victoria de la oposición si sucede -que de por sí es complicada- pero más complicado será -y por los rifirrafes en tuiter grupos no lo aceptarán y prefieren la guerra, aunque digan que no y pidan “las pruebas” que la quieren- cómo será la política si el presidente Maduro es reelegido el 28 de julio ¿Cómo la oposición abordará este escenario totalmente nuevo?

Este artículo no es para tratar este importante asunto -ya debería tener sus escenarios, aunque pedirlos produzca escozor como fue cuando se demandaron los escenarios para la candidatura de la plataforma unitaria, que fue rechazado con el triste célebre “alacrán” - pero perder es el escenario más difícil para la oposición por dos razones.

La primera porque la elección de julio ya está desnivelada. Como está, se puede llamar a la abstención. Hay candidatos y partidos proscritos, por ejemplo. Suficiente para un boicot electoral. Pero se irá -estoy de acuerdo, soy de los de votar y participar con las reglas del sistema para ganarle- con una desnivelada y con eso el gobierno puede ganar sin fraude abierto. Pero el punto es ¿qué dirá la oposición la noche del 28 de julio en una realidad de una elección que fue desnivelada desde que comenzó? Aquí caben dos escenarios.

El primero, buscar una crisis en el gobierno. Perseguir algo como un diciembre de 1957 que termine en un enero de 1958. Es decir, con la “capitulación o derrocamiento del régimen”, que es la búsqueda de sectores de la oposición por lo menos desde 2013, aunque esta ruta fracasó con todo y el gigantesco apoyo internacional que tuvo.

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El segundo es un desconocimiento a los resultados ¿pero cuál? Porque hay varios si no se busca la crisis para el “quiebre de la coalición dominante”.

Puede ser uno tipo 2013. Capriles llamó a la calle, luego fue al TSJ, pero no construyó su liderazgo sobre la base de los 7 millones y más que sacó. Dejó eso así. El vacío lo llenó la oposición con la estrategia de “la presión y el quiebre”. Acabó con la MUD luego de la gestión de Chúo Torrealba. Es la oposición que se impuso al resto y hoy domina.

Tal vez un desconocimiento tipo 2018, cuando Falcón viajó a Europa para denunciar irregularidades el 20 de mayo pero no representó los casi 2 millones de votos que sacó. Se equivocó en lo estratégico para complacer a la oposición que todavía lo detesta y lo detestará para siempre. Si se hubiera ido con sus 2 millones a la “Venezuela profunda” y construye una base política, hoy sería un líder importante. También lo “dejó así”.

Finalmente, un tercer tipo de desconocimiento. El “desconocimiento AMLO” (de México). Este desconoció los resultados de las presidenciales de 2006 y las de 2012.

A diferencia de Capriles o Falcón, AMLO se mantuvo en la política. No “lo dejó así”. Siguió en la lucha política.

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Si bien Venezuela no es México de 2006 o 2012, es la ruta en la que me ubico si es el desconocimiento el escenario planteado. No es un buscar un 1958, que es lo que trata de lograr la oposición “de la presión y el quiebre” y volverá a fracasar.

Pienso que el desconocimiento para una crisis política puede terminar en un conflicto civil cuyos promotores no lo van a pelear -cual “free riders”- o en una situación política peor para la oposición como es desde 2015. De puentes que no podrán levantarse nuevamente. Serán los héroes como son ahora -ovacionados desde la comodidad de tuiter y en campañas para destrozar gente en redes sociales- y la pelea será para otros, que no buscarán ser héroes o víctimas, sino les tocará por deber y cumplirán.

Si la oposición no gana en julio, puede considerar la opción AMLO de denunciar las irregularidades y hacer política al mismo tiempo. No dejar “las cosas así” y solo limitarse a hablar “del fraude”. No abandonar como Capriles y Falcón hicieron para denunciar uno y complacer a un público que está muy cómodo en la realidad venezolana, pero que no hará más nada.

El punto es cómo se construye la elección de 2024. Principalmente si Maduro es reelegido. Es evidente que buena parte de la sociedad por no decir toda, no quiere 6 años más como los de 2018 a 2024. La inercia. Es lo que aviva el potencial de violencia que hay en el país. Hasta por su propia conveniencia y si queda en julio, el gobierno debe cambiar. La conspiración de la corrupción interna se lo come. No es con fantasías de épicas que si “cadenas perpetuas” se resolverá esa corrupción. Profundizará los motivos para el conflicto y Maduro terminará como un dictador, una especie de “déspota oriental”.

Aquí los países pueden ayudar. Especialmente EUA ¿Cómo construir el post 28 de julio? En lo estructural, la paz venezolana pasa por dos aceptaciones mutuas. El chavismo debe asumir la alternancia, y la oposición debe reconocer al chavismo. Aceptarlo no “por lástima” o “chavistas se me acercan”, sino como fuerza política. No hay capitulación sino el chavismo como es. Son garantías mutuas para la coexistencia. No hay otra. Desde 2016 se insiste en las “rendiciones y capitulaciones” imposibles. Se insistirá todavía. Las élites pueden darse ese lujo porque no arriesgan nada en la “paz autoritaria” que disfrutan, aunque el nombre les indigne.  

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Ver las condiciones para el reconocimiento mutuo que es lo que puede traer algo de paz para Venezuela, no es el propósito de este artículo, pero sí examinar algunas que pasan en la vida política con efectos en Venezuela.

Una es la sucedida en Ecuador, que puede ser una referencia futura para construir las condiciones para la coexistencia que en Venezuela se niegan, desde cómodas vidas que tienen dinero para esperar, pero sin arriesgar mucho que no sea apostar a una crisis y ver si se mete en ella para ver qué saca. El típico que “se prenda el peo para ver qué pesa y si salen unos militares patriotas que volteen la tortilla” y, listo, la dorada transición. Me temo que si pasa no finalizará bien para la oposición. Otra vez cuesta abajo en la rodada. 

El artículo analiza el asalto de Ecuador a la Embajada de México en ese país, como un “caso de estudio” si se quiere acerca del precedente negativo que sienta para las garantías que se hablan en Venezuela. En sencillo, la acción del gobierno de Noboa si se analiza con los ojos de la política interna venezolana, no ayuda a una alternancia o transición porque aleja las garantías que los beligerantes criollos deben otorgarse. Veamos por qué.

El 5-4-24 Ecuador asaltó la embajada de México en Quito y se llevó a Jorge Glas, ex VP durante los tiempos de Correa, quien estaba en calidad de “huésped” en la sede diplomática y la justicia de Ecuador había condenado por delitos de corrupción.

El gobierno de Noboa justificó la acción porque Glas es “un delincuente” y hay una razón de Estado para capturarlo que es no darle fuerza a los grupos que promueven un “conflicto armado no internacional” en esa nación. Para Ecuador, el asilo de México no fue “lícito” por lo que no concedió el salvoconducto para que Glas saliera de ese país. Luego de la invasión, México avisó que rompió relaciones con Ecuador.

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El 9-4-24 la OEA condenó la acción del gobierno de Ecuador, aunque no lo mencionó en el comunicado que aprobó. Solo rechazó la “intrusión” en la embajada y los “actos de violencia” contra los miembros de la misión diplomática. La cumbre de la CELAC para tratar el tema y que terminó el 16 de abril, igualmente condenó la acción de Ecuador.

Este evento tendrá efectos en la región. Noboa justificó la acción como una “medida excepcional” para “evitar una nueva burla al Estado ecuatoriano”. Sentó un precedente actual con el uso de la fuerza y su justificación más allá de los convenios internacionales, e igualmente en términos no solo de las relaciones entre países sino, para el caso de Venezuela, en la posibilidad de un diálogo entre el gobierno y la oposición.

El precedente que sentó la acción de Ecuador es hacer visible y darle espacio a la “razón de Estado”, tesis que nace en la Europa moderna con Maquiavelo. En corto, plantea que la preservación y la seguridad del Estado son tan importantes, que los gobernantes pueden saltarse normas internacionales para velar por esa seguridad cuando hay una “razón”, pero exigir las normas violadas cuando la “razón” no está presente.

Es la justificación de Noboa sin decirlo así: una “medida excepcional” dentro de la lucha política en su país, aunque tocó a un tercer Estado (México). La lucha entre el “correísmo” y las fuerzas “no correístas”.

El precedente negativo es que Estados pueden considerar apelar a esta “razón” si sus intereses lo ameritan. Ya se ve en los conflictos inter-Estados con el uso de “drones” y, quizás mañana y es el precedente negativo, las normas internacionales se salten puntualmente para que un Estado alcance sus fines. La vigencia que nunca perdió, pero se reguló en un sentido, de la expresión que se atribuye a Maquiavelo, “el fin justifica los medios”, que se debilita. Ahora todo será con “el fin justifica los medios” sin la regulación del derecho. La fuerza crea derecho, sí, pero éste lo limita. Hoy la última parte de la ecuación está en riesgo.

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Este es el precedente negativo que sienta la “intrusión” de Ecuador en la embajada de México en ese país.

El texto no es para analizar el derecho internacional sobre el asilo y si un país tiene facultades para negarlo. Conocedores señalan que no. En su comunicado del 9 de abril, la OEA lo admitió. Corresponde al país receptor de la persona determinar si concede el asilo o no. A la nación que reclama, aceptarlo. Esto vale incluso para críticos de AMLO, cuestionado por sus palabras hacia la política de Ecuador antes del incidente. Los críticos señalaron que lo dicho por el presidente de México dio motivo a Ecuador para actuar en contra de la embajada de ese país. Días antes de la “intrusión”, la embajadora de México fue declarada “persona non grata”. Aún con esto, la doctrina no acepta la acción ecuatoriana.  

Lo que examino son las consecuencias de esta acción dentro de la política venezolana. Hay una evidente: el gobierno se atrincherará más, y se convencerá de la virtud y necesidad de su “ley antifascista”. De hecho, Maduro calificó la acción de Ecuador como una “fascista”. Cancillería de Venezuela alertó sobre una posible “época de terror y un neofascismo” en Ecuador. En la cumbre de la Celac del 16 de abril, el presidente de Venezuela anunció el cierre de la embajada y consulados en Ecuador como respuesta a la toma de la embajada de México en Quito. 

El gobierno de Venezuela lo que ve son deseos de venganza y, si no está seguro en el poder, se mirará en el espejo de Jorge Glas. Se proyecta en la embajada de Rusia o Irán en Caracas, y sacado por la fuerza, mientras sectores aplauden la acción contra los exfuncionarios y ambos países en el marco de la “lucha del bien contra el mal”. Es el eventual futuro que los chavistas perciben luego de la acción de Ecuador.

Por supuesto, lo anterior no es el caso del gobierno de Maduro. No es uno que se va, o pide “capitular” como se cree o se quiere hacer ver. La historia da sorpresas, sí, pero no parece un gobierno que va de salida sino uno que se consolida, aunque puede ser derrotado en julio (y debe ser, ya es un cuarto de siglo de gobiernos chavistas).

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La propuesta de ley antifascista lo que busca es anticiparse a conflictos o prevenirlos. En la rueda de prensa del PSUV del 8-4-24, Cabello afirmó que la propuesta de ley persigue “cortar de raíz” los intentos “fascistas”. Agregó que “pronto será sancionada” la ley para las ONG. El gobierno avanza en su “arquitectura autoritaria” no porque esté de salida o vaya a caer sino porque se siente consolidado y no quiere lidiar más con la insurrección que observa en sectores de la oposición

Lo anterior se afirma porque luego del anuncio de la fiscalía el 9-4-24 sobre la detención de Tareck El Aissami, cierta opinión dejó ver que esta información es “parte de la lucha de los grupos dentro del régimen” y que lo procedente es “ofrecer garantías para los que quieran colaborar”, en la conseja de lograr el esperado “quiebre de la coalición dominante” para catalizar una “transición” que es la apuesta de parte de la oposición, a través de “incentivos” y “subir los costos”, teoría que también domina el pensamiento opositor pero que ha fracasado.

Igualmente se insistirá en ella para fracasar. Ya se nota en redes sociales. El 21-4-24 “bajó la matriz” que Maduro será sustituido por Lacava, cual “wishful thinking” -curioso que el gobernador de Carabobo es el favorito para cierta oposición, aunque lo niegue- para decir que “el régimen se desmorona” y lo que procede es “bajarle los costos de salida” porque los de permanencia “son insoportables”. Se repite el mismo guion. Hay que recordar que durante el clímax de las primarias fue lo mismo. Solo que Maduro sería sustituido por la VP Delcy, en el “wishful thinking” de cierta oposición que deseaba poner a competir a dos mujeres: la líder de Vente y a la VP de la república. Ese deseo no se dio. Igual sucederá con Lacava. Pero son las “boutades” de las élites que la “paz autoritaria” les permite en sus tranquilas vidas de los domingos. El famoso “dibujo libre”. 

Salvo alguna sorpresa de la historia tipo Muro de Berlín en 1989 o disolución de la URSS en 1991 o Venezuela 1957, el gobierno de Maduro no busca capitular o lograr “garantías para los que colaboren”.

No pienso -como algunos vaticinan en redes sociales- que el ejecutivo de Maduro hará lo mismo que Ecuador para sacar a 6 activistas de Vente acusados de “conspirar”, refugiados en la embajada de Argentina. Hasta ahora no lo ha hecho. El chavismo no es tonto o no parece. Más bien, buscará diferenciarse y aprovechar el incidente para reforzar y decirle al mundo, “A lo mejor no gustamos, pero no hacemos esas cosas”.

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Posiblemente conceda los salvoconductos para decirle a países, “respetamos al derecho internacional” y dejar bien a Maduro quien fue canciller durante 6 años. Hacer lo contrario cuestionaría esa credencial. En sencillo, pienso que el ejecutivo aprovechará el ejemplo de Ecuador para diferenciarse y ser visto con más confianza, aunque no sea aceptado en cuanto a su forma de gobierno.

Dentro de Venezuela el chavismo se reforzará. En lo que llama “los apellidos” ve a unos Noboa que harán lo mismo en Venezuela, si llegan al poder.

Aunque la reacción dentro de Venezuela fue crítica a Ecuador -incluso de personas cercanas o que apoyan a Machado incluida la candidata quien en un tuit condenó la invasión de Ecuador a la embajada de México, que le trajo críticas de algunos de su corriente- esto no será suficiente para que el gobierno tenga confianza en los sectores que califica de subversivos. Asume, porque lo cree o porque se cree su invento, que la región poco a poco comienza a vivir lo que la cancillería llamó un “neofascismo” por lo que se prepara para resistirlo. Ve amenazas desde Argentina y, ahora, seguramente desde Ecuador.

De nuevo, no creo vaya a hacer lo mismo que hizo Ecuador, sino mostrarse como un gobierno “serio”, que respeta el derecho internacional. Lo hará para ganarse la confianza de naciones que no lo ven con agrado, pero para que lo acepten porque el ejecutivo respeta mínimos.

Un eventual efecto positivo de la acción de Ecuador puede ser poner de bulto la necesidad de negociar para mantener esos mínimos internacionales. El problema es ¿con quién se habla? principalmente en la oposición.

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Machado quiere conversar para que el chavismo capitule. Rosales quiere platicar para un reconocimiento mutuo. El punto es que la opinión opositora más visible legitima más a María Corina que a Rosales (estoy de acuerdo con la postura de Rosales).

El chavismo no ve con quién parlamentar, entonces. “Resistirá la ofensiva imperial” -con la suspensión de la licencia N° 44- o verá si en la oposición se consolida una corriente que asuma el costo de decir que chavismo y oposición deben reconocerse, en el entendido que significa un reconocimiento que no implica capitulaciones o rendiciones mutuas, sino reconocimiento para coexistir.

Dentro de la oposición no hay una corriente con fuerza para representarlo. Mi deseo es que aparezca, con todo el costo de opinión que tendrá en la oposición. En mi perspectiva, mientras no ocurra el reconocimiento y garantías mutuas el conflicto venezolano seguirá así Maduro se vaya o María Corina pueda inscribirse para julio y gane arrolladoramente. A la semana de lo que pase, tendremos el conflicto político de vuelta. La paz pasa por el reconocimiento de los beligerantes. Hoy no es posible. Se premian las voces que no lo desean y se estigmatiza a quienes sí lo desean -me ubico allí- con etiquetas que si “alacranes”, “ambosladista”, escritas desde la comodidad de la “paz autoritaria”.

Hoy, este escenario optimista está más lejos que el escenario pesimista: el gobierno reforzará sus medidas de control para evitar ser sacado ante lo que ve como un surgimiento “del fascismo” en la región, que se observa en el paquete de “leyes autoritarias” que aprueba y sancionará desde la AN.

Este artículo fue pensado antes de la propuesta de Lula y Petro y la revocatoria de la licencia N° 44 por parte del gobierno de los EUA, las dos el 17 de abril.

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Las propuesta de los presidentes es una expost pero que toca lo central del conflicto venezolano: garantías y no es una popuesta tipo “puentes de plata” que es la impresión que me dejaron los análisis de redes sociales. La realidad que observo es otra: o se construyen las garantías o no habrá paz, con sanciones o sin sanciones. Lula y Petro llegan a la línea de flotación del conflicto criollo. La tímida recepción de su propuesta y ya en silencio -que debe ser estudiada, por supuesto- me sugiere que no se explicó bien o se prefiere seguir en un conflicto que las elites solo pueden mantener, protegidas con sus “paracaídas de oro”.



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