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El Valle bajo el umbral del hampa: Más de seis bandas gobiernan sin ningún control

Lysaura Fuentes | 4 abril, 2018

Caracas, 04 de abril.- Una zona donde funcionarios no se atreven ni a asomar la cabeza, donde adolescentes deambulan empistolados de los pies a la cintura, en el que la ley es el hampa y los crímenes se manifiestan a la orden del día.

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Y es que El Valle, ubicada al sur de la ciudad de Caracas, que ha sido zona puntual y protagónica en diversos hechos, esconde entre sus calles, veredas y callejones estragos de muerte, que tienen una marca: la delincuencia. Esta imponente zona popular se ha convertido en los últimos años en un campo minado de megabandas, bandas menores y microtraficantes.

Estas organizaciones criminales se han apoderado de tal manera de El Valle que sus residentes viven en una constante paranoia, sin saber si regresaran a sus casas sanos y salvos o engrosaran el listado de las víctimas por hechos de violencia. La vida para estos miembros de bandas es asesinar a cambio de un teléfono, una cartera, dinero, motos, un carro, unos zapatos, dólares, un puñado de materialismo que se convierten en la sentencia de los inocentes.

Cada sector de El Valle está en manos de bandas criminales, quienes deciden sobre la vida o muerte de los residentes. En estos puntos trafican drogas y armas, los utilizan para los secuestros, esconde vehículos robados, asesinan y extorsionan, entre otros.


¿Quiénes dominan?

Ricardo Miguel Hernández Neda, de 19 años, no se imaginó que por acudir ese sábado 31 de marzo a una fiesta Sound Car en el sector Primero de Mayo de El Cementerio acabarían con su vida tras recibir un disparo en medio de una guerra entre bandas. Miembros de la banda “el 70” de El Valle llegaron a la fiesta y se enfrentaron a tiros con los de la banda del barrio Primero de Mayo.

En medio de los hechos Ricardo Miguel fue impactado por un proyectil que acabó con su vida. La banda de “el 70” de El Valle: es la principal organización criminal de esta zona y cuenta con más poderío respecto a armas y miembros.

Cabeza de Bruja

Actualmente tiene un alrededor de 100 criminales, principalmente jóvenes, que dominan en la parte alta de este barrio. Los pobladores de El Valle se atemorizan con tan solo mencionar esta banda, debido a que esta banda se manifiesta como los dueños de esta zona, en el que dan la bienvenida con armas largas y cortas.

Si no eres de la zona te preguntan de dónde provienes y para dónde vas, si te pones nervioso o no sabes que responder pueden atentar contra tu vida. Cuando se presentan los enfrentamientos entre bandas, todo el mundo corre, porque se vuelve un infierno”, narró un vecino de la zona, que prefirió no identificarse por miedo a represalias.

Los integrantes de esta organización criminal se dedican a secuestros, robos, asesinatos, tráfico de drogas y armas. También obligan a los encargados de la venta de las bolsas de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) a darles su parte de estos productos. Su líder principal fue Freddy Silva, alias “Cabeza de Bruja” hasta junio de 2016 cuando resultó abatido tras enfrentarse con el Cicpc en la Autopista Regional del Centro.

Estaba solicitado por el asesinato de más de 10 personas en esta zona y otras de Caracas. Luego de la muerte de “Cabeza de Bruja” asumió el control de esta banda Leonardo José Polanco Angulo alías “el Loco Leo”. En marzo de 2017, uno de sus rivales le propinó a una camioneta de su propiedad 27 tiros, pero él no estaba dentro de ella.

En 2016, “el Loco Leo” protagonizó el macabro asesinato de “Franklin, el menor”, un líder criminal de El Valle, a quien le lanzaron un artefacto explosivo cuando estaba en una vivienda del sector Cerro Grande. Actualmente el poderío del actual cabecilla de banda  se extendió por todo el barrio “el 70” y otras zonas aledañas.

“La 18”: Es una organización criminal que cuenta con entre 25 a 30 criminales que se dedican al robo, extorsión, secuestro, homicidios, entre otros. Operan también en Los Jardines de El Valle y Coche. Esta banda estaba dominada por cuatro líderes criminales, quedando solo tres, luego de la muerte de “El Gordo” el pasado mes de marzo de 2018 después de que se enfrentaran a funcionarios de PoliMiranda en la carretera Charallave-Ocumare del Tuy, cuando se trasladaba en un taxi.

Después de “el Gordo” quedó al mando “el Chicho”, que opera en  Coche, en la calle 18 de El Valle y en la carretera Panamericana. Dedicándose al robo, extorsión, secuestro, homicidios, entre otros. A “el Chicho” le sigue alías “el Flaco” y “el Nene”, líderes de esta organización.

“Lucifer”

El pasado mes de mayo de 2016 falleció durante un operativo en los Altos Mirandinos Oswaldo Oropeza, mejor conocido como “el Lucifer”, luego de la muerte de este líder criminal de El Valle, específicamente en la calle 3 y Cerro Grande, se presume que miembros de la banda quedaron en manos de otro líder criminal, dejando el apodo intacto de la organización delincuencial.

Esta banda salió a la luz nuevamente en enero del año actual cuando asesinaron a un joven de 16 años y llevaban arrastrado su cadáver, fueron sorprendidos por funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), quienes se enfrentaron, resultando muerto uno de los miembros.

También existen otras bandas más pequeñas que operan principalmente en las calles de los Jardines de El Valle, entre ellas se encuentran la de la calle 2, la 7 y la 16, se dedican principalmente al tráfico de drogas. Entre ellas se disputan la plaza de la droga, terminando en matanzas durante los enfrentamientos entre las bandas.

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Los parajes letales

En 2013 José Vicente Rangel Ávalos dialogó con varias bandas para impulsar un proceso de desarme y reinserción social bajo la mirada de una “Zona de Paz”, un  hecho que no se manifestó como esperaba el Gobierno para ese entonces, generando en los líderes de banda más poder sin acatar órdenes.

Este modelo de “Zonas de Paz” se implementó nuevamente en 2017 bajo la orden de la presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Delcy Rodríguez y con el apoyo de Jorge Rodríguez, Pedro Infante y Antonio “Potro” Álvarez en la Cota 905.

Los oficialistas se reunieron con miembros de la banda de la Cota 905, entre ellos el líder criminal “el Coki” para establecer que funcionarios no ingresarían a esta zona, a cambio los delincuentes dejarían de matar a policías y secuestrar, un hecho que no se cumplió como ocurrió en el mandato de Rangel Ávalos y los vecinos actualmente se mantienen a merced de la delincuencia.

La Cota 905 continúa en la actualidad bajo una “Zona de Paz”, donde los delincuentes continúan deambulando con armas largas y cortas, efectuando fechorías y con el control total de la zona, tanto es así que dominan la distribución de las bolsas de los CLAP. En El Valle, las “Zonas de Paz” y las consideradas de alta peligrosidad son “el 70”, Los Cardones, La Ceiba, La Vuelta El Beso, Sierra Roja, Cerro Grande, San Andrés, El Bruzual y El Cují.

El exdirector del Cicpc, comisario Miguel Dao, manifestó a El Cooperante que las “Zonas de Paz” son una aberración. “Eso no resuelve los problemas delictivos en las comunidades, son refugios de delincuentes o de fugados, que saben que no van entrar a buscarlos en estas zonas, los policías están con las manos atadas al no poder entrar a estos sectores”, dijo.

Por su parte, el criminólogo Luis Izquiel afirmó que “en estas zonas peligrosas los criminales aplican la misma organización que en las cárceles, para que no se acabe la estructura delictiva. Estos sectores como El Valle son impenetrables por un problema estructural de los cuerpos policiales que tienen menor capacidad de poder de fuego e inclusive de logística. El Estado no puede permitir que estas bandas tengan territorios dominados y los desplacen. Es importante que las autoridades mantengan presencia permanente en estas zonas”.

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