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La Lupa

El viaje de Maduro es la apuesta por un nuevo tablero geopolítico

Maduro realizó un viaje con más de una semana de duración. Su primera parada fue en Turquía, luego pasó a Argelia. Siguió a Irán, tomó rumbo a Kuwait, y recaló en Qatar. De allí, arribó a Azerbaiyán. Cuando comenzó el viaje pensé que el principal motivo era hacer una demostración de fuerza para compensar que no fue invitado a la Cumbre de las Américas. Un mensaje tipo, “el gobierno no está solo y tiene fuerza”. Me quedé corto. Con el desarrollo del periplo, hay otro motivo junto a opacar la Cumbre de las Américas. Vuelvo a notar que el gobierno se siente muy seguro en el poder. El viaje no solo es político sino económico. En sus palabras en Irán, Maduro dejó ver que un “efecto no deseado” de las sanciones es que el gobierno concienció que puede circunvalarlas, y eso le da mucha fuerza. Como haber pasado una prueba y la interpreta como que su sistema político se consolida. Asume que las sanciones seguirán, por lo que viaja para ver experiencias de países sancionados como Irán ¿Qué hicieron para mantenerse? Es el motivo geopolítico. La apuesta del gobierno es que la invasión de Rusia a Ucrania catalizó no una “época de cambios, sino un cambio de época”. Se adelanta a lo que estima será el nuevo mapa mundial

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Caracas.- El día 7-6-22 el presidente Maduro inició un largo viaje por Eurasia, el norte de África, y el Medio Oriente.

Arrancó en Turquía. De allí pasó a Argelia. Voló a Irán. Luego, a Kuwait y de allí a Qatar. Saltó a Azerbaiyán. En total, 6 naciones visitadas. Un periplo de casi dos semanas. Regresó junto a su comitiva y la primera dama, Cilia Flores, quienes tuvieron un pomposo recibimiento para darle realce al viaje. En tuiter, chavistas subieron sendas etiquetas: “LlegoMaduro” y “VenezuelaSeFortalece”. La VP Delcy se quedó por esos lados. Lo que esto significa es que el gobierno hizo una gran apuesta con este itinerario.

Un viaje de esas características no se improvisa. El gobierno lo tenía “bajo la manga”. Guardadito. No fue casual que días antes del viaje, Maduro jugara con la intriga, y expresara que “hay que estar atentos por noticias de impacto geopolítico”. Honestamente, no pensé que era un viaje. El itinerario se supo por una noticia desde la AN, cuando ya Maduro estaba en el avión. Jugó con la sorpresa. Al chavismo le encanta una sorpresa. 

Lo que parecía un periplo para compensar la no invitación a la Cumbre de las Américas, que también lo fue, a la luz de lo dicho por Diosdado Cabello quien afirmó que “el viaje del presidente opacó a la Cumbre de las Américas”; es un viaje con objetivos de mayor alcance que, al menos, no vi al inicio del periplo. No fue un viaje de despecho sino para afirmar una estrategia que el gobierno se tiene guardada.

Las metas las expresó Maduro mejor que nadie, en un tuit del día 16-6-22, “Nos mueve el compromiso por la humanidad nueva y el bienestar de nuestro pueblo”. Lo geopolítico y lo económico. Esta es la nuez de su viaje.

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Como todo proceso político, el viaje del presidente es complejo, con varios niveles de análisis. Lo examino como un mantel cuyos pliegues se abren sobre una mesa.

El primer pliegue fue y es comunicar que ni Maduro ni su gobierno están derrotados ni acorralados. Al contrario, “gozan de buena salud”. Maduro en un mensaje a propósito de la Cumbre de las Américas que subió el día 11-6-22, afirmó que “aquí seguimos de pie, articulando” (a países y organizaciones). Maduro, entonces, como el organizador de los países y movimientos anti-EUA, con aplausos de movimientos ñángaras de los EUA en una cumbre paralela a la de las Américas, la “Cumbre de los Pueblos”. El presidente se definió como un “revolucionario” en su mensaje “a los pueblos”. Chávez también lo hacía. Está la famosa entrevista que le hizo José Vicente Rangel. El comandante le dijo, “soy un subversivo en Miraflores”. Una expresión que da para un análisis, pero no será ahora. Maduro la retomó. 

Un dato importante es que, en varios momentos de su viaje, Maduro expresó que “estamos más fuertes, con aprendizajes, para articular la cooperación entre los países”, como parece ser el caso con Kuwait, país que no había visitado. Se abrió un espacio para explorar la cooperación entre las dos naciones que antes no parecía ser tan intenso.

No es nueva esta afirmación del mandatario. Es una constante, al menos en lo que va de año. El gobierno se siente competente y fuerte desde el punto de vista político. En Irán, comentó que “en 2022 estamos mejor preparados”. El ejecutivo tiene mucha confianza en sus aliados y en su estrategia. Otro mensaje que Maduro reitera es el convencimiento del mundo multipolar, “a levantar la voz por el mundo emergente. El mundo del hegemonismo imperial es página pasada”, añadió. En sus palabras al regresar a Venezuela el día 18-6-22, reiteró este mensaje. Este es el segundo pliegue del mantel. El geopolítico.

No solo es el discurso del ejecutivo sino de sus “tanques pensantes” en materia internacional o de ministros como Padrino López quien ha escrito dos libros en los que reflexiona acerca del “nuevo orden mundial tripolar”.

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El primero, fue publicado en 2020 con el título “La escalada de Tucídides. Hacia la tripolaridad” (Caracas, Editorial el Perro y la Rana. PP. 84). El segundo, publicado en 2022 con el nombre de, “Geopolítica multipolar. A 20 años del 13A” (Caracas, Editorial el Perro y la Rana, PP. 118). Este segundo libro, el general Padrino López tuvo la amabilidad de enviármelo. Agradezco la deferencia y, como el primero, estoy en su lectura. 

El gobierno efectivamente asume que el mundo uni o bipolar es “página pasada”. Para decirlo en palabras del ministro de la Defensa en su segundo libro, “(…)al encontrarse el mundo en pleno tránsito hacia un reacomodo de los polos de poder en una mesa de negociación que tendrá tres platos servidos(…la)idea de la tesis de un Nuevo Orden Mundial Tripolar en el marco de la Geopolítica Multipolar” (Pp. 14-15). Este viaje apunta a explorar cuál posición jugará Venezuela en la nueva realidad geopolítica. Se inserta en la tesis del Nuevo Orden Mundial Tripolar (NOMT) de la que habló el general Padrino López.

Su travesía, entonces, no es solo para hacer contraste a la Cumbre de las Américas, sino un itinerario afirmativo, para mostrar fuerza geopolítica. Un Maduro que desafió con una visita a Irán, al tiempo que asumió la vocería oficiosa de la “Cumbre de los Pueblos”, que se hizo en oposición a la Cumbre de las Américas. El gobierno no reniega de sus aliados, no los abandona sino, más bien, refuerza sus relaciones

El día 11-6-22 en un acto conjunto, Maduro y Raisi, presentaron un tanquero de 113 mil toneladas construido en Irán “con apoyo de PDVSA”.

Esto es interesante porque la relación petrolera entre Venezuela e Irán se profundiza. No solo el apoyo con la gasolina en 2020, sino que se expandió a las refinerías, al intercambio de crudo, y ahora con barcos. Raisi expresó que el navío es una evidencia que las dos naciones “superaron las sanciones y son ejemplo de cooperación para otros países”. El presidente de Irán habló de 4 tanqueros, dos ya en servicio.

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Lo anterior es propio del chavismo. Algunos esperaban que rompería con sus aliados para “que le quiten las sanciones” en la lógica “de los incentivos”. El chavismo opera con otra lógica: quiere que le levanten las sanciones, pero no reniega de sus aliados y de su estrategia política. Maduro expresó que “Irán es una de las potencias emergentes del Siglo XXI”. Al volver a Venezuela el día 18, remarcó que “otro mundo se conforma”.

Es un viaje geopolítico, pero también comercial. En lo primero, es decirle a los EUA “te desafío, te lato en la cueva con mis aliados”. Maduro quiere mostrarse como “guapo y apoyao”.

En lo segundo, el ejecutivo parece estar consciente que tendrá que vivir con las sanciones por un buen tiempo o todo el tiempo. Luchará para que se las levanten, pero algo que caracteriza al chavismo, es que no se queda a la espera que las cosas pasen, sino actúa. Si es antes, mejor.

Mientras cabildea para que quiten las sanciones -ya hay gestos de los EUA como las licencias a ENI y Repsol y la remoción de Malpica Flores de las personas sancionadas, ahora hay que ver los gestos del gobierno, porque son gestos reversibles- promueve que los países aliados inviertan en Venezuela. Fue el propósito del viaje de Maduro. Este es el tercer pliegue del mantel: lo económico y la ciencia y tecnología.

Erdogan expresó que el intercambio comercial Turquía-Venezuela puede llegar a 3.000 millones de dólares. En Irán, Maduro afirmó que este país “produce todos sus alimentos en el 30% de su territorio”. Maduro, entonces, jerarquiza el camino de los países sancionados como uno para Venezuela: buscar la propia sustentación. Maduro puntualizó que el “nuevo frente para desarrollar es el de ciencia y tecnología”. Esto es otra manera en que se entiende su expresión “no pedir cacao”. Agregó que Venezuela tiene 32 millones de hectáreas para el cultivo, con una producción en 3 millones de hectáreas. Es decir, el 10 por ciento. Sumó que, por este motivo, Castro Soteldo fue a Irán, “para aprender”. Algo como la alianza de los países sancionados para apoyarse con una “tecnología contra sanciones”.

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En Azerbaiyán, el presidente reiteró el día 16-6-22 que “ha llegado el momento de dar un salto que se adapte a la nueva época de cooperación más estrecha(…)de los viajes, hay una parte que la gente ve, que es la llegada; pero hay una que no se muestra(…)cantidad de jornadas de trabajo(…)para llevar conocimiento, llevar tecnología, para crearles mercados a los empresarios venezolanos(…)Venezuela tiene que consolidar su modelo diversificado no dependiente del petróleo(…)Uno de los grandes resultados de esta gira es todo lo que estamos logrando en acuerdos científicos y tecnológicos de innovación(…)Nos reunimos con empresas de altísima tecnología para acordar su llegada a Venezuela(…)esta gira lo que hace es consolidar un mapa diverso(…)sin sanciones, sin bloqueos, sin guerra económica(…)que tenga como base fundamental, el diálogo entre países. Hacia ese camino vamos”

La cita es extensa pero condensa el balance de Maduro porque la dijo en su última parada. En ella está la visión del viaje. Si algo caracteriza al chavismo, es que no es penoso para revelar sus estrategias. No es de “tirar la piedra y esconder la mano”. Como afirmó Maduro, su camino es insertarse en lo que el gobierno considera un “revolcón geopolítico” que ya ocurre en donde habrá otro marco de relaciones mundiales.

Maduro transita el camino de Irán, o es el que quiere emular en cuanto a cómo el país persa manejó las sanciones. Una Venezuela que pueda producir sus cosas con menos dependencia de naciones que considera hostiles, mientras “nace un nuevo mundo, de justicia, sin imperialismo”.

Raisi expresó que la política de “máxima presión” falló en Irán, y “Venezuela ha superado los años difíciles, es lo que revelan las informaciones que recibimos”. Añadió que la relación con Venezuela “es estratégica”, al referirse al convenio de cooperación a 20 años firmado por los dos presidentes. Raisi y Maduro destacaron el “apoyo en tiempos difíciles. Tú me apoyas a mi, y luego te apoyo a ti”, expresó el venezolano al presidente de Irán.

Maduro explicó cómo pidió ayuda a la nación persa cuando la escasez de gasolina en mayo de 2020, “fue un momento muy difícil. Estábamos sin gasolina”. Extendió que, con Irán, acordaron un plan de mediano plazo para el tema petrolero.

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Maduro “articula” sus alianzas ya no tanto para que lo apoyen en lo político. El gobierno se siente seguro y firme en el poder. Su problema no es la política doméstica. Es la política internacional. Es el juego de poder en un mundo que cambia. Define alianzas orientadas a la tecnología para lograr abordar las fallas de gobierno que éste concienció necesita superar porque las sanciones se mantendrán. El gobierno está claro que no puede esperar a que le quiten las sanciones, además que siente que su modelo se mantiene en el poder y busca consolidarlo no solo políticamente hablando –ya tiene el apoyo de sus aliados- sino ahora con los acuerdos económicos y de ciencia y tecnología con naciones amigas. En una visita al canal HispanTV en Irán el día 10-6-22, Maduro expresó que la relación con ese país llegará “a un nivel más elevando, en todas las áreas, el conocimiento científico, de la tecnología aplicada a los procesos económicos”.

En sencillo, el “ajuste económico a lo Maduro” se nutrirá de la experiencia de naciones aliadas, principalmente Irán, porque este país también está sancionado. Un dato curioso es que Maduro define con más precisión su campo geopolítico. Lo hace con naciones que tienen un modelo capitalista menos Occidental. Por ejemplo, es menos China o Vietnam. No es que el gobierno no adopte experiencias de estos dos países, sino que parece sentirse más cómodo con sistemas autoritarios como el de Irán o Turquía en donde el capitalismo comunica ser parte de una estructura política patrimonial.

Con este último punto entro a las limitaciones que observo del viaje presidencial. Son dos. Tampoco son nuevas en lo que al chavismo se refiere. La primera, su propia entropía. La segunda, el papel de los EUA.

La primera. La entropía. El chavismo es bueno en el análisis, aunque mi doctrina y visión son otras. Pero son buenos. Es el hecho.

Sin embargo, hay un problema de ejecución y concepción que es obstáculo para los análisis que hace el chavismo. Maduro dejó ver algo de esto en Azerbaiyán cuando habló de la necesidad de “amarrar las cosas” para “la ejecución”. Lo mismo expresó cuando arribó a Venezuela el día 18-6-22 al explicar porqué Delcy se quedó en esos países.

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Seguramente del viaje Maduro traerá proyectos, pero ¿podrán ejecutarse? ¿cuántos proyectos hubo con China vía Fondem? ¿Cuántos se ejecutaron realmente? ¿Cuál fue su efecto en la calidad de vida del ciudadano e su día a día?

Lo que el presidente ve, requiere de un tipo de disciplina que como sociedad no tenemos. No digo que nuestra disciplina no sea buena -la sociedad echó hacia adelante en una crisis muy severa, lo que habla muy bien del pueblo venezolano- sino que la tecnología requiere de estructuras e instituciones muy sólidas que Venezuela no tiene o no con la fortaleza suficiente.

Salvo que el gobierno haga un “outsourcing” -¿las ZEE?- promover un desarrollo con base en la tecnología luce modesto. Posiblemente el gobierno haga el “outsourcing” con los países que acepten, al mismo tiempo que habrá -ya hay- nichos de tecnología dentro de Venezuela. La crisis y el conflicto político producen un país a dos velocidades. Uno moderno y otro más rezagado, que es lo que define al subdesarrollo. El nuestro se parece más al de los países con ese nombre. Un sector con recursos, con posibilidades; y otro sector con menos recursos y posibilidades. Durante Puntofijo fuimos subdesarrollados, pero la lógica distributiva permeó en todos los sectores. Ahora no. Quien va a una clínica tiene un buen seguro, un buen apoyo, dinero, o un “gofundme”. Si no, le toca ir a un hospital o CDI. Quien puede, puede; quien no, no. Es nuestra realidad. Quien puede pagar, recibe más. No hay o pocas cosas universales que Venezuela tuvo en algún momento. 

El modelo que Maduro persigue posiblemente será de nichos. Al menos inicialmente. En sus palabras al volver a Venezuela el día 18-6-22, el presidente afirmó que “le estamos dando duro a lo de ciencia y tecnología”. Anunció el envío de bachilleres para “formarse en esos países”. La lógica de formar “científicos” para áreas que el gobierno prioriza como estratégicas. Repetir la historia del “desarrollismo nacional” bajo la égida del Estado.

Esto lleva a otra reflexión ¿Cuál capitalismo busca el ejecutivo? Aquí la respuesta está en el clásico libro de Acemoglu y Robinson. Para los autores, el desarrollo tiene dos variables: instituciones pluralistas -no un poder concentrado- y la innovación que permite la libertad. La “destrucción creativa”, en dos platos. A este modelo, se oponen las “instituciones extractivas” caracterizadas por un poder concentrado, no alternativo, y que recibe los excedentes de la producción de la sociedad. Elites ricas y sociedades pobres o en una medianía. Para los dos investigadores, puede haber desarrollo con “instituciones extractivas” pero hasta un límite. Es el de la codicia de las élites y de la tecnología que se estanca porque no hay “destrucción creativa”.

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Por los países visitados, el presidente me luce se inclina más por un modelo extractivo quizás con ciertas libertades. Un esquema extractivo menos intenso, pero que tribute a un poder concentrado.

La “destrucción creativa” será también limitada. Aunque China y Vietnam son formas de gobierno no pluralistas en el sentido de la división de poderes y la diversidad de intereses que se aceptan, comunican ser capitalismos en la onda de la “destrucción creativa”. En el caso de China en algún sentido tiene que ser así para tener cohetes espaciales y una marina de guerra que sobrepasó a la de los EUA. Si la tesis de Acemoglu y Robinson se confirma, el desarrollo de China debe tener un techo.

Esto ya será una discusión de economistas e institucionalistas. Mi humilde opinión es que en un mundo que no tiene límites definidos -es decir, postmoderno- la “hipótesis de la convergencia” de Karen Remmer puede alargar el techo de un modelo como el chino. Leía una entrevista que El País le hizo a Paul Krugman publicada el día 19-6-22 en la que el famoso economista afirmó que “no regresaremos a una crisis económica como la de los 70”. Lo que me dejó la entrevista es que el mundo de hoy se ve con esquemas del pasado, como si se fueran a repetir. No es el caso. Pero la sociedad tiende a repetir los esquemas del pasado para comprender un presente. Quizás por esto, el hoy se les va de las manos.

Pero esa es una discusión para los conocedores. Regreso a Venezuela. La pregunta es ¿El gobierno permitirá un techo amplio o corto?

Quizás nuestra hiperinflación fue nuestra “destrucción creativa” en el sentido que ahora emerge un nuevo tipo de agente económico. Están los tradicionales, pero aparecen nuevos que el tiempo dirá si son capitalistas o rentistas.

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Lo segundo es el rol de los EUA. El Norte está enfocado en dos problemas que concentran su atención: la inflación y la invasión de Rusia a Ucrania.

Que el mapa geopolítico cambie ya no depende de los EUA o no en su totalidad. Quiera o no quiera, cambia.

Una realidad del mundo moderno -traigo a colación que también se observa en la nueva temporada de Borgen- es que no hay un centro de poder o, si lo hay, no existe una coordinación perfecta. Es caótica. Un mundo estocástico. Este se sobrepasa a sí mismo. No hay reglas, no por voluntad, sino porque la realidad es más compleja. Los EUA pueden querer una cosa u otra, pero no depende mayormente de su voluntad. Deben responder a un ambiente azaroso. Me parece que el gobierno de Maduro lo tiene claro. Avanza sin desafiar tipo Ortega con la presencia de tropas de Rusia en su país -Ortega tiene menos que perder en este juego- porque su gran carta son nuestras reservas petroleras, de gas, y de minerales -siempre seremos importantes por esto- para buscar una suerte de “reglas” con los EUA, que los dos países construyen. Hay una comunicación.

Si estos proyectos del gobierno avanzan ¿cómo los asumirá EUA? ¿Dejará que el gobierno de Maduro sea una suerte de “buffer” entre Occidente y el mundo no occidental? Por el curso de la guerra en Ucrania ¿retornará la “doctrina Kirkpatrick”, y el gobierno de los EUA aceptará al ejecutivo socialista de Venezuela? Falta despejar esta variable de la ecuación: cómo responderán y actuarán los EUA.  

Finalmente, el viaje deja una enseñanza para la oposición. Leí varios tuits y el tono es el de siempre: burla, que “el país no se arregló”, que si “las miles de protestas que ocurren todos los días”, que “Maduro fue a viajar y no hay agua”, etc. El mundo estocástico también vale para la oposición.

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Por supuesto, los tuits que leí no son de políticos, sino del público opositor, pero los políticos se nutren de esta opinión que creen “es popular” y que por eso “los van a querer”.

Como escribí, Maduro anunció que bachilleres serán enviados a estudiar a países que visitó. Están las universidades públicas, pero el gobierno crea su oferta paralela. Hecho el paisa, Maduro construye la oferta de estudios, al menos para las personas que optarán por el sistema público. Quizás por eso el gobierno no interfiere en el florecimiento de las universidades privadas. No solo porque allí pueden estudiar sus hijos y los de los llamados “enchufados”, sino que estudiarán los hijos de las elites opositoras y también allí se concentrará su “inteligentzia”, si no se va a estudiar o a enseñar afuera. Nuestras “Ivy League” criollas.

A lo mejor por esto, las universidades públicas pierden peso salvo carreras muy específicas como medicina. El gobierno sabe que esos espacios no serán subversivos sino para recordar un pasado o para construir “ciudadanía” en la espera de un futuro favorable. Pero el futuro se hace en el presente. A lo mejor un hijo de la camarada del 1 x 10 de Lídice, lo envían a Irán para formarse. Lo que quiero decir es que el gobierno construye su propia base, ahora en la ciencia. Si es buena, si es mala, es otra discusión. En un país cuya memoria pasa y es corta, simplemente se escribe otra.

La lección es ¿cómo se ve la oposición en todo esto? Más allá de lo general de la “defensa de Occidente”, de la algarabía porque Guterres anunció que una activista de los DD.HH de Irán fue nominada para sustituir a Bachelet, o del 747 en Argentina ¿Cuál es su enfoque más denso, menos de consignas? El gobierno tiene una entropía, pero sabe muy bien hacia dónde va ¿Lo sabe la oposición en su caso?

Con mi hermana hablaba de política, y ella hacía una metáfora con el metro de NY y de otros países. El de la “Gran manzana” parte de conocer en dónde estás para poder llegar a dónde vas. Pero la definición inicial es en dónde estoy y no a dónde quiero ir. Es una sutil diferencia con metros de otros países, cuya lógica es hacia dónde quiero ir y no en dónde estoy. Ella me decía que, por esta sutil diferencia en la concepción de metros, gente se pierde en el de NY porque el problema no es saber a dónde vas sino en dónde estás para planificar a dónde vas. Casi todos buscamos el destino, pero no vemos de donde partimos o en donde estamos. 

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La oposición tiene claro o bastante definido el a dónde quiere ir -transición, alternancia, democracia, libertad, etc- pero ¿tiene claridad en dónde está? Por las opiniones que leí en tuiter sobre el viaje de Maduro, me hace pensar que no. El viaje me dejó ese sabor si lo veo de esta manera. Una oposición que se circunscribe en sus espacios -burbujas o no- y un gobierno que amplía sus límites, los que rodean a esos espacios.



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