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Elías Pino Iturrieta: Es una fantasía peligrosa convocar a la calle en estas circunstancias

El hsitoriador califica como una «necedad» pensar en una intervención extranjera y asegura que la intervención en AD y PJ es «el mandarriazo más grande» de los últimos tiempos

Foto cortesía El Estímulo

Caracas.- Elías Pino Iturrieta no tiene dudas: convocar a la calle en un contexto de pandemia por coronavirus es «una fantasía». El académico piensa que los fracasos de las convocatorias previas le complican a la oposición la posibilidad de articular un movimiento de masas permanente, aunque no haya coronavirus. Asegura que la negociación no debe abandonarse como pieza del tablero, e insiste en que los partidos deben defender la República y no sus intereses particulares.

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Elías Pino Iturrieta es historiador. Ha sido decano de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela, editor adjunto de El Nacional y presidente del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos. Es Individuo de Número de la Academia Nacional de la Historia, institución que también dirigió.

En una entrevista telefónica concedida a El Cooperante, el académico tildó como una «fantasía» la posibilidad de que la oposición retome la calle dentro del contexto actual, y tilda como «irresponsables» a quienes minimizan el «mandarriazo» del régimen contra los partidos políticos de la oposición.

La ruta electoral se ha cerrado temporalmente vistos los últimos acontecimientos. Juan Guaidó, presidente encargado, ha llamado a la calle a pesar de la cuarentena por el brote de coronavirus ¿La calle debe convertirse en un ejercicio de rebelión?

Cuando la calle esté disponible. Pero hay que ser realista: justo en este momento la calle no está disponible y la política se hace partiendo de elementos concretos, no de fantasía. Yo me temo que a cualquier convocatoria que se deba realizar en la vida pública va a tener al enemigo de la pandemia. No me parece porque no están dadas la condiciones para una convocatoria de calle por un problema de salud individual y de salud pública. ¿Cómo vamos a salir a la calle? Yo quiero respaldar el proyecto y estoy dispuesto a colaborar en lo que tengo que hacer como ciudadano, pero siento que allí hay una fantasía peligrosa convocar a la calle cuando la calle no está dispuesta a recibirnos porque no podemos ir, no se puede. Una sociedad no se suicida colectivamente.

Luego de los fracasos de 2014, 2017 y 2019, la calle se ha agotado. ¿Cree usted que “saliendo del coronavirus” la oposición sea capaz de articular un ejercicio de calle sostenido a pesar de los fracasos previos?

No lo veo probable. Lo deseo, pero no lo veo probable. El prólogo que acabas de señalar es muy importante: el fracaso de convocatorias anteriores, el desencanto que produjo ese fracaso, el desánimo al que se le suma ahora el enemigo mortal de la pandemia. La única manera de convocar masivamente a la sociedad depende del imán, es decir, en qué medida tenemos un imán que nos vaya trayendo a todos y el imán tiene que sugerir explicaciones, señalar conductas, procesos progresivos que permitan la multiplicación de la oposición otra vez, porque la oposición está allí, está esperando, pero no está dispuesta a entregar la vida por un proyecto por el cual recientemente no se ha explicado nada.

Aparte de lo que tú dijiste de la mengua de las manifestaciones anteriores, tenemos el episodio del fracaso de la convocatoria en La Carlota, un fiasco terrible, y luego ahora el episodio lamentable y hasta cómico de las sublevaciones que ocurrieron de las cuales hubo una participación, en Macuto y Chuao, de cierto alto mando cercano al presidente Guaidó. Esas son cosas van debilitando el organismo de la cúpula y esa cúpula con goteras en el techo no puede pretender una convocatoria exitosa si antes no remiendan las goteras.

Tanto la oposición como el gobierno, según los últimos sondeos de opinión, se han ido debilitando progresivamente. ¿Esto es caldo de cultivo para que un tercer factor llene ese vacío que están dejando ambos polos en disputa?

Depende de la existencia de este factor. Pregunto yo en consecuencia ¿Existe ese tercer factor? ¿Puede ser ese factor el factor armado, el factor militar? Debe estar en el más recóndito de los rincones del almacén de la política porque no se ve como un factor autónomo, sino como un apéndice del gobierno. ¿De la oposición ya organizada puede surgir ese tercer elemento salvador? Esa es una apuesta en la que yo no me metería porque no existe ese factor a simple vista, es cierto. No tengo evidencias para decir que existe ese tercer factor.

El problema es la supervivencia de la República

Algunos analistas aseguran que la falla de la oposición es la carencia de unidad, otros consideran que el problema estriba en prometer salidas cortoplacistas imposibles de llevar a cabo. ¿Cuál es problema de la oposición según su criterio?

Las dos cosas que acabas de mencionar. La dispersión de la dirigencia es evidente, el enfrentamiento entre partidos políticos es evidente. No se pueden ocultar las distancias y las diferencias entre Primero Justicia y Voluntad Popular por ejemplo, o la autonomía de los pasos de Acción Democrática. ¿No sienten que están a un paso del abismo? ¿O será que piensan que ellos apoyando en las casas de sus partidos, en la residencia de su líder fundamental o en el exilio van a encontrar la vitamina para superar esta adversidad?

Hay un agotamiento de la calle, de la vía electoral, y la fuerza interna a través de la Fuerza Armada temporalmente está descartada para salir del régimen. ¿Cree usted posible que haya todavía puentes para tender una negociación, es decir, todos los factores siguen estando sobre la mesa, incluida la negociación?

La negociación no debe abandonarse, pero sí hay que plantearse desde una situación de debilidad casi inédita de la vía nuestra. Esto significa que se debe resolver el crucigrama, pero resolverlo en conjunto.

Yo creo que se le quitó a cierta parte de la sociedad y a ciertos voceros de la dirigencia la necedad de pensar en una intervención de los marines. El que confíe en Trump y no vea la situación de los Estados Unidos, la crisis que vive en este momento, es simplemente un idiota. Lo cierto es que es tan voluminosa la idiotez, que ya están dejando de lado la salvación que nos va a mandar Tío Sam. Tenemos que encontrar una salida inédita, algo que nunca haya sucedido: La República por ejemplo, es decir, reconstruir de acuerdo con el requerimiento temporal, en 1898 hablar de la República en Francia parece un disparate. ¿Francia es la mamá de la República? No, no es la mamá de la República, pero está construyendo un edificio que se levanta y se purifica que se amplía o se reduce de acuerdo con la solicitud o del desafío del tiempo. No se han dado cuenta en los partidos que el problema no es la superveniencia de los partidos, sino la supervivencia de la República.

Aquí lo que pasó es que se acabó la República, la están terminando de tumbar con una mandarria en Miraflores, el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo de Justicia. O nos asumimos como salvadores de la República y no como salvadores de los partidos políticos y de los intereses menores y minúsculos de cada una de esas organizaciones o no hay salida. No se trata de leer a Maquiavelo, sino de recordar la sensatez y hacer algo nuevo e inédito, porque si no, esto se lo lleva la chingada.

Hay algunos sectores de la oposición radicales que argumentan que la salida depende de una solución externa. Esos mismos sectores radicales de la oposición aseguran que la intervención reciente a los partidos políticos como Acción Democrática y Primero Justicia es irrelevante dentro de un contexto actual. ¿Es irrelevante de verdad que se hayan intervenido los partidos políticos?

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Por supuesto que no es irrelevante: es el mandarriazo más fuerte de los últimos tiempos. La alternativa la posibilidad de la reconstrucción de la República depende de la lectura que agarren esos dos partidos políticos: el partido político tradicional arraigado a la historia y el que se incorporó hacia finales de la segunda mitad del XX. Estos dos partidos pueden tejer el hilo del entendimiento nuevo del problema. ¿Cómo va a ser irrelevante que le quiten la biblioteca a quien pueda leer los libros de manera distinta? ¿Cómo puede ser irrelevante que revienten el techo de investigación de los pensadores que necesariamente tienen que crecer y fortalecerse en los partidos políticos?

Es irresponsable quitarle trascendencia a lo que puede ser el último episodio de una tragedia política. Venezuela se hizo en el siglo XX y llegó a ser lo que fue gracias a los partidos políticos y al entendimiento de una República civil propuesta y concretada por los partidos. Es absurdo pensar que lo que le hicieron a los justicieros y a los adecos es irrelevante: es más bien todo lo contrario.

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