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La Lupa

En claves: Asamblea de Fedecámaras y la nueva economía política en Venezuela

Aunque se afirma que Chávez cambió la estructura económica de Venezuela, el expresidente cambió a los grupos pero no la lógica de la economía política venezolana desde Gómez. Con Maduro se modifican los grupos y la lógica de la economía política. La presencia de Delcy Rodríguez en la Asamblea de Fedecámaras es un indicador de ese cambio estructural. El gremio afirma que ya no busca el poder del Estado sino influir en políticas públicas. No critico el acercamiento entre los dos actores, y mi expectativa es construir una relación madura entre los dos que significa no avasallar. Difícil de lograr para un gobierno con vocación hegemónica y para una sociedad que declara su “amor a lo privado” pero es en el Estado donde se realiza. Lo relevante de la relación gobierno-Fedecámaras, no es si se reconocen o quién fue a la sede de quién, sino cómo se construye una relación que deberá ser pugnaz pero de respeto, que sería toda una novedad para la economía política de Venezuela

Caracas/ En la política venezolana estamos como dicen los encuestadores, viendo solo “la carrera de caballos”, quién va a ser candidato a qué, o las dinámicas dentro del gobierno y de la oposición. Si bien importante, también hay que mirar a variables estructurales que cambian. Una es la producción petrolera de Pdvsa, que tendrá consecuencias en la forma como se definen las relaciones entre el Estado y la sociedad.

Uno que cambia “calladito” es la producción petrolera de Pdvsa. Reuters sugiere que es una producción modesta pero que crece de forma constante, y hoy se acerca a los 700MBD. Es imposible prever hasta dónde el gobierno podrá aumentarla, y si puede llegar al millón de BD que es la meta que anunció. Si ocurre será para 2022 o después, pero lo que quiero destacar es que el gobierno trabaja en el tema petrolero, sin mucha bulla, y hay pequeños resultados.

Si la estrategia para subir la producción petrolera tiene logros, habrá más ingresos. Las entradas irán al gobierno. El país asumió la tesis del “agotamiento del modelo rentista”, y el mundo privado, en su mayoría, emplea sus propios recursos. Lo que significa que si hay más ingresos petroleros, el ejecutivo no tendrá que destinarlos a la sociedad como fue en el pasado –la “economía rentista” de todos los gobiernos desde la época de Gómez hasta Chávez- sino que será una economía propia, como una gran “caja chica” de la que el gobierno dispondrá de recursos a su entender. Lo que tendrá consecuencias en las relaciones del gobierno con la sociedad, distintas al lapso 1928-2013. Una economía política a dos niveles. El mundo público y el mundo privado.

En un acto con los policías el día 16-7-21, Maduro expresó que el ejecutivo busca aumentar las exportaciones petroleras para tener más ingresos que tributen en beneficios para los agentes de policías. A esto es a lo que me refiero.

No será una economía paralela, sino una que coexiste y se superpone a una economía privada. Quizás es lo que el gobierno conciencia ahora: no tendrá que trasegar dólares del Estado a la sociedad vía sobrevaluación de la moneda –si los ingresos petroleros suben, habrá que ver qué sucede cuando la sociedad comience, para usar la expresión de Diego Bautista Urbaneja, con la “renta y el reclamo” si el Estado no cede a las presiones o si regresa al patrón pre-2013, el famoso “Pacto de los dólares” del que ni Chávez pudo escapar- sino los tendrá a su disposición, con lo que reforzará su relación clientelar con grupos específicos de la sociedad que seguramente serán su “constituency” y los recursos adicionales serán una de las bases para apoyar al gobierno. Ahora, a tenor del discurso oficial, una importante “constituency” son las policías, que ya reciben la atención de la AN la que discute varios proyectos de leyes para los cuerpos de seguridad.

Como siempre, la realidad sorprende. Asumía un escenario –por la dolarización- de una sociedad más autónoma del Estado y con capacidad de presión sobre éste porque pone los dólares y paga impuestos. Pero a lo mejor también el Estado se autonomiza de la sociedad, porque mejora la producción petrolera y los ingresos ya no los tiene que compartir con la sociedad vía dólares baratos. Una relación de doble vía: de la sociedad hacia el Estado, pero de éste hacia la sociedad. El “Pacto de los dólares con autonomía” puede ser un escenario a futuro para la economía política venezolana.

Con Chávez cambiaron los grupos pero no la lógica de la economía política. Tal vez por eso el famoso “60% de popularidad” de Chávez. Con Maduro cambian los grupos y la lógica de la economía política. En este cambio, inserto la presencia de Delcy Rodríguez en la apertura de la Asamblea Anual de Fedecámaras ocurrida el día 20-7-21.

El evento generó controversias en redes sociales, aunque ya la vicepresidenta había asistido a un acto de Conindustria en noviembre de 2020. Su hermano Jorge Rodríguez, quien es presidente de la AN, fue a Fedecámaras en enero de 2021 en lo que fue la primera reunión de la Comisión para el diálogo de la AN. No es el primer encuentro, entonces. Delcy comentó en sus palabras que el gobierno y Fedecámaras comenzaron a hablar en 2020 a partir de la pandemia, y que ese diálogo avanzó a otros temas, en los que el gobierno escucha “pero en otros puntos hay divergencias”, dijo la funcionaria.

La presencia de la vicepresidenta causó revuelo porque Fedecámaras es un “buque insignia” de las elites y de la sociedad civil. El asombro aumentó porque se dio el premio “Empresario del año” a Alberto Vollmer, de quien se dice es de los “empresarios optimistas” que se entiende con el gobierno y que favorece la vía “china o vietnamita para la economía”.

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Venezuela es muy rutinaria. La política no es la excepción. Ocurre un acercamiento de empresarios -de generaciones más jóvenes- al gobierno porque son empresarios y deben hacerlo, simplemente por eso, o tienen el peso de empresas familiares en los hombros, y ninguno quiere tener el honor que se perdieron en sus manos. Cusanno volvió a decir -porque lo dijo en enero cuando Jorge Rodríguez estuvo en Fedecámaras- que el gremio no es un actor partidista, pero sí político en términos de influir en políticas públicas.

II

No me sumo a la voces críticas sobre la presencia de Rodríguez Gómez en Fedecámaras. No me gustó mucho la estética del evento, pero es defecto de las elites venezolanas en general, que son muy de epopeyas, de “amigos de todo el mundo”, de un protocolo recargado. Como escribió Ainaí Morales en el portal 5-8 el día el 21-7-21, al analizar las protestas en Cuba desde la perspectiva de la subalternidad, lo que cuenta para hacer una resistencia es la “ética y la estética”. Pero nuestras elites son muy dadas a su estética del “mundo feliz”. Tal vez por eso la “resistencia” en Venezuela no estará en manos de nuestras elites.

Políticamente no cuestiono el acercamiento de los dos actores. Más que el acercamiento en sí, la pregunta es ¿qué podrá lograrse allí? porque supone un cambio de modelo de relaciones políticas.

Fedecámaras ha sido un actor político-partidista (de tomar partido por el poder) desde su fundación. Fue así durante AD-Copei, con su punto culminante en abril de 2002. Ahora, como dijo su expresidente Ricardo Cusanno, es la política pero en términos de políticas públicas lo que la federación de productores busca. Lo que sería un giro de 180º en la forma cómo grupos no partidistas se vinculan con el Estado y la sociedad.

En Venezuela, a pesar que el discurso celebra la “vida privada”, la “libertad de los modernos”, y hoy “el liberalismo”, las acciones sugieren otra cosa: que la realización está en el Estado. Este es el mundo del poder. El mundo privado es el del hedonismo, para exhibir ese poder logrado al amparo del Estado. Tal vez por eso nuestra “tolerancia” a la corrupción, porque ésta exhibe esa realización que se da en la esfera pública. El discurso critica al Estado, pero en la práctica lo afirma.

Carmelo Lauría –quien manejó los resortes del poder del Estado venezolano en términos administrativos- decía una expresión que nos construye bien en nuestra relación con el poder, “si no sale en gaceta, no existe”. Es la fantasía que tenemos de ser “funcionarios” a pesar de adorar al mundo privado, y demandar “un Estado mínimo”.

Sabemos que si no “salimos en gaceta no existiremos” políticamente hablando y el hedonismo del mundo privado o no existirá o será estrecho. Fedecámaras buscó “salir en gaceta” durante años y apareció varias veces, pero en esa dinámica, perdió su identidad como gremio y no logró el poder del Estado. Quizás un aprendizaje que tengamos como sociedad es conocer que el poder no está solo en Miraflores o en el Salón Ayacucho. Como planteaba Galbraith en su libro sobre el poder, éste tiene muchas formas. Como sociedad seguimos concentrados en el poder del gobierno del Estado. En sus declaraciones, los voceros de la empresarial quieren salir de ese pasado no solo de Fedecámaras sino de la sociedad en general.

Cuando fue el encuentro entre la AN y el gremio en enero de 2021, en mi blog escribí que me pareció un paso acertado, y que la expectativa que tenía era que de ese primer encuentro saliera una “relación madura” que sencillamente es no pretender avasallar a uno u otro, que es una constante del poder en Venezuela: quién doblega a quién, lo que puede explicar nuestro autoritarismo cotidiano. Cuando se busca doblegar no es el pluralismo lo que resulta.

Mi aspiración de enero se mantiene en julio. Que ocurra una relación “madura” entre el gobierno –este y los que vengan- y Fedecámaras, ésta y las demás organizaciones de la sociedad civil. Una relación para escucharse y una pugnacidad con reglas, le dará muchísima estabilidad a Venezuela. Es lo que el encuentro entre el gobierno y Fedecámaras deberá mostrar.

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También hay una realidad práctica. Como puede pasar con los actores políticos, Fedecámaras corre el riesgo de ser desplazada por la realidad de nuevos empresarios, algunos opacos, otros no opacos, pero no todos son de las elites reconocidas o de los “grandes nombres de Caracas”. Es el dilema para muchas organizaciones políticas o que buscan el poder: si vale la pena ceder un espacio simbólico solo por ser consecuente con una estrategia que no ha dado resultados. Fedecámaras parece responder que no vale la pena, y se acerca al gobierno, aunque la aproximación es mutua. El gremio quiere un acercamiento político, y el gobierno quiere un acercamiento simbólico. En el encuentro entre estos dos motivos se producirá una nueva forma en que el Estado y la sociedad se relacionan, si resulta, porque también puede fracasar este intento y mantener un status quo que la crisis pone de relieve que tiene muchos defensores.

III

La presencia de Delcy tiene un análisis simbólico porque su ida comunicó la “conquista” del gobierno de un espacio muy opositor. Ella de impecable amarillo, fue sentada en una suerte de sillón, y su gestualidad fue como la de una “matrona” en sus dominios. Su manera de sentarse comunicó simbólicamente el poder del Estado. Delcy aprendió de las elites a decir indirectas con educación. Y a Fedecámaras le dijo dos. Que su creación como gremio coincidió con el “modelo rentista”, y que en la asociación no hay elecciones sino su directiva se selecciona “por aclamación”, todo entre risas, con modales, como gusta a las elites de Venezuela. Tuvo el moderador del evento -Pedro Penzini López- que aclarar, al final del evento, que en Fedecámaras hay procesos electorales, no “aclamaciones”.

Otro gesto que muestra la conquista, fue cuando la VP dijo algo como, “bienvenida Fedecámaras al voto”, y los asistentes aplaudieron -en mi opinión, no debieron hacerlo- pero con sus aplausos, dejaron ver que antes eran abstencionistas. El tono de Delcy comunicó algo que Maduro repite últimamente, “trajimos a la oposición al terreno de la política”.

El gobierno obtuvo su “trofeo simbólico” ¿pero qué logró Fedecámaras? Porque el análisis político tiene que ser entre lo simbólico y lo político. Este es el meollo de la relación, como ya se escribió.

Por supuesto, Fedecámaras también manejó lo simbólico y obtuvo logros. Lo primero, Delcy fue al escenario de la asociación. Pero es la Asamblea Anual. Era difícil la vía inversa: que el gremio asistiera a la Vicepresidencia cuando es su Asamblea Anual. Sería una señal que Fedecámaras “se sometió”, pero Delcy asistió a los terrenos de la asociación. Sin embargo, no es mayor cosa, porque en la posición de poder que el gobierno tiene en la actualidad, que la vice haya ido a territorio empresarial no tiene un costo muy alto.

En cambio, un símbolo que revela un triunfo de Fedecámaras fue que estuvo el Obispo Auxiliar de Caracas, quien leyó una carta de Parolin -figura de mucha autoridad para la oposición- en la que el Cardenal envió sus “indirectas”, similares a las de su carta durante las negociaciones de 2016-17: negociar seriamente durante un tiempo limitado.

Este símbolo de la Iglesia Católica -Parolin es el Canciller del Vaticano- en Fedecámaras fue tan poderoso, que Maduro se burló del Cardenal en sus tradicionales excesos de mandón que al mandatario le encantan para afirmarse y para los aplausos de los “felicitadores” del gobierno, que son muchos. En lo político, Maduro entendió la fuerza simbólica del Vaticano en un acto de empresarios locales. La carta de Parolin fue dirigida a Cusanno, no a Guaidó, a Capriles, o a Maduro. Este preguntó “¿qué tiene que ver el Canciller del Vaticano con un gremio de empresarios de Venezuela?”. Maduro entendió el mensaje político y Fedecámaras también se anotó un triunfo simbólico.

Delcy desafió con su discurso. Además, está consciente que tiene poder político y su estilo retórico es tipo “perdona vidas” –muy de los dirigentes políticos en general, sean del gobierno o de la oposición, cuando se sienten o son poderosos- que entre risas y comentarios, dice sus cosas. Con Fedecámaras no fue la excepción. Sus palabras afirmaron que las políticas del gobierno van bien encaminadas. Un discurso no defensivo, sino afirmativo.

El discurso de Cusanno fue a ratos empalagoso hacia el gobierno -a las elites se les pegó el estilo del ejecutivo de ofrecer unas palabras, y de repente, dicen “verdad fulano”, se les olvida la “ética y la estética”- tuvo un estilo muy de los noventa del “mundo feliz” de las elites que todo lo “resuelve la gerencia” y el ejemplo de los venezolanos talentosos que están afuera, pero hizo su punto frente al gobierno: el gremio no quiere privilegios sino que lo dejen actuar. Este mensaje -junto a los tradicionales de la propiedad privada, la libertad, que se comunicaron en el video sobre Hugo Fonseca Viso, expresidente del gremio- fue una constante durante el discurso de Cusanno, y lo que más me gustó: no queremos privilegios, sino que nos dejen actuar. Para mí, lo sustancioso de lo que Cusanno expresó esa noche.

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Cusanno hizo su punto, pero con cuidado. Por ejemplo, cuando reiteró el plan de vacunación propuesto por Fedecámaras y aclaró que esta idea no tiene propósitos políticos, para que el gobierno no se sienta amenazado y quizás por eso no lo aceptó cuando el gremio se lo propuso en enero de 2021. Ceder poder para vacunar no lo haría el gobierno. Poder que hasta los opositores más acérrimos aceptan porque muchos tuitearon que se han vacunado en el programa del gobierno, y además, agregan que “los trataron bien”. Si el gobierno comparte el poder para inmunizar, es con organizaciones como la Cruz Roja, además que esta ONG da status político y simbólico, pero la convocatoria se hace vía SMS, sistema que maneja el ministerio de Salud y el sistema patria, no la Cruz Roja.

Por las palabras de Delcy y las de Cusanno, no será un diálogo entre iguales. El gobierno no se percibe como un igual frente a Fedecámaras. Realmente no lo es, pero pudiera querer serlo. Las propuestas de Delcy son las de un gobierno en el poder y nada nuevas, como la idea de la Cepal durante los 60, que fue la sustitución de importaciones y el “hecho en Venezuela”. Luce que Fedecámaras quiere algo más que simplemente un “hecho en Venezuela”. Persigue una relación política para producir y competir, pero no bajo un programa burocrático del gobierno.

Esto es lo sustancioso de la presencia de la vicepresidenta ¿cómo se construirá la relación de economía política entre el gobierno y Fedecámaras? El gremio necesitará más habilidad política que poder porque no lo tiene o no en términos similares al gobierno. Este tiene poder y habilidad, como lo reveló Delcy con sus jocosos comentarios, pero tiene mucha arrogancia e ideología. Como siempre, hay que ver si este encuentro avanza hacia puntos políticos más profundos que pudieran ser definir una agenda de temas –Cusanno propuso varios- o la relación entra en su inercia y se olvidará como pasó con la reunión entre Fedecámaras y el gremio en enero de este año.

Cada uno planteó su carta política. El gobierno, “los reconocemos, pero estas son nuestras políticas que deben aceptar”. El gremio, “los reconocemos, pero queremos igualdad de condiciones y menos restricciones burocráticas que impiden desarrollarnos”.

Fedecámaras deberá evitar ser cooptado por el gobierno para ser una especie de “gremio encerrado en su Versalles” o “gremio Potemkin”, sino plantear sus temas con altura política. El riesgo para el gobierno es la soberbia de quien siente que ganó el round político, y exhibe una falsa magnanimidad pero que no puede contener un estilo “perdona vidas” como exhibió Delcy en sus palabras.

Esta relación gobierno-Fedecámaras será otro “proxy” para inferir futuras negociaciones políticas entre la oposición G4 y el gobierno en términos de si es posible construir, no relaciones paritarias de poder –imposible hoy- pero sí de respeto -que será pugnaz- y confianza política, que hoy se ven difíciles. La confianza y el respeto serán los indicadores de éxito de las negociaciones gobierno-Fedecámaras, no tanto quién asiste a la sede de quien.

Tomo una expresión de Leonardo Padura de una reciente entrevista para hablar acerca de las protestas en Cuba. Estoy “relativamente optimista” por este acercamiento gobierno-Fedecámaras que tiene tiempo. Optimista porque estoy consciente –al menos desde 2016- que el gobierno y la oposición no pueden exterminarse, aunque sus elites pueden jugar a la Independencia y el pueblo pagar el costo porque son indirectos para los privilegiados. Al mismo tiempo, estoy al tanto de la forma de gobierno autoritaria que hay en Venezuela. Pero allí está el reto ¿cómo construir una relación pugnaz pero de respeto dentro de una forma de gobierno autoritaria en la que no hay paridad?

Es realmente difícil vislumbrarlo frente a un ejecutivo con vocación hegemónica, pero también de una cultura venezolana que busca hacer política “por otros medios”. Lo ideal hubiera sido haber construido esa relación madura en democracia –digo democracia porque había alternancia, hoy los voceros del gobierno dicen que no la habrá, entonces no puedo hablar de democracia o debo calificarla, democracia autoritaria o iliberal- pero toca hacerla en un autoritarismo donde la desconfianza mutua será la regla. Requerirá de mucha habilidad, de sentido de las proporciones y límites, de saber decir las cosas como expresó el poeta Havel, y lo más importante, resistir la presión de públicos que no quieren una relación madura pero pugnaz sino el status quo actual de una relación en conflicto o que no conduce a nada porque ninguno puede anularse, pero trae prestigio a determinados grupos y personas que han hecho de la crisis, su modo de vida. Como escribió Manuel Caballero, “los gacetilleros -de la crisis, agrego- también comen”.

La responsabilidad para el éxito recae más en el gobierno porque tiene el poder. Fedecámaras no es inocente por supuesto. Le toca una tarea complicada porque tiene dos caras. Preservar un intangible como la constitución de 1999 para definir reglas estables de economía política, al tiempo que tiene que promover los intereses de sus agremiados ya no a través de buscar el poder –“salir en gaceta”- sino en influir en las políticas públicas pero desde la sociedad, la que también es una fuente de poder pero que “no sale en gaceta”. Si se logra una nueva relación de economía política entre el gobierno y el más conocido gremio empresarial de Venezuela, será un cambio estructural como fue la aparición del petróleo para la economía venezolana.

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