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En el Grupo de Contacto creen que Maduro es un tirano que debe irse lo antes posible del poder

Danny Leguízamo | 8 febrero, 2019

Caracas. El Grupo de Contacto pidió este jueves un par de cosas. Sencillas. Elecciones presidenciales y democracia para Venezuela. Es decir, de alguna manera u otra, consideran entonces que Nicolás Maduro es un presidente de facto que ha usurpado el poder tras haber “ganado” un presunto proceso comicial en mayo de 2018, en el que la mayo parte de la oposición no compitió por falta de garantías, y en el que el único candidato opositor “de peso”, Henri Falcón, terminó denunciando fraude en horas de la mañana del propio día de las “elecciones”. El Grupo reconoció no solamente esto, sino que también observó en el país un conjunto de violaciones a los derechos humanos y de la autonomía de la Asamblea Nacional legítimamente electa.

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El Grupo Internacional de Contacto está integrado por países de la Unión Europea y América: Francia, Alemania, Italia, Países Bajos, Portugal, España, Suecia, Reino Unido, Costa Rica, Ecuador, y Uruguay. El objetivo del Grupo era “forjar un enfoque internacional común para apoyar una resolución pacífica, política, democrática y de propiedad venezolana de la crisis, excluyendo el uso de la fuerza”, algo que preocupó a algunos sectores de la oposición y de la comunidad internacional tradicionalmente duros contra el régimen, pues creyeron que esto desembocaría en otra petición de aburrido diálogo al peor estilo de República Dominicana.

El Grupo, en su declaración final, ha usado duros calificativos contra Maduro y su régimen. “Consciente de la gravedad de la crisis actual en Venezuela y profundamente preocupado por la difícil situación de su población (…) para que el país pueda superar la crisis actual, es crucial restaurar la democracia plena en todas sus dimensiones, incluido el estado de derecho, la separación de poderes y el respeto al mandato constitucional de las instituciones del país, en particular la Asamblea Nacional elegida democráticamente”.

Pero por si fuera poco, el bloque también deploró “las muertes y lesiones causadas por el uso excesivo de la fuerza”, reconociendo directamente que en Venezuela hubo violaciones a los derechos humanos en las protestas opositoras, particularmente, las de 2017, que ocasionaron más de un centenar de muertos, miles de heridos y presos.

Los últimos puntillazos para Maduro fueron las resoluciones finales del Grupo:

Establecer las garantías necesarias para un proceso electoral creíble, dentro del plazo más temprano posible, y permitir la prestación urgente de asistencia de conformidad con los principios humanitarios internacionales.

En otros términos, el Grupo de Contacto:

-No le creyó a Maduro el proceso fraudulento del 20 de mayo de 2018.

-No le cree a Maduro que en Venezuela no existe una situación humanitaria delicada.

-Cree que Maduro ha vulnerado la autonomía de la Asamblea Nacional.

-Y cree que el régimen de Maduro ha violado derechos humanos en manifestaciones políticas.

O lo que es lo mismo: han reconocido en Nicolás Maduro un vulgar dictador que debe desalojar el poder lo antes posible, antes que termine de destruir lo que queda de Venezuela.

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