En la Cota 905 están hartos del “hijo” de Chávez: “La delincuencia nos está matando”

El Cooperante

Pedro Eduardo Leal.- En la Cota 905, uno de los cinturones de miseria más emblemáticos del país y que hace 119 días “amaneció de golpe” con el inicio del último “plan de seguridad” del Gobierno Nacional, hoy no se ve un solo uniformado de ningún cuerpo de seguridad estatal; lo que abunda son ciudadanos desesperados por la crisis económica que los mantiene en una cola perenne y que ven el 6 de diciembre como el gran chance para castigar al Gobierno por el cúmulo de política erráticas.

En un recorrido realizado por dirigentes vecinales del sector y encabezado por Antonio Ecarri Angola, presidente de la fundación Arturo Uslar Pietri, el pasado sábado, El Cooperante pudo constatar como la decidía roja ha venido produciendo que el gran volcán del descontento esté a punto hacer erupción contra del “hijo” del “Comandante Supremo”.

Las últimas noticias que tuvieron de quienes ejercen funciones de Estado fue cuando llegaron, meses atrás, anunciando con bombos y platillos que todas las viviendas de Las Brisas y El Narajal serían beneficiadas con la misión “Barrio Nuevo, Barrio Tricolor”. Daniel Faría, un hombre mayor que porta una camisa de Acción Democrática y se apoya en un bastón para caminar, suelta sin tapujos que eso quedó “en una pinturita por donde pasa la reina y, eso sí, un gran mural con la firma de Chávez (de los escasos símbolos oficiales que se ven por el sector)”.

De la oposición, a pesar de que hay quienes tajantemente rechazan el hecho de que “sólo aparecen a buscar votos cuando vienen las elecciones”, reconocen que es a Ecarri al que más ven por la zona. Tanto así, que a más de uno se le escapa un “mi alcalde” cuando el socialcristiano se acerca a saludarlo. Le aplauden, los más entendidos en política, que sin ser aspirante de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) siga profundizando con su mensaje de “La Ciudad Educadora” en estas zonas olvidadas de la capital.

 Se desmorona el mito de “los cerros son chavistas”

“A mí no me molesta tanto la cola, la delincuencia nos está matando, nos está matando así hagan hpp, o lo que sea que haga el Gobierno (en referencia a la OLP, Operación de Liberación del Pueblo)”, dice con tono enérgico, Ingrid Castillo. Esta mujer de la “juventud prolongada” con un nieto en brazos recalca que a pesar de mantener que la coalición de siglas partidistas que adversan a Maduro aún “deja mucho que desear”, por supuesto que va a votar por tarjeta de la alternativa democrática.

Haber trabajado 37 años para una empresa alemana le da aval para cuestionar que ni liberando el dólar el país supera la crisis económica. “Este país está quebrado (…) y pobrecito al que le toque arreglarlo”, le puntualiza preocupada la fémina a Ecarrí.

Tras saludar a comerciantes de bodegas, peluquerías, licorerías y demás comerciantes de la zona, quienes coincidieron que el negocio se les ha puesto duro por la escasez; cerro arriba, al tocar la puerta de una trabajadora ministerial, nos topamos con que por mucho que obliguen a los empleados públicos a hacer bulto en los actos oficiales, estos están claros de la realidad del país que los golpea igual que al resto. “Me obligan a ir al simulacro (de ayer domingo), pero ojalá pudiera sumarme a esto para tumbar a este Gobierno”, dijo la joven, quien fue cuidadosa en evitar se capturada en una fotografía.

Preparándose para defender los votos

Entre los primeros transeúntes que se acercó al dirigente político estaba Jorge, un hombre de unos 60 años, quien sacó de una carpeta sus 1×10, varias planillas con membrete de la MUD y con datos de vecinos de la zona que ha contactado para llevarlos a votar el 6 de diciembre. “Las ganas de cambio me tienen entusiasmado, ya está bueno de tanta vaina”, suelta con notorio optimismo. Al mismo tiempo se comprometió a trabajar por Ecarri si el día de mañana pone su nombre a la orden de los caraqueños como aspirante a la alcaldía de Libertador.

En la cúspide de la loma, convencida de que el cambio será posible si todos salen a votar el 6 de diciembre, Omar Blanco, con el carnet del partido del pueblo en una mano y en la otra el tarjerton electoral en la otra, dice con orgullo que en su casa el voto es “Blanco Betancourt”.

En pleno recorrido, Ecarrí y a Rafael Veloz, candidato suplente por el circuito 5 de Caracas, hicieron un “examen” a los vecinos de la Cota 905 si tienen claro sobre el proceso de escogencia de sus candidatos. Estos subrayaron que por mucho que insistan en confundirlos con la tarjeta del MIN-Unidad, saben que es “abajo y la izquierda”.

“Yo voto por una manita que esta acá. Nos quieren engañar, pero en esta casa somos 12 y sabemos que votando el 6 de diciembre es que vamos a liberar a Leopoldo López y a nuestro alcalde Antonio Ledezma”, añadió una abuela, que en la puerta de cuya bodega, ubicada a decenas de escalones de la superficie, tiene pegada la boleta comicial.

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