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La crisis económica no ha cantado “out” al clásico Caracas – Magallanes

El Cooperante | 27 noviembre, 2019

Caracas.- Foto Marbelys Villalobos EC/ Asistir al clásico de la pelota venezolana, el encuentro entre los eternos rivales “no tiene precio”, mejor dicho, sí cuesta, pero vale mucho más. En medio de la actual crisis económica de Venezuela, algunos venezolanos, sólo algunos, todavía disfrutan de esos espacios recreativos, espectáculos que solo son de venezolanos y para venezolanos y que no se pierden ni ante las mas duras adversidades.

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La Liga Venezolana de Béisbol Profesional es uno de ellos, el Caracas – Magallanes que acoge el Estadio Universitario de Caracas, la casa de los melenudos, pero propiedad de la Ciudad Universitaria, no es el mismo del esos años 2004 o 2005 cuando los fanáticos de ambos equipos,  se tenían  que quedar fuera de estadio en muchas ocasiones porque se abarrotaba de personas y las entradas no eran suficientes para acoger a toda la fanaticada. Seguro muchos recuerdan que “antes” para asistir a un Caracas – Maragallanes había que irse desde tempranito al universitario a hacer la cola en taquilla, para el juego que se celebraría en horas de la noche haciéndole la “guerra” a los revendedores y así  poder asegurar un puesto en el clásico del béisbol venezolano.





 

Hoy la realidad es evidentemente otra, la recesión económica ha llevado a que espectáculos como este tengan que mermar en sus capacidades. A muchos les toca disfrutar los encuentros  a distancia pues no todos pueden pagar los altos costos de la boletería, alimentos y bebidas para allí consumir; otro factor clave es el deteriorado servicio de transporte público de  Caracas, que ha cesado también por la inseguridad en la capital. El Universitario ya no se ve abarrotado de personas, se observan gradas medio vacías  y un desalojo temprano de la instalaciones.





¡Bienvenido dólar! a la taquilla de la boletería

Las taquillas de boletería del Estadio Universitario no se han quedado atrás para realizar sus transacciones en la preciada moneda verde, fenómeno que viven otros sectores del comercio del país, debido a la falta de efectivo en bolívares y a dolarización de facto en la economía de Venezuela.  El dólar anda como pez en el agua por cada mano, caja y bolsillo que comercia en el Universitario.  “Yo te acepto lo que sea” dijo un vendedor de refresco a un periodista de El Cooperante cuando éste le preguntó si aceptaba divisas como parte de pago.

Las entradas a los juegos de pelota oscilan entre 24 000  y 232 000 bolívares. Los austeros puestos en sillas tienen un costo de 72 500  bolívares. La mitad del salario mínimo establecido en el país hace un par de meses.

Pago móvil, efectivo (bolívares y dólares) y el punto de venta inhalámbrico son los medos de cobro para los vendedores de refrescos, chucherías y todo tipo de alimentos.

Para los que deseen disfrutar de la popular fría, el costo de cada una varía entre 20 000  y 25 000  bolívares, llevada hasta la comodidad de su asiento, pero el lo que cuesta un refresco puede duplicar el costo de la cerveza, pues un vaso con la bebida es vendida es hasta 45 000 bolívares.  Todos estos precios pueden ser pagados en dólares si usted tiene la surte de poseer ejemplares la moneda verde en su bolsillo.

 

 

El encuentro vale más

Hace un par de años, la Liga Venezolana de Béisbol Profesional reajustó el horario de los partidos que se celebran de lunes a viernes en Caracas, a una hora por encima, así la voz de play ball se produce a las 6:00 pm, y muchos podrían tener la suerte de alcanzar a optar a usar en Metro de Caracas como transporte, si el juego finaliza antes de las 10:00 pm, pero como con la pelota nunca se sabe, algunos se organizan en grupos para utilizar los servicios de   taxis caraqueños. Quien tiene vehículo cuenta con dos horas para sacar su carro o moto de los estacionamientos del Universitario.

Los vendedores se las ingenian en cada temporada, pues afirman que la pelota nunca se terminará. Conocen el negocio y sabes qué ofrecer a los usuarios para adaptarse sus ventas al bolsillo de quienes asisten:  cotufas, dounts y los populares tostones son parte de los aperitivos que se consumen en el Universitario, a precios  más accesibles que una comida.

Precios de alimentos en el Estadio Universitario de Caracas. Foto Marbelys Villalobos EC

 

Precios de alimentos en el Estadio Universitario de Caracas. Foto Marbelys Villalobos EC

 

 

 

A pesar del deterioro evidente en algunas de las instalaciones del Estadio, de una poca afluencia  de fanaticada y de los muchos factores que la Venezuela en crisis limita el disfrute de estos espacios, el béisbol como el deporte de los venezolanos, ahora más que nunca representa un espacio de recreación de esos que avivan la fe de que Venezuela se recuperará, pues es uno de esos patrimonios, tan pero tan venezolanos que refuerzan la identidad, y el arraigo por Venezuela.

El magallanero, el caraquista o el guaireño que hoy disfruta y honra con  disciplina y disfrute cualquier juego de pelota a pesar de las dificultades, es otro ejemplo del venezolano que tiene mucho que dar.

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