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La Lupa

¿En qué siglo vive Mercedes Malavé?

Equipara a la comunidad LGTB con los pedófilos, se opone al matrimonio igualitario y cree que en torno a estos temas se ha movido la propaganda. O algo así. Porque resulta difícil seguir el hilo de sus conceptos a esta mujer que se enreda cuando habla de sexo

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Caracas.- Confieso que me resultó cuesta arriba escuchar la entrevista completa que le hizo Vladimir Villegas a Mercedes Malavé, una retahíla de lugares comunes dignas de cualquier conversación de peluquería donde la coordinadora del partido Unión y Progreso exhibió sin mesura la misma ignorancia y falta de carisma que aqueja a buena parte del liderazgo opositor venezolano.

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Pero la tarea de escuchar aquel fastidio se hizo obligante porque un amigo me envió un trozo de la entrevista donde Vladimir le preguntaba por el tema de la pedofilia en la iglesia, a lo que Malavé respondía: "sería bueno preguntarle a los grupos LGBT si después le van a poner una P a su bandera, a sus siglas… ".

Y entonces me fajé a rebobinar la conversación completa porque imaginé que aquello había sido sacado de contexto, que era imposible que ella habría afirmado semejante barbaridad. Y pues no, porque después se puso peor: tratando de edulcorar sus creencias, el tema del sexo le enredó la lengua al extremo de que llegó a decir, textual, " hay quienes dicen que es legitimo tener esos impulsos…son tan amplios (refiriéndose a la comunidad LGBT) , que ya van por 112 géneros, porque conciben eso de una manera libertina…Es un tema ético y moral que trasciende la derecha y la izquierda". Y para rematar, aseguró que no estaba de acuerdo con que se llame matrimonio igualitario al matrimonio igualitario, porque "matrimonio es un término que responde a la definición de la institución de la familia. El Papa dijo que hablen de otro tipo de uniones para garantizar los derechos que también tienen…".

También dijo que Freud y Jung eran sicólogos, que afirmar que las terapias a las que acuden " personas con problemas de personalidad (así entendí que definió a pedófilos y homosexuales) son tortuosas, no tiene sentido …" Para finiquitar con que "me parece que son propaganda", todo esto dicho por una profesional de la Comunicación y profesora universitaria que quizás cuente entre sus alumnos a algún miembro de la comunidad LGBT que ha visto su entrevista en YouTube y vaya usted a saber, profesora, cuánto daño le ha hecho a ese estudiante o a esa muchacha que ha iniciado el empedrado camino de exhibir su tendencia sexual (que es así como se le dice en este siglo señora Malavé), después de enfrentarse a la familia, a los amigos y a una sociedad donde persisten la discriminación por sexo, raza y religión, incluso en las aulas de clase.

Le recuerdo que la Asociación Estadounidense de Psiquiatría retiró la homosexualidad de su manual de trastornos mentales en 1973, seguido por la a Organización Mundial de la Salud
(OMS) que lo hizo en 1990. Y que fue una mujer heterosexual, la sicóloga Evelyn Hooker, quien se dedicó a estudiar e investigar a los homosexuales para culminar asegurando que "no había correlación entre la homosexualidad y la inadaptación psicológica", el primer camino que se le abrió a miles de seres humanos que aspiran a vivir en paz haciendo el amor con quien le parezca. A excepción de los pedófilos, por supuesto, que sí es un crimen peligroso al extremo de que ha llevado a la cárcel y al desprestigio a decenas de sacerdotes -y maestros o entrenadores-, asunto que trató de despachar en la entrevista afirmando que el sociólogo Carlos Raúl Hernández aseguró en algún artículo de opinión que en el origen de las ideologías de izquierda se ocultaban muchos pedófilos.

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Apoyada por el TSJ primero para capitanear ( y desmembrar) el partido Copei, destituida por ese mismo TSJ poco después, Mercedes Malavé y su "tarjeta", que es como define a la organización Unión y Progreso, le ha hecho un flaco favor a quienes exigen mayor presencia femenina en la política nacional. Y no solo porque discrimine en su discurso a los homosexuales sino porque no ha dicho ni pío sobre el derecho al aborto legal en Venezuela. Porque año tras año, centenares de venezolanas humildes se arriesgan o mueren en su intento por culminar un embarazo no deseado, entregando su destino quien sabe a cuál carnicero del barrio. Mujeres que, como lo han demostrado hasta el cansancio los economistas más sensibles del país, como Héctor Silva Michelena, solo han servido para generar y multiplicar la pobreza. Porque cada "barriga" que le monta un irresponsable a cada una de esas mujeres, solo contribuye a reproducir la miseria, a multiplicar la delincuencia y estimular la prostitución. Pero cabe suponer que ese no es un tema lo suficientemente importante para una venezolana que se pretende erigir en líder y para ello le resulta mejor echar mano de cualquier consigna barata que no le resulte un problema cuando finalmente ascienda al Cielo.



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