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“Es inadmisible volver a tolerar un mínimo gesto de trampa electoral”, afirma Leonardo Padrón

Christhian Colina

El País de España.- Leonardo Padrón es el escritor más reconocido por el gran público en Venezuela. Poeta, escritor de telenovelas y películas, presentador de espectáculos teatrales, cronista y conductor de un exitoso ciclo de entrevistas radiales –Los imposibles- que pueden ser leídos como el retrato de un país que también colecciona pequeñas glorias.

¿Qué cree que va a pasar en las elecciones parlamentarias?

Todo apunta a una victoria masiva de la oposición, pero hace tiempo perdimos cualquier rasgo de ingenuidad. Sabemos que el régimen desplegará todo su arsenal de estrategias ilícitas para torcer la voluntad del electorado, inflar resultados, desalojar a testigos de mesa de la oposición, intimidar electores, manipular el voto asistido, y chantajear a la masiva población humilde que depende, muchas veces, de sus alevosas dádivas.

Entiendo que en esta oportunidad la oposición ha sabido blindarse mejor. Pero la violación de las normas electorales va a ocurrir. Que no nos quepa duda. Nos toca ser los más severos guardianes de la legalidad. Debemos ser rígidos en la denuncia y solución de cualquier atropello. Ya basta. Es inadmisible volver a tolerar un mínimo gesto de trampa electoral.

¿Cuánto ha contribuido la difusión del miedo para que el Gobierno se mantenga en el poder?

El miedo ha sido una de las herramientas políticas más eficaces de la revolución bolivariana. En el manual de procedimientos de los sistemas totalitarios el miedo es un clásico. Y aquí, en Venezuela, lo han conjugado en todas sus variantes. Los medios de comunicación que no logran comprar los hostigan a veces hasta la ruina.

Los ciudadanos que ejercen el disenso son amenazados. Los tuiteros excesivamente irreverentes son encarcelados. Los líderes políticos son inhabilitados, arrinconados hacia la cárcel o el exilio.

El presidente Maduro se ha hecho experto ladrando amenazas en cada cadena nacional de una manera inaceptable. Es uno de los pocos argumentos que les queda. Y se les está devolviendo como un bumerán aliñado de justicia poética. Ahora el miedo habita en ellos.

¿La difusión del miedo como política de Estado, la inseguridad personal y la escasez han cambiado el modo de ser de los venezolanos? ¿Es reversible ese cambio en el modo de relacionarse entre compatriotas?

Sin duda. El venezolano es ahora un ciudadano minado por la incertidumbre y la desazón. Hasta los actos más domésticos están signados por esos rasgos. Ahora somos más inseguros, más frágiles, más inconsistentes ante la noción del futuro como posibilidad. Revertir esa sensación es, no sólo posible, sino urgente. No hay país que avance con un clima tan abrumador de depresión. 

¿Cómo imagina el final de este largo culebrón venezolano?

Ni el más delirante de los guionistas puede predecir el resultado de esta terrible turbulencia que atraviesan hoy los venezolanos. Tenemos una larga temporada palpando los síntomas clásicos de una historia que se aproxima a su fin. Cada vez hay más elementos en el cóctel dramático. Pareciera que el mal ha agotado sus recursos, pero recordemos que la especie humana posee una rica imaginación que puede servir para la creación o la destrucción. 

¿Qué ha perdido usted en todos estos años?

He perdido lo mismo que millones de ciudadanos. Las coordenadas de una vida normal, la libertad creativa en mi trabajo en los medios he perdido ciudad, noche, intemperie, sosiego, la vida de amigos y compañeros de trabajo asesinados por la inseguridad, innumerables derechos ciudadanos, y a la vez he ganado la animadversión de los radicales de uno y otro bando, las amenazas personales del presidente de la República, he vivido amenazas de muerte, el hackeo de mis cuentas personales y redes. En fin, he perdido calidad de vida, pero no es nada comparado con otros, muchos otros, que sencillamente han perdido la vida.

 

El chavismo en su inicio representó una mesiánica esperanza de cambio para la sociedad. ¿Qué representa hoy día?

El chavismo se convirtió en una estafa monumental. Nos prometieron el paraíso perdido y solo nos han entregado ruina, miseria y violencia. Han sido los grandes gestores de una escuela de odio y resentimiento que ha cultivado los peores estamentos de la lucha de clases. Es una hazaña oscura haber convertido a una nación tan llena de recursos como Venezuela en la indigente de la región.

Somos el mejor ejemplo de cómo una ideología trasnochada puede arruinar a un país petrolero en pleno siglo XXI. Nos hemos convertido en el capítulo más bochornoso de la historia política contemporánea de Latinoamérica. Pero pareciera que estamos a punto de iniciar el fin de la pesadilla.

Puede leer la entrevista completa aquí

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