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“Es terrible, terrible”: Aerolíneas venezolanas aún luchan para mantener sus operaciones

El Cooperante | 6 julio, 2018

Caracas/Foto de portada: Reuters.- La industria de líneas aéreas nacionales de Venezuela está luchando por mantener las operaciones debido a la hiperinflación y la escasez de repuestos, según una asociación de la industria, lo que hace cada vez más difícil obtener boletos y causar retrasos crónicos en los vuelos.

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La flota aérea nacional se ha reducido en un 80 por ciento desde 2014; alrededor de 20 aviones están en funcionamiento, dice la Cámara De Empresas Venezolanas de Transporte Aéreo (Caveta), lo que deja a los venezolanos luchando por viajar para visitar a sus familiares o recibir tratamiento médico, reseñó la agencia de noticias Reuters.

Eso viene a sumarse a un retiro constante desde 2016 de las líneas aéreas internacionales, muchas de las cuales abandonaron a Venezuela después de años de invertir en lo que alguna vez fue uno de los países más ricos de América Latina.

Ocho aerolíneas locales continúan volando, las más activas son Laser, Avior y la estatal Conviasa, dijo ala agencia el presidente de Ceveta, Jorge Álvarez, el 26 de junio. Agregó que las aerolíneas han reducido los servicios porque no pueden obtener dólares a través del sistema de control de divisas del país.


Foto: Reuters

“No tenemos repuestos porque el gobierno no puede proporcionar la moneda dura que necesitamos”, dijo Álvarez, un ex ejecutivo de aerolíneas. “Si no tengo dólares, no puedo ofrecer un mejor servicio”.

Los precios de los boletos son fijados por el gobierno en la moneda del bolívar local, mientras que las piezas de repuesto deben comprarse en el extranjero en dólares. Con el bolívar depreciándose rápidamente, las aerolíneas no pueden pagar las piezas necesarias para mantener el mantenimiento, dijo Álvarez.

Las aerolíneas no pueden vender boletos para vuelos nacionales por encima de los precios establecidos por el gobierno. Los vuelos generalmente cuestan aproximadamente la mitad del precio de un viaje en taxi hasta el aeropuerto. Pero conseguir boletos normalmente requiere comprarlos a intermediarios por más del doble de su precio de lista.

En el aeropuerto de Maiquetía, grupos de personas rutinariamente esperan dos o tres días, sentados en sus maletas o en el suelo, con la esperanza de tomar un vuelo. “Es terrible, terrible”, dijo Carlos Araujo, de 33 años, quien dijo que había esperado 24 horas para comprar un boleto para visitar a su abuela en el hospital.

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