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Eran ricos en Venezuela y ahora mendigan en calles de Colombia: “Salí del infierno”

El Cooperante

Caracas, 6 de febrero.- Dejaron atrás sus trabajos, sus casas y todas sus posesiones, y ahora tienen que mendigar en las calles todo el día solo para recolectar unas cuantas monedas que les permitan dormir bajo un techo por la noche. Pero muchos inmigrantes venezolanos en Colombia aún dicen que están mejor ahora que antes de cruzar la frontera.

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“Venezuela, yo no se lo desearía ni a mi peor enemigo”, dijo a el Nuevo Herald Luis Alfredo Rivas, de 32 años, con lágrimas en los ojos en una terminal de autobuses de Bogotá, donde acababa de llegar de Táchira. Rivas explicó cómo tomó la decisión de irse. “Para empezar el sueldo mínimo de Venezuela es 190 mil bolívares semanales, cuando un kilo de arroz está en 210 mil bolívares. ¿Qué puedo hacer yo allá?“, preguntó.

“Mi plan es estar acá, trabajar, trabajar, echar para adelante. Y si puedo traer a mi familia, traérmela también. Sacarla de allá, de ese infierno”, dijo. A medida que la economía de Venezuela continúa desmoronándose, miles de sus ciudadanos llegan a Colombia todos los días, a veces tras caminar cientos de millas por los Andes, para escapar de la escasez crónica de alimentos y medicinas, los saqueos frecuentes y el crimen desenfrenado.

Funcionarios de Bogotá creen que unos 600 mil venezolanos viven ahora en Colombia. Se espera que el presidente Juan Manuel Santos viaje a la ciudad fronteriza de Cúcuta el jueves para anunciar medidas ante una inminente crisis migratoria. El hecho de que cientos de miles de venezolanos hayan decidido huir de sus hogares muestra hasta qué punto se ha derrumbado la economía bajo la presidencia de Nicolás Maduro.


Los venezolanos que mendigan o venden caramelos en las calles de Bogotá dicen que realmente no tienen otra opción que irse de su país. “Allá yo tengo mi casa, tengo todas mis cosas pero no me sirve el sueldo, ni el mío ni el de mi esposo, para que mis hijas pudieran comer un desayuno. Ni siquiera un pan se podían comer”, dijo Esperanza Tello, acompañada por su hija de 6 años. “Aquí vivimos mal, pero es mejor que en Venezuela”, acotó.

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Tello y otros venezolanos que viven en las calles de Bogotá enfrentan el mismo desafío todos los días: intentar reunir entre 12 mil y 15 mil pesos para pagar la noche en una habitación. Eso es lo más importante para Tello y su familia. Su hijo menor tiene 2 años y, debido a la altitud, hace frío por la noche en la capital de Colombia. Sentados cerca en la misma plaza, dos exestudiantes de 20 años, dicen que a veces no han podido reunir suficiente dinero y han tenido que dormir en el césped de un parque cercano.

Shelby Monsalve, de 29 años, y Alexis Romero, de 22, dijeron que han estado buscando trabajos ocasionales, pero que son muy difíciles de encontrar. En su mayoría, terminan pidiendo dinero simplemente para poder pagar la comida. “Teníamos buena vida y pasó lo que pasó y ahora he hablado con mis hermanos y me dicen que la situación ahora está mucho más fuerte. Más dura y es grave”, dijo Pérez.

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