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España y Panamá aplican “Operación Raspado” para detener “cadivistas” venezolanos

Christhian Colina

EFE.- Las autoridades panameñas y la Guardia Civil española informaron que no descartan nuevas detenciones en la presunta trama de blanqueo de capitales en la que están involucra a los dos países y a Venezuela, y por la que ya han sido arrestadas 12 personas. “Es una investigación que se está iniciando, no queremos decir con ello que en el futuro no existan más personas a las que les formulemos cargos por esta actividad delictiva”, dijo el fiscal contra el crimen organizado de Panamá, Nahaniel Murgas.

En la “Operación Raspado”, llevada conjuntamente por las policías de ambos países, los agentes detuvieron el jueves a nueve personas en España y tres en Panamá, la mayoría de origen español. Murgas precisó en la capital panameña que los detenidos en este país son un español y dos venezolanos.

A todos los detenidos se les acusa de pertenecer a una organización delictiva dirigida desde España que se dedicaba a blanquear dinero y falsificar documentos mercantiles aprovechando el sistema de la asignación de divisas del Gobierno de Venezuela para viajar al extranjero. En Venezuela existe desde 2003 un sistema de control de cambio que restringe el acceso a divisas, adquiribles únicamente tras autorizaciones de varios entes, uno de ellos CADIVI, reemplazado en el 2014 por el Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex).

“Alguien de la organización (delictiva) capta venezolanos que se prestan a dejar sus tarjetas de crédito para luego ser raspadas aquí en Panamá. El beneficio que tiene el venezolano es el cambio de la divisa”, explicó el capitán de la Guardia Civil española, Borja Pastor, desplazado a Panamá para esta operación.

Las autoridades españolas explicaron en Madrid que la red desmantelada, a través de los puntos de venta  en su poder, realizaba operaciones ficticias, cargando gastos a tarjetas de los ciudadanos venezolanos. De esta manera, los propietarios de las tarjetas obtenían los justificantes falsos que, a su ficticio regreso del viaje, entregaban como justificante de haberse desplazado al extranjero. Así, tanto la red como los propietarios de las tarjetas conseguían grandes beneficios, ya que, una vez justificados los gastos a cambio de una comisión, el propietario de la tarjeta percibía los dólares que podía cambiar en el mercado negro.

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