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¿Puede Venezuela cesar importaciones alimentarias y producir?

El Cooperante | 23 mayo, 2018

Caracas, 23 de mayo.- Hace más de un mes, el vicepresidente de la República, Tareck El Aissami, anunció que el Ejecutivo no asignará más divisas para las importaciones de azúcar, maíz, café, cacao, soja y leguminosas, con el fin de invertir el dinero destinado a esta actividad, a la producción nacional y así romper con las «amarras del modelo rentista».

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“Las divisas que se daban para la importación de estos rubros van a ser destinadas para potenciar la producción de nuestros campos y retomar nuestra cultura de siembra”, dijo El Aissami al respecto, quien aseveró que en los meses próximos a la activación de dicha medida, Venezuela deberá ser capaz de autoabastecerse de los mencionados rubros, una declaratoria ignorante e irresponsable según Werner Gutiérrez, exdecano de la Facultad de Agronomía de la Universidad del Zulia y asesor Ad honorem de Fegalago y del Centro de Ingenieros del estado Zulia.





La rueda de la escasez

En un artículo publicado por la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro), el especialista en agronomía, apuntó que Venezuela depende de las importaciones en un 84% en maíz, 72% en café, 80% en azúcar, 95% en caraotas y 71% en arroz, por lo que suspender su compra, demuestra la «magnitud de la incapacidad y menosprecio que sienten quienes dirigen las políticas públicas por el hambre de todo un pueblo».

Ya en 2017, Fedeagro alertaba sobre la caída de la producción en 2018, debido a la falta de insumos para la siembra, como abonos, semillas, fertilizantes, entre otros.  «Si no tenemos fertilizantes, semillas, no ingresan repuestos, crece el secuestro en nuestras fincas, cinco gobernaciones con decretos regionales donde obligan a dejar parte de su producción y precios por debajo de nuestros costos, va a haber más desabastecimiento», advirtió el presidente de la federación, Aquiles Hopkins, en una entrevista ofrecida a Circuito Éxitos.

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En este sentido, el diputado a la Asamblea Nacional (AN), Carlos Paparoni, refirió que de las tres millones de toneladas que, como mínimo, se requieren para arrancar el ciclo de siembra de arroz y maíz para el ciclo invierno, el Gobierno solo ha despachado 314 mil. Para el parlamentario, la medida propuesta para ser ejecutada el 2 de mayo, es «ridícula», puesto que Venezuela depende de las importaciones de semillas, insumos agrícolas y maquinaria para la producción nacional.

En enero, Hopkins denunció que durante 2017, el retardo en la entrega de semillas, fertilizantes, herbicidas e insecticidas, así como la grave escasez de repuestos para las maquinarias, generó un gran impacto negativo en el sector agrícola, y advirtió que en 2018, sería aún peor. “La situación que estamos viviendo es realmente crítica y las perspectivas de cara a 2018 son bastante preocupantes», expresó el presidente de Fedeagro, quien pronosticó que ante la falta de dólares e insumos, apenas se cubrirá entre 25% y 30% de la demanda nacional, lo que representa un 40% de caída de la industria privada en la última década.

Asimismo, acotó que la harina de maíz continuaría escasa, debido a que los productores solo tendrían capacidad para producir un 30%. Con respecto a esto, Gutiérrez refirió que para cubrir el consumo nacional, Venezuela deberá importar al menos tres millones de toneladas de maíz, entre blanco, para el consumo humano, y amarillo, para el consumo animal. «Venimos de caer de 783.314 hectáreas en el 2008, cuando nos autoabastecíamos plenamente de maíz blanco, a tan solo 300.000 hectáreas en el 2017», detalló el experto.

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Para lograr abastecer al país con estos rubros, acotó el experto en materia agrícola, es necesario sembrar cuatro millones de hectáreas, que a su vez, requieren 1.8 millones de toneladas de fertilizantes, de los cuales, apenas 180 mil llegarán desde Rusia, lo que se traduce en 4.2% del lo requerido por el sector, «y más grave aún, en el rubro semillas, los inventarios actuales no cubren ni el 5.0 % de los requerimientos».

Datos ofrecidos por Carlos Odoardo Albornoz, presidente de la Federación Nacional de Ganaderos (Fedenaga), apuntan que en las buenas épocas, Venezuela llegó a cultivar seis millones de hectáreas de alimento, sin embargo, en la actualidad, ni siquiera se alcanzan los tres millones. A esto se suma que los productores privados asociados a Fedeagro, deben dar el 20% de su cosecha a Agropatria, que a su vez, lo remite a Agrofanb, ambas empresas del Estado que han limitado el sector agrícola y que son encargadas de distribuir a los productores los insumos que llegan al país.

En septiembre pasado, el contralmirante José Gregorio Aguilera Contreras, aseguró que Agrofanb cultivó 104.000 hectáreas de maíz y arroz en el ciclo invierno de la temporada, sin embargo, en una entrevista ofrecida a El Nacional, Celso Fantinel, primer vicepresidente de Fedeagro, aclaró que dicha cantidad solo alcanzó para cubrir 8% de la demanda nacional. Es decir, que el Estado no es capaz de autoabastecerse, por lo que al eliminarse las importaciones, sostiene Gutiérrez, «disminuirá aún más la disponibilidad interna de alimentos, y por ende, incrementará el hambre y la desnutrición en la casi totalidad de nuestra población».

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El asesor de Fedeagro, apuntó que para 2018, el Gobierno debería importar un estimado de 49 mil toneladas diarias de alimentos para abastecer a la población, lo que supone una inversión de entre 12 y 14 millardos de dólares anuales, cifra que actualmente no dispone, por lo que estima que en los próximos meses la escasez se agrave. Es por esto que considera que se debe acudir a la cooperación internacional y permitir el ingreso del canal humanitario con suministros agrícolas, puesto que así, «el venezolano podría comenzar a recuperar la capacidad de cubrir sus necesidades alimenticias en el segundo semestre del presente año».