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“Estamos en emergencia”: El difícil camino de conseguir insulina en Venezuela

El Cooperante | 21 julio, 2018

Caracas.- Hasta más de una semana ha pasado Freddy García sin suministrarse la insulina. No precisamente porque no quisiera, sino porque conseguirla se ha vuelto imposible en Venezuela, un país donde la escasez de medicamentos en todo el territorio nacional supera 80%.

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A pesar de ello, este hombre de 58 años de edad asegura no rendirse. “Soy diabético desde los 30 años. Hace mucho tiempo, la insulina me la daban en el IVSS, luego en el Sumet, y después en organizaciones del Estado. Pero, desde hace aproximadamente un año y medio, la situación se ha complicado, todo se ha vuelto muy difícil”, narró García, mientras aseguraba que hace algunos días recobró un poco la calma, tras retirar en Cabudare, estado Lara, una donación del tratamiento que le hicieron.





Sin embargo, lo describió como la canción de Rubén Blades: “La tranquilidad del desesperado”. Esta situación la viven muchos insulinodependientes en Venezuela. Un cartucho o pen de insulina puede superar los seis o siete millones 500 mil bolívares, mientras que una caja (con cinco) se ronda los 25 millones de bolívares.

Si hablamos de los frascos, los cuales solo están bajo el poder de los revendedores, estás superan los siete millones de bolívares, lo que dificulta el cumplimiento del tratamiento. “Lo que hago actualmente es comer poco, porque si no me estoy inyectando, la glicemia me sube y me de descompenso. Entonces, me alimento poco, pero eso me ocasiona otro problema: gastritis porque solo le doy a mi estómago agua”, dice.

“La insulina que me donaron es pura, es decir, cuando me inyecto me tumba la glicemia de golpe y si la tengo muy baja, me puede matar. Antes existían muchos tipos de insulina, ahora, por la actual crisis ya no hay ninguna en el mercado”, asegura García, sin estar muy lejos de la realidad. Médicos han denunciado el ingreso constante de casos de cetoacedosis a las emergencias de los hospitales porque los pacientes no tienen como inyectarse.





A esto se le suma la imposibilidad de tener una dieta balanceada. Freddy asevera que desde hace un tiempo solo come carbohidratos dado a los altos costos de los productos de la canasta alimentaria. “Antes desayunada mi arepa, almorzaba y cenaba completo. Ahora ya no lo puedo hacerlo. Me alimento de puros carbohidratos, es decir, yuca, plátanos, y el mejor de los casos, arroz. Nada de carne, pollo, pescado y mucho menos ensaladas. Sus precios son inalcanzables para mí”, sumó.

Este panorama es el mismo que vive Cecilia Peraza, una joven de 20 años con diabetes desde los 17. “Ya no como pollo, ni carne, ni pescado. Ahora, si no es granos, comemos yuca. Esto me está matando. Tengo mucho temor. A veces me levanto en las madrugadas con calambres, de mal humor. Esto no es vida para nadie”.

Asegura que desde hace más de cinco meses, está esperando por el Saime para recibir su pasaporte. Cuenta que la única salida que ve a su crisis es emigrar a otro país. “Quiero irme, quiero estar tranquila, quiero vivir como una persona normal y aquí en mi país no puedo”, confesó entre lágrimas.

800 Salud y el “Carnet de la Patria”

García comentó a esta redacción que estuvo intentando comunicarse con el programa de salud implementado por el Gobierno de Nicolás Maduro 0800 Salud. Sin embargo, no fue hasta el pasado 9 de abril que logró hablar con una operadora.

Desde entonces, estoy esperando. La muchacha que me atendió fue muy amable hasta que me pidió el ‘Carnet de la Patria’. Cuando le dije que no lo tenía, su voz cambió, se volvió fría. Desde entonces, sigo esperando”.

Asegura que el Gobierno tiene que asumir la crisis que actualmente azota a Venezuela, pero insiste en que no lo harán porque “eso sería reconocer que se equivocaron”. “El diabético en Venezuela está en emergencia. Está agónico. Necesitamos una ayuda humanitaria”, sentenció.

Cifras

Según el Estudio Venezolano de Salud Cardiometabólica (Evescam), realizado entre julio de 2014 y enero de 2017 con una muestra de 3.420 sujetos evaluando los factores de riesgo, el 13,1% de los venezolanos mayores de 20 años tiene diabetes. En el país, esta enfermedad crónica ya afecta a 2,5 millones de personas.

“Tres de cada 10 pacientes con diabetes son amputados al mes debido a la falta grave de insulina, cintas reactivas para medir la glicemia, antibióticos e insumos para la cura. La acentuada escasez complica los cuadros infecciosos y bacterianos”, así lo reveló a La Verdad de Vargas Mónica Conde, coordinadora del servicio y del Programa Endocrino-Metabólico en el estado.

“Ya la posibilidad de amputación aumentó a más de 80%. En la Unidad de Pie Diabético no tenemos nada para aplicar el tratamiento, no hay gasas, antibióticos y mucho menos insulina. Esto ha afectado a más de 500 pacientes que acuden a la unidad”, denunció Conde, al tiempo que explicó que cada paciente con cuadro infeccioso debe cumplir con un tratamiento de 40 ampollas antibiótico por 10 días, pero lo poco que llega a la unidad solo alcanza para tratar a 10 pacientes.

Denunció que el 2017 fue el peor año para los diabéticos en los 20 años que tiene de graduada.

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