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Esto es lo que persigue Nicolás Maduro con el secuestro de Roberto Marrero

Danny Leguízamo | 22 marzo, 2019

Caracas.- Algo se había estancado en la pelea entre Juan Guaidó y Nicolás Maduro en las últimas horas. Y el régimen decidió escalar otra vez el nivel del conflicto, procediendo este jueves con el secuestro de Roberto Marrero. ¿Por qué? ¿Cuál es el mensaje? ¿Qué persigue el poder de facto?

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Nicolás Maduro está aislado. Asfixiado financieramente. Repudiado a nivel nacional e internacional. Agobiado por la crisis económica. Y sometido a la agenda política que ahora marca Juan Guaidó desde que asumió la jefatura de la Asamblea Nacional y el interinato del Ejecutivo. Pero sigue en el poder y esa es su estrategia: dar la impresión de invencibilidad. Lo anticipamos en esta columna días antes del 23 de febrero con la ayuda humanitaria. Escribimos que Maduro resistiría. Hasta las últimas consecuencias. Y eso es lo que ha hecho.





El último capítulo del conflicto fue el anuncio de una marcha al Palacio de Miraflores, con la consabida respuesta del régimen aceptando el reto de Guaidó, una amenaza que de cumplirse, podría desatar acontecimientos de pronóstico reservado, en función de qué tan multitudinaria sea la caminata, y en función de la respuesta de los órganos represivos del régimen, cuya última línea de defensa son los “colectivos”, grupos parapoliciales que siembran el terror con armas y que controlan el tráfico de drogas en las barriadas caraqueñas.

El secuestro de Marrero -que no puede calificarse de otro modo-, tiene sus motivaciones. ¿Por qué Marrero? ¿Qué persigue el poder de facto?

-Porque el régimen acostumbra a quebrar primero a los hombres del entorno de quien pretende aniquilar. A Henry Ramos Allup intentaron intimidarlo con el secuestro de Coromoto Rodríguez, su jefe de seguridad. Ahora hacen lo propio con Marrero y Guaidó.





-Porque Maduro, todavía en el poder y con el conflicto estancado en el punto de una marcha futura al Palacio de Miraflores, decidió subir un escalón. Es un mensaje a Guaidó. Una amenaza indirecta. Y Guaidó aceptó el reto, porque ha invitado a Maduro a tratar de detenerlo, algo que por ahora no ocurrirá, pues la cúpula, asesorada por La Habana, juega decididamente al desgaste. Al cansancio. Y esa hipótesis ya la confirmó el propio Guaidó, quien sigue la ruta de la organización popular desde las bases, un trabajo de ingeniería política complicado pero no imposible.

-Maduro ordena el secuestro de Marrero para demostrar fortaleza e intimidar al adversario. Para quebrar la moral de las fuerzas democráticas que intentan restablecer el orden constitucional. Y para reiterar su mensaje: peleará con todas las armas disponibles. Todavía no ha sido derrotado.

 

 

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