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La Lupa

Estudio Encovi 2021: Venezuela, una sociedad estática

La Universidad Católica Andrés Bello presentó la edición 2021 de Encovi. Si se compara con la presentación de la edición de 2020, la de esta año es más exhaustiva en sus resultados. Da para escribir muchos artículos de opinión. Mi análisis no será sobre todo el estudio sino lo que considero es el retrato global de Venezuela. El deterioro de las condiciones de vida entre 2020 a 2021 tiene como resultado que la sociedad venezolana es estática ¿Qué significa esto? Que la movilidad social es poca o nula. La ubicación que tenga una persona en la escala social, determina lo que es y lo que será. Los ciudadanos pueden tener ganas de progresar, pero las condiciones estructurales lo hacen difícil. Esto crea una Venezuela de las elites y otra “del resto”. En la primera, hay movilidad y éxito. En la segunda, es llevar una vida con apremios, aunque sea en dólares. Superar lo estático es mejorar las condiciones de vida, principalmente los servicios públicos

Foto: EFE

Caracas.- La UCAB presentó los resultados del estudio Encovi de 2021. Es un estudio bastante exhaustivo con 70 láminas y un manual técnico de 70 páginas aproximadamente. El estudio se realizó en 22 estados del país y se entrevistaron a 17.402 hogares. El campo se hizo entre febrero y abril de 2021. El margen de error es del 9 por ciento.

La investigación fue noticia porque halló que, medido por el nivel de ingresos, casi el 100% de la población venezolana es pobre. Apenas 6 de cada 100 venezolanos son no pobres. Los otros 94 son pobres.

En otros artículos para el portal de la casa, El Cooperante, he escrito sobre algo que llamé el “malestar inconsciente” que hay en la sociedad. Un clima pesado, agrio, de agotamiento. La hipótesis del “malestar inconsciente” es que la forma de vida económica en Venezuela tocó techo. La dolarización mejoró las condiciones personales de muchos si se compara con las condiciones de otros años, pero se estancó en el porcentaje de las transacciones económicas que representa el dólar. Puedo comprar una TV en el floreciente negocio de los electrodomésticos que hay en el país y aparentar simbólicamente que soy de los privilegiados ¿pero moverme en la escala social de verdad? Es más difícil, con todo y TV. La economía se dolarizó pero ya no es suficiente. 

Encovi ofrece algunas pistas para profundizar en este clima. Para decirlo en el lenguaje del materialismo histórico que le encanta a Maduro, hay una tensión entre las “fuerzas productivas” y las “relaciones de producción”. La primera alude a los patrones de acumulación de la riqueza que hay en Venezuela. La segunda, a la calidad de vida que ese patrón de acumulación permite. Como las define Duchesne-Winter (2020), “Las fuerzas productivas consisten básicamente en la tecnología y la organización de la producción, mientras que las relaciones de producción consisten en los vínculos de apropiación, de propiedad, de división del trabajo, y distribución de los bienes entre grupos sociales y géneros”.

La tensión se produce porque el patrón de acumulación versus la calidad de vida demanda otro nivel. El gobierno y la sociedad deben decidir si lo mantienen en el nivel en que está con un eventual precio político –generar inestabilidad social- o deciden ampliar la “frontera posible de producción” para redefinir las fuerzas productivas y las consecuentes relaciones de producción. Es decir, ir a otro nivel en la economía.  

Encovi es el retrato de una sociedad estática, en la que la pobreza pesa más por las condiciones estructurales y menos por variables de ingreso, aunque éstas cuentan. En otras palabras, el contexto de una vida difícil que empeora con respecto a 2020, produce islas que pueden protegerse relativamente de esta declinación. Por ejemplo, en educación, los chicos entre 6 a 17 años parecen tener mejor cobertura en la educación independientemente de la condición de pobreza del hogar, que los muy niños (3-5 años) o los jóvenes (18-24 años), cuyas condiciones  para estudiar varían en función de la condición de pobreza del hogar al que pertenezcan. En otras palabras, un chico de 12 años de un estrato Pobre extremo y otro de un estrato No pobre pueden estar en la escuela. Pero una niña de 5 años de un hogar Pobre extremo a lo mejor no estudia, pero si es de un hogar No pobre es posible que sí esté en la escuela.

El deterioro de las condiciones de vida se observa en la lámina de la pobreza multidimensional. Si bien el valor se mantiene similar entre 2020 y 2021 (64,8% y 65,2% respectivamente), algunas variables que componen este indicador empeoraron con respecto a 2020. Ese año había más movilidad social. La desmejora en 2021 resultó en menos movilidad social. Un 50% es población económicamente activa (PEA) y un 50% es población económicamente inactiva (PEI). En ésta, un 36% son “desalentados” que significa “personas que desistieron de buscar trabajo”.

Un hallazgo fuerte y demoledor en el ánimo porque es un “costo humano” concreto del deterioro de las condiciones de vida, es que las generaciones nacidas entre 2015 a 2020 tienen una expectativa de vida de 3 años menos que las nacidas entre 2000 a 2005. El retrato demográfico nacional es una población con menos habitantes, menos nacimientos, mayor mortalidad infantil, una población más adulta, con una expectativa de vida menor, y un importante número se ha ido del país.

En la migración, aunque las imágenes en medios comunican que la población que se va es pobre, los datos de Encovi sugieren que la mayoría de los que se van son personas de buenos estratos y con buena formación.  No es que el estrato pobre no migre. Se va, pero el estrato menos pobre es el que “se va demasiado”: 38% y 44% respectivamente para el año 2021. En 2017 la relación fue 28% y 52% respectivamente. Este dato es importante porque muestra el patrón de la “Venezuela a dos niveles”. Si bien hay migración de todos los estratos sociales, de 2017 a 2021 el estrato que aumentó su ida de Venezuela es el pobre. El estrato más acomodado tiene valores importantes, pero menores a 2017. El más bajo es en 2021 con 44% de los más ricos que se van de Venezuela, pero es menor con respecto a 2020 cuando alcanzó el 52 por ciento. En sencillo, los ricos emigran menos y los pobres emigran más.

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Una hipótesis es que la “apertura a lo Maduro” creó más oportunidades para quienes tienen recursos sea porque pueden invertir o porque pueden pagar para tener una mejor calidad de vida, mientras que para los estratos más pobres vivir en Venezuela se hace insoportable, y migran a otras naciones.

Lo anterior produce una sociedad estática en unas condiciones de mayor deterioro, principalmente en los servicios públicos. Unos trabajan, otros emprenden por su cuenta, y una mitad que está en su casa, la que probablemente viva de la “economía de los bonos” que coadyuva al clima estancado que hay en Venezuela. Casi el 80% de los ingresos no laborales de un hogar Pobre extremo son bonos mientras que en un hogar No pobre llegan a un 51 por ciento. Muchas personas no emprenden o trabajan porque las condiciones estructurales no lo permiten. Es más racional una vida con los bonos, aunque sea precaria y sin movilidad social. Las condiciones para emprender o trabajar se dan para sectores muy precisos de Venezuela. Por ejemplo, los No pobres tienen acceso a puestos calificados. Los Pobres a puestos elementales. Se crean compartimientos estancos. En el comercio hay mejores ingresos que en el sector público, que a su vez se ha reducido de manera importante.

Somos una sociedad pobre no solo por el nivel de ingreso para la mayoría o que las oportunidades son pocas. La pobreza es ir a una velocidad, con pequeñas islas o burbujas de grupos que puede ir a una mejor velocidad que la mayoría de los habitantes de Venezuela.

Un indicador importante de Encovi es que la educación no hace la diferencia, sino el acceso a las oportunidades de trabajo calificado, que pueden estar asociadas a la educación, pero ahora menos. Como el empleo formal se redujo en 4,4 millones de puestos de trabajo y solo el 40% tiene un trabajo formal, se abre el espacio del empleo por cuenta propia. Allí todos son iguales. Es un empleo igualitario. No es el título o la formación. Puedo ser un Ridery con títulos universitarios porque lo importante es tener un ingreso. Al no haber empleo formal, la gente se auto emplea.

Los trabajos de mayor calificación pueden quedar para el mundo de los contactos. De las relaciones, la “Venezuela de los amigos”, lo que a su vez refuerza la desigualdad. Si tengo contactos y soy “amigo de todos”, probablemente pueda acceder a un empleo calificado. Si no, debo acudir al mundo igualitario del auto empleo, con ingresos similares a los de un empleo formal (32,8$ y 38,7$ respectivamente como promedio de ingreso mensual). Lo anterior tal vez explique por qué aumentó el trabajo por cuenta propia. Pasó de 31% en 2014 a 52% en 2021. No es que allí esté la salvación pero sí la posibilidad de mejorar un ingreso, junto a la ventaja de “ser tu propio jefe”. 

Esto sugiere que el patrón de estudiar y entrar a un trabajo mejor remunerado –el “Venezuelan dream”- ya no es así o es menos. Por muchas razones. Una importante son los bajos ingresos que hacen que el nivel educativo sea indiferente porque hay un “gran ejército de reserva” de talentos como se observa en tuiter. Hace unas semanas, hubo una discusión sobre cuánto debe cobrar un periodista por una cuartilla. Los periodistas que ya son elite sugieren no aceptar cualquier valor, pero muchos señalan que sí debe aceptarse porque significa un ingreso. De nuevo, la Venezuela a dos velocidades. Una elite que puede cobrar mucho por su cuartilla y rechazar trabajos, y otra que debe aceptar lo que el mercado ofrezca para tener alguna entrada. No solo porque necesita un ingreso sino porque hay una amplia oferta de talentos para llenar cuartillas.  

Si el acceso a oportunidades de trabajo calificadas es más complicado, se crea una medianía de empleos con ingresos modestos aunque sean en dólares que permiten tener una vida básica, sin movilidad social, salvo que se pertenezca a la elite del gobierno o de la oposición, o las historias “de yo me hice a mí mismo”, que ahora abundan. En tuiter fue una gran noticia que un señor hizo un mercado porque consiguió un empleo para programar en “Java”. Lo interesante es que hacer el mercado fue la extraordinaria noticia para tuiter. Algo como, “salí del barco de los condenados”.

El trabajo por cuenta propia es una manera individual para resolver la tensión entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción porque en el “individuo talentoso pero aislado en su emprendimiento” puede estar el excedente capitalista que no lo hay en un trabajo formal y por eso el título educativo tampoco interesa. No es el plusvalor a partir de un oficio o actividad económica lo que se busca, sino el plusvalor en el ingreso, que hoy es para mejorar la calidad de vida. De aquí el “elogio al emprendimiento y al emprendedor”, aparte que políticamente genera mayor estabilidad porque son actores individuales, no organizados por un sindicato sino por una “app”. El 80% de los hogares, tiene teléfono inteligente. Es decir, acceso a las “app”. Quizás Venezuela transite el camino por el que pasó Perú durante los 80’s-90’s que Hernando de Soto retrató en su famoso libro “El otro sendero”. Tal vez la plusvalía que generan los “cuentapropistas” sea la base de nuestro “Otro sendero”.

Lo anterior tiene dos caras. Por una parte, se abren oportunidades para el emprendedor en solitario en tareas básicas como conductores. De acuerdo al CEO de un “delivery” de Venezuela –Yummy- ahora ofrece el servicio de conductor –un Uber venezolano- y lo que llama la atención es la cantidad de personas que quieren ese trabajo, que son cerca de 40 mil choferes. En septiembre, los viajes fueron 120 mil solo en Caracas, “Es casi lo mismo que hizo Uber en Los Angeles”. Según el CEO de Yummy, los Uber criollos pueden ganar hasta 500 dólares por semana. Anunció que explorarán nuevos nichos como “conductores mujeres para mujeres” (She rides), con lo que se refuerza la tesis que hay segmentos privilegiados en Venezuela, aunque se niegue (no necesariamente son “enchufados”).

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Las mujeres pueden aprovechar el mercado de conductores, ya no con choferes masculinos. Se abre otro espacio que no depende del título universitario, sino de tener un auto y disposición para manejar. Un acceso más “democrático” si se quiere, que puede dar entrada a una clase media en crisis como al sector popular. También un nicho para mujeres las que, según Encovi, 2/3 de las damas están económicamente inactivas. Incluso, una oportunidad para mujeres maduras –es más probable que tengan carro- dado que solo 1 de cada 4 mujeres a partir de los 55 años, está activa en la economía.

Pero no hay que idealizar a los emprendimientos. Para muchos puede ser una vía si se está en una situación económica complicada, “es lo que hay”. Pero también puede ser la opción para mantenerse si se viene de una mejor posición social y económica. Una nota de El País de España publicada el día 2-10-21 con la firma de Florantonia Singer la cual describió las desigualdades que hay en Caracas, mostró que personas que ahora son emprendedores muy básicos –vender café- en el pasado tuvieron un activo como un kiosko. Eran pequeños capitalistas, y ahora son luchadores en un capitalismo más básico y más duro porque no tienen un activo. Sobreviven para el día a día lo que no permite la movilidad social. Tampoco está el activo que la hacía posible.

Una parte de la nota retrató muy bien la situación de lo que fue un sector popular con movilidad social a uno que no la tiene. Dice la nota de El País:

“La vida de Luis y Carmen se fue achicando en los últimos cinco años. Vivían alquilados en una casa, pero tuvieron que mudarse a una habitación. Él, un técnico en informática de 46 años, tenía un kiosco de periódicos que tuvo que vender porque los periódicos dejaron de circular y ya no generaba mayores ingresos. Ahora comparte la venta de café con un medio tiempo como oficinista. Ella, de 31 años, trabajaba como recepcionista, pero los gastos para ir al trabajo comenzaron a ser mayores que la remuneración. ‘Antes uno podía guardar algo para hacer cosas, ahora ahorrar es imposible. Antes uno podía pedir un crédito’, recuerda Luis”. 

Empleos básicos: oficinista, recepcionista, vender café, pero ya no se “pueden hacer cosas”. Es decir, ya no hay movilidad social ni ahorro. Luis y Carmen están paralizados en la sociedad venezolana, aunque en el pasado, vivieron la movilidad social. Esta historia puede ser la historia de la mayoría en Venezuela. La letanía de la pobreza. Las vidas grises que llevamos.

Una imagen de la Venezuela estática y a dos niveles la ofrece la lámina del estudio que habla sobre poner gasolina. Para Encovi, un 20% en los hogares consultados no pudo echar gasolina. El motivo fue el alto precio para el 84 por ciento. El tiempo promedio para cargar es de 2 horas 18 minutos para las subsidiadas y 24 minutos para las que tienen precio internacional. Si se toma esto como un “Proxy” de las dos Venezuela, la que tiene más recursos se mueve más rápido que la que tiene menos recursos. En promedio, la Venezuela acomodada va 6 veces más rápido que la Venezuela menos acomodada. Dos Venezuela separadas por la capacidad para pagar un combustible en dólares y en bolívares, sin excluir que en las subsidiadas puedan asistir los “polizontes” o los “free riders” que pueden pasar horas para echar gasolina pero quieren disfrutar del subsidio. Claro, si el saldo en bolívares no es suficiente, es racional pasar un día o dos en una cola de gasolina subsidiada.

Esta imagen describe bien la situación del país: una elite que viaja rápido, y una masa que va lento. La diferencia es que en la masa hay gente que fue elite. Hay conciencia de una cierta privación relativa. Como el libro de Hirschmann, el sistema ofrece “salida” que es la migración. No hay mucha “voz” porque somos una sociedad desarticulada, pero hay una cierta conciencia de la privación relativa.

II

Venezuela llegó a una disyuntiva que no es nueva en su historia. Los datos de Encovi descubren un patrón interesante. Hay un nivel en el cual la pobreza no baja. La extrema del 10% y la pobreza del 25%. Para este nivel se requiere de un importante ingreso petrolero como fue durante la “Gran Venezuela” de los 70’s y durante los años de Chávez, en el cual se registró un patrón similar, y los números de pobreza son cercanos a los alcanzados durante los 70’s.

Pero la agudización de la crisis a partir de 2015 reconfiguró las reglas de la estructura social venezolana y la lleva a una realidad similar a la Venezuela de los años 30-40 del Siglo XX. A pesar de ser un país petrolero no era una sociedad moderna, que se caracteriza por la movilidad social. Eso lo dio no solo la ruptura con el modelo neopositivista luego de Gómez, sino con una concepción de un Estado más interventor en la economía. Si a la luz de los años fue la decisión correcta, es otra evaluación, pero rompió el clima estático de la Venezuela “misérrima” de los años 20 que analizó Asdrúbal Baptista.

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La respuesta del gobierno de Maduro a esta disyuntiva no fue un Estado que dinamizara a la sociedad –que fue el Estado de Chávez, golpeado por la crisis financiera de 2008 y por su propia corrupción e incompetencia- sino regresar a una Venezuela superada: la de “estancos” o burbujas. Un sector dinámico, pequeño, básicamente de comerciantes o de gente que “emprende” que genera el excedente, que convive con una población que tiene trabajos básicos en unas condiciones estructurales que no les permiten un excedente, y la respuesta es una sociedad de sectores atascados que están en su hogar y que viven de la “economía de los bonos”. Una Venezuela a dos niveles. El primero, de las elites, pequeña, dinámica, de la “nueva clase” que no solo es la del gobierno sino también del mundo no gobierno. La segunda Venezuela, la que trabaja en cosas básicas para la Venezuela de las elites, con sueldos precarios que les permite llevar una vida pero no hay o poca movilidad social.

La respuesta del sector popular a esta realidad es el emprendimiento y migrar, junto a sectores acomodados que pueden irse por motivos políticos, pero el sector popular migra por razones económicas. Es buscar fuera de Venezuela el excedente que permita romper su situación estática para crecer y progresar, como fue la experiencia de Luis y Carmen de la nota de El País. De acuerdo a Encovi, el 86% se va de Venezuela por motivos de trabajo. Apenas el 1% emigra por razones políticas o por la inseguridad, que también es el 1 por ciento. Progresar es el horizonte del venezolano popular que decide dejar su patria.

Lo anterior es lo que, en sencillo, es el hallazgo principal del informe Encovi. Un modo de arreglo de la economía y la sociedad cumplió su ciclo. Ya es disfuncional porque amplios sectores perciben que están estancados. Que tienen un presente pero no un mañana. Eso genera el “malestar inconsciente”, la “procesión va por dentro”, o el “mar de fondo” que se respira en el ambiente, detrás de la “normalidad”.

El gobierno y la sociedad tienen este reto de economía política en sus manos. Maduro está consciente del malestar. Un indicador es el énfasis que hace en los servicios públicos, porque una variable que explica que la sociedad no se mueva es el deterioro de los servicios. Es mejor no hacer nada porque el agotamiento para vivir en Venezuela es grande, aunque se tome con humor, se hagan chistes, o el discurso del “echabolismo” o la “resiliencia” sirva como factor amortiguador tipo “falsa conciencia” para no organizarse sino llevar la dura vida pero que es tranquila.

La gran pregunta para el gobierno es que no hay posibilidades como tuvo CAP I o Chávez de emplear la “locomotora del Estado” para dinamizar a la sociedad como fue a partir del Plan de Febrero de 1936. La interrogante es a lo que apelará. Si al sector privado formal. Si la tensión entre las fuerzas productivas y las relaciones de producción la dejará en manos de la burguesía local, u optará por lo que parece, estimular un sector de “cuentapropistas” en la idea que será suficiente para dinamizar la economía nacional, mientras la Venezuela de elite puede seguir en su burbuja. En otras palabras ¿Cuál economía política para integrar a un país? porque el principal hallazgo de Encovi es que en una Venezuela estática, no puede haber una nación integrada. 

Para la oposición la interrogante es si una sociedad estática puede promover el cambio político. En el “convencional wisdom” la respuesta es afirmativa porque se cree que un 94% de pobreza generará un estallido social que producirá “el quiebre en la coalición dominante” y abrirá el camino a la transición. De aquí la tranquilidad que se observa en las elites de tuiter. Su apuesta es el “tic tac”.

Un escenario así no se descarta, pero no parece probable. Si no hay movilidad social no habrá contenido político. Puede haber protestas, pero se necesita algo como la privación relativa para que se transformen en movimientos políticos. Los populismos de los años 30-50 del Siglo XX en la región, tuvieron este ingrediente una vez que el Estado oligárquico del Siglo XIX entró en crisis por los procesos de urbanización, entre otros factores, que produjeron un público con aspiraciones que el Estado oligárquico no pudo satisfacer.

Para la oposición venezolana un 94% de la población en situación de pobreza a pesar de la fanfarria en redes sociales, no augura un cambio político. Más bien, puede retrasarlo durante mucho tiempo. La pobreza no genera subversión. La movilidad social sí. Las aspiraciones sí. Un buen ejemplo es que los dirigentes políticos en Venezuela vienen de un sector medio o más acomodado. Desde Simón Bolívar hasta Maduro, quien confesó que de joven tenía un carro y formó parte de un conjunto de rock, cosas no precisamente accesibles para los “pata en el suelo”. Incluso su trabajo como chofer fue en el Metrobus, un ícono de la modernización venezolana de su transporte público, y no en los “recogelocos” muy queridos de Caracas o en un “Encava” con el mensaje de “Tu envidia me fortalece”. Ni siquiera en la lucha armada se vio esta relación. Un familiar de María Corina Machado fue guerrillero. Así muchos. Tal vez uno de los pocos guerrilleros realmente “que vino de abajo” fue el “Comandante Magoya”. Pero un buen número de insurgentes fueron “gente bien”. La pobreza genera Kokis. La privación relativa genera Betancourts.  

Cómo pasar de lo estático político a lo dinámico político es un tema importante para la oposición si quiere ser alternativa de poder. Cómo avanzar en reformas de mercado para desarmar el malestar social que ya existe, será el tópico relevante para el gobierno. Cuál de las dos será primero, es lo que se define en el terreno político. Pero el análisis será para otro artículo en El Cooperante. 

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