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Evo quiere reelección indefinida en medio de escándalo por exnovia con contratos oficiales

Eileen Garcia

EFE.- Este domingo, los bolivianos decidirán en referendo si avalan una década de gobierno de Evo Morales y le abren las puertas de la reelección, a la que aspira con el aval del despegue económico del país, pero con el lastre de la corrupción, el personalismo y los escasos avances sociales.

La mejora de la economía boliviana es incuestionable, con crecimientos anuales de hasta el 6%, y ha sido avalada por organismos internacionales como el Banco Mundial, con datos objetivos como la disminución de la pobreza extrema del 38,2% al 17%.

Una década de bonanza es el principal de los argumentos que esgrime Morales, quien aspira a gobernar hasta el 2025 para poner en marcha la llamada “Agenda patriótica“, un programa de medidas con el que se conmemorará el bicentenario del país andino.

Sin embargo, la oposición ha mantenido un enfrentamiento encarnizado con el oficialismo en los últimos meses, y defiende que Morales no ha hecho sino recoger los réditos de medidas impulsadas por gobiernos anteriores.

Los partidarios del “no”, acusan al Gobierno de despilfarrar millones en iniciativas que no eran imprescindibles para el país -como un satélite, un enorme museo de regalos en el pueblo natal de Morales y cientos de canchas de césped artificial- en detrimento de inversiones en los precarios sistemas de salud y educación.

En el haber del mandatario está también el palpable “empoderamiento” de los indígenas y el ascenso de una nueva burguesía de ese origen, aunque con el matiz de que las etnias más beneficiadas por las nuevas reglas sociales han sido los aimaras y los quechuas, mientras que los indígenas del oriente boliviano han denunciado reiteradamente que el actual Gobierno les discrimina.

Otra de las grandes bazas del gobernante es haber llevado ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya y convertir en un asunto de Estado el centenario reclamo boliviano de recuperar su litoral, perdido en una guerra contra Chile en el siglo XIX.

El deplorable estado de la Justicia, la legalización del trabajo infantil con 800.000 niños trabajadores en el país, los altos índices de violencia machista y contra la infancia y los ataques a la prensa son otros de los reproches que enfrenta Morales tras diez años en el poder.

Expareja de Evo es gerente de una empresa china con jugosos contratos con el Estado

Aunque el Gobierno de Morales había afrontado ya escándalos de corrupción como el del fraude del Fondo Indígena -proyectos “fantasma” que recibieron cuantiosas ayudas pero no se ejecutaron-, en la última semana se conoció que una expareja del mandatario es gerente de una empresa china con jugosos contratos con el Estado.

El caso, bautizado como el “zapatazo” porque la exnovia de Morales se llama Gabriela Zapata, ha causado indignación en el país y es el primero que atañe de forma tan personal al gobernante, que acusa a Estados Unidos de estar detrás de una “conspiración” en su contra.

La atmósfera previa al referendo, además, se tiñó de luto esta semana con la muerte de seis personas en un incendio provocado por una turba enfurecida en la Alcaldía de El Alto, antaño un bastión oficialista y ahora gobernada por la oposición.

Un alto cargo del Gobierno acusó a funcionarios municipales de haber provocado un “autoatentado“, mientras la alcaldesa y testigos presenciales aseguran que entre la multitud enfurecida había personas relacionadas con el oficialismo.

El trágico suceso ha tenido lugar en una ciudad de mayoría aimara, la segunda más poblada de Bolivia, y que en ocasiones anteriores ha sido capaz de rebelarse y deponer gobiernos.

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