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¡Explotación isleña! El drama de las venezolanos que terminan prostituyéndose en Aruba

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Caracas, 14 de septiembre.- Curazao recibe a diario mujeres provenientes del estado Falcón, Zulia, Mérida y Trujillo. Casi siempre llegan por recomendación de alguien que las conecta con las supuestas agencias, unos negocios que no son otra cosa que centros donde se explotan a las jóvenes venezolanas que huyen de la crisis económica.

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La mayoría son menores de 25 años, dice José Landaeta, un hombre que trabaja en una empresa de vigilancia y le ha tocado observar varios eventos que han ocurrido en los hoteles donde las mujeres prestan servicios, publicó la periodista Maibort Petit en Vértice. 

“Siempre veo a esas muchachas jovencitas que no saben dónde están metidas y me da mucha lástima, porque creo que son víctimas de la necesidad, del hambre y de las mentes perversas que las usan para enriquecerse. Cuando he tenido oportunidad me he acercado a ellas para decirles que reflexionen y que denuncien si las maltratan. Las pocas que me han escuchado, me han dicho que necesitan el dinero para alimentar a sus familias y que esa es la única vía que tienen para comer ellas y los suyos. Eso es una pena”, agrega Landaeta, quien suma más de 25 años en la isla.

Hay muchas historias sobre las venezolanas que practican la prostitución en Curazao. Hubo una en particular que fue cubierta por la prensa venezolana y que dejó en evidencia la triste realidad de muchas de las mujeres que son tomadas por las mafias de proxenetas. Es el caso de Belfimar Camacho, una joven de Punto Fijo, estado Falcón, quien en octubre de 2016 se fue a Curazao a trabajar como mesera en el restaurante Bandera Grill. La difícil situación económica le había obligado a abandonar el quinto semestre de Derecho que cursaba en la Universidad de Punto Fijo.

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Camacho quiso aprovechar la oportunidad que le presentó un conocido de quien solo se sabe que se apellida Hernández, que le propuso trabajar en el negocio de una pareja de amigos propietarios del citado local en Curazao. Refiere la familia de Belfimar que desde que la joven de 20 años llegó a la isla mantuvo frecuente comunicación telefónica con ellos. Su madre cuenta que su hija le comentó que la pareja de curazoleños le había asignado una habitación muy cómoda, pero no se ocuparon de ofrecerle comida. Del mismo modo le refirió su extrañeza ante el hecho de que el domingo inmediato a su llegada, la dueña del Bandera Grill la cambió a otra habitación, lo cual le causó suspicacia al ver que se trataba de un área del restaurante dedicada a entretenimiento para adultos.

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Ante esto, Belfimar Camacho decidió huir siguiendo el consejo de su madre. La muchacha le contó su situación a un cliente del restaurante quien la ayudó a salir del local y la llevó a la estación de policía más cercana, donde la ubicaron en resguardo con una familia venezolana que está en proceso de establecimiento en la isla. Por su parte, los dueños del restaurante la denunciaron por supuestamente haberse robado 2 mil dólares.

Este caso permitió descubrir una red dedicada al tráfico de mujeres. El Ministerio Público de Curazao informó posteriormente de la captura de tres personas implicadas en el caso Bandera Grill, dos hombres de 53 y 54 años y una mujer de 44, que son investigados por llevar a jóvenes al local con el fin de prostituirlas. Entretanto, en Venezuela, las autoridades se encuentran tras la pista de estas redes que operan desde la península hacia Aruba y Curazao, aprovechándose de jóvenes que buscan un mejor futuro.





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