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«Falcón ungió como jefe a un político cuyo único triunfo fue en 1989»

El Cooperante | 21 marzo, 2018

Caracas, 21 de marzo.- El candidato presidencial Henri Falcón no entiende o no quiere entender que su principal debilidad es la etiqueta de “chavista de clóset” que lleva pegada en su frente a los ojos de millones de opositores. Esa que la fallecida MUD le impuso con maldad.

En vez de buscar como Jefe de Campaña a alguna figura representativa de la oposición nacional, el exgobernador de Lara designa para ese puesto a Claudio Fermín, un político del siglo pasado cuyo último y único triunfo electoral fue en 1989 como alcalde, es decir, hace casi 30 años. Lejos de contribuir a resolver su principal falla (credibilidad) Falcón selecciona a Fermín, un personaje marginado de la oposición, en niveles de soledad política que son peores a los que padece el propio Falcón desde que fue derrotado en Lara.

Para colmo, el error de Falcón se agrava cuando designa como miembro directivo de su campaña al “Tigrito” (Pedro Pablo Fernández), un señor que no ha logrado nada en política salvo a darse a conocer mediáticamente como el hijo del democristiano Eduardo Fernández, a quien mentaban El Tigre cuando perdió las elecciones presidenciales por paliza ante CAP en 1988.





Falta saber si esta tendencia “retro” de Falcón, sacando figuras derrotadas del pasado, es intencional o por accidente; pero el resultado es el mismo: espanta votos. Queda claro que sin alianza con las estructuras de los 4 partidos principales de la derecha (AD, PJ, VP, UNT), Falcón no tiene posibilidad de ganar ni ser competitivo frente a Maduro y la maquinaria partidista y propagandística más poderosa que Venezuela haya conocido en toda su historia: el PSUV y ahora el Movimiento Somos Venezuela.

Falcón no es Rafael Caldera en 1993, o sea, un líder histórico capaz de atraer a los simpatizantes de esos partidos y comprometerlos con su aventurera candidatura. Tampoco logra atraer a los islotes que integran ese archipiélago llamado Frente Amplio porque la mala fama de “colaboracionista del gobierno” y otros insultos le han puesto un muro de rechazo en grandes masas opositoras.

En mi condición de chavista me gusta el libre juego democrático, y espero que Henri haga correctivos en su campaña presidencial porque me interesa que haya una elección políticamente competitiva que sea reconocida por la comunidad internacional. Para ello, no basta cumplir con normas legales y técnicas, sino generar confianza en el mundo que este año pone sus ojos sobre Venezuela.