Conéctate con nosotros

Hola, ¿qué estás buscando?

Destacados

Felipe de Edimburgo, el aristócrata que renunció a su apellido para ayudar a Isabel II

Con un sentido del humor negro sumamente mordaz, Felipe alguna vez dijo sentirse como una "ameba" tras tener que renunciar incluso a su apellido para ayudar a Isabel a consolidar a los Windsor en la mancomunidad

Getty Images

Caracas.- Siempre elegante. Siempre mordaz. Y siempre el eterno compañero de la monarca británica, Isabel II. Quizás, el "secreto" detrás del trono era Felipe, quien falleció este viernes "pacíficamente" en el Castillo de Windsor, según ha informado la familia real en un comunicado al mejor estilo de Buckingham: directo y frío.

Lea también: Abren investigación penal al alcalde Adrián Duque por marcar las casas de pacientes con COVID-19 en Yaracuy

Dimitir a los títulos reales por "amor" forma parte de la historia de la familia Windsor. El 20 de noviembre de 1947, Felipe, quien ingresó al Colegio Naval Real Británico Dartmouth como cadete en 1939, contrajo matrimonio con la heredera del trono británico, la princesa Isabel II, pero para casarse con la actual soberana de Reino Unido, el duque renunció a su religión ortodoxa griega y a su lealtad a Grecia, por lo que perdió su título de "príncipe de Grecia y Dinamarca".

Para remediar el fallo, el padre de Isabel II, el rey Jorge VI, le concedió a Felipe el tratamiento de su alteza real, otorgándole los títulos de duque de Edimburgo, conde de Merioneth y barón Greenwich.

Cuando la soberana accedió al trono en 1952 nombró a su esposo "príncipe del Reino Unido", y además determinó que sería el primero en el orden de precedencia. Una decisión que la reina María rechazó por lo que se comunicó con el primer ministro Winston Churchill, quien instó a Isabel II a mantener el nombre de la casa real.

"No soy más que una maldita ameba. Soy el único hombre en el país al que no se le permite darles su nombre a sus hijos", fueron las palabras del duque tras enterarse del rechazo de María.

Sin embargo, en 1960, la reina emitió una orden que declaraba que sus descendientes masculinos llevarían el apellido Mountbatten-Windsor, pese a ello, Felipe siempre caminaba tres pasos detrás de su esposa en público, para exaltar a la monarca.

Fue rector de la Universidad de Cambridge y patrocinador de más de 50 organizaciones, como los Premios Duque de Edimburgo y el Fondo Mundial para la Naturaleza.

Su vida abarcó casi un siglo de historia europea, sus ocasionales declaraciones "sin filtro", propias de su humor negro, lo convirtieron en el consorte más controversial, algo que le habría traído más de una reprimenda de Buckingham.

En 2017, se retiró de las funciones públicas y rara vez aparecía en público. Desde que inició la pandemia se aisló con la soberana británica en el Castillo de Windsor y en enero recibió la primera dosis de la vacuna contra la COVID-19.

Anuncio. Desplácese para continuar leyendo.

Le sobreviven la reina y sus cuatro hijos: el príncipe Carlos, la princesa Ana, el príncipe Andrés y el príncipe Eduardo, así como sus ocho nietos y nueve bisnietos





Artículos relacionados

Destacados

Comisiones policiales se trasladaron hasta el populoso sector capitalino

Destacados

En el curso participarán aliados nacionales e internacionales en materia de gobernabilidad, derechos humanos, política y comunicación

Destacados

En un artículo publicado en la revista Democratización del Instituto de Estudios Políticos FORMA, el profesor universitario dijo que el régimen ha profundizado la...

Destacados

El funcionario del Gobierno de Maduro respaldó a las nuevas autoridades elegidas para presidir el CNE