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La Lupa

Fernando Pereira: 980 000 niños venezolanos comen mal y están expuestos a la violencia intrafamiliar en cuarentena

En tiempos de cuarentena, Cecodap recomienda mantener una rutina de actividades, actividades educativas y pasar tiempo en familia para contrarrestar los efectos psicológicos de la crisis

Cecodap

Caracas / Foto Portada: Cecodap.- Venezuela cumplirá este 16 de agosto, cinco meses en «cuarentena» por la COVID-19, días en los que se ha incrementado la inflación, el desempleo y la crisis económica y social que azota al país desde hace más de siete años. En los hogares de los sectores populares los niños, niñas y adolescentes sufren las mayores repercusiones. Cerca de 980 mil niños han visto como ha mermado su alimentación y están desprotegidos ante el incremento de la violencia intrafamiliar, abuso sexual, menos posibilidades de recreación y el hacinamiento, dijo Fernando Pereira, fundador del Centro Comunitario de Aprendizaje (Cecodap).

Lea también: Muerte de venezolanos en Colombia se incrementó tras la reapertura de la frontera en 2016

Según la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (Ocha), hasta el 1 de abril de 2020, había ocho niños, niñas y adolescentes con COVID-19 en el país: cuatro tenían entre 0 y 9 años, y otros cuatro tenían entre 10 y 19 años. Para el 23 de abril, la cifra había aumentado a 35. Hasta el 27 de mayo, de acuerdo con estadísticas oficiales, de 1.245 casos, 231 eran niños, niñas o adolescentes. Ellos representaban, el 18,55% del total de casos de COVID-19. Pero más allá del letal virus que ha cobrado la vida de al menos 247 venezolanos, las familias se enfrentan a otro peligro inminente: los efectos psicológicos, emocionales y educativos de la pandemia.

Fernando Pereira es educador, orientador familiar, escritor, defensor de derechos de niños y adolescentes. En 1984, fundó  Cecodap, junto al también educador, Óscar Misle. Desde entonces, Cecodap se ha consolidado como una ONG dedicada a la protección y participación de los niños, niñas y adolescentes, y en un centro de formación producción metodológica, movilización y generación de opinión para la promoción y defensa de los derechos de la infancia y la adolescencia.

En conversación telefónica con El Cooperante, Pereira explicó las incidencias que tiene el confinamiento en los más pequeños y en los adolescentes que viven en sectores populares del país, quienes lejos de las aulas de clases y en medio de la crisis, intentan sobrevivir entre carencias y las pocas opciones de diversión y calidad de vida que deja la pobreza.

El especialista advirtió sobre el aumento de embarazos no deseados, el incremento de la violencia intrafamiliar, el abuso sexual y la deserción escolar.

Fundador de Cecodap, Fernando Pereira. Foto: Cortesía

¿Cómo ha afectado la cuarentena por COVID-19 a niños, niñas y adolescentes que viven en sectores populares?

El impacto ha sido demoledor, porque son el sector social que más sufre el momento que estamos viviendo. Es el sector con menos capacidad, menos colchón para poder sobrellevar la crisis económica, el sector con menos ahorro y el que no tiene un sistema de seguridad social que le permita compensar aunque sea de forma parcial, la precarización de la economía, la disminución del ingreso, el aumento de la informalidad y la sobrevivencia como medio de vida, aun a sabiendas, de los riesgos que se pueden correr estando en la calle en medio de la pandemia.

¿Cuántos niños se han visto afectados de manera negativa por la cuarentena?

Pese a que no hay cifras oficiales porque la opacidad es de antes y durante la pandemia, según cálculos propios en base a una encuesta hecha por Cecodap y Datanálisis, antes de la pandemia, teníamos cerca de 980 000 niños que habían sido dejado atrás por la inmigración. Niños, niñas y adolescentes que se quedaron atrás porque sus padres debieron migrar por razones económicas y están al cuidado de sus familiares, especialmente con abuelas.

En medio de la pandemia, son esos mismos niños los que han dejado de recibir remesas que eran las que contribuían a su alimentación, y a proveer las necesidades básicas en el hogar. Debido a la paralización económica a nivel mundial, esa ayuda económica ha dejado de llegar a los hogares y esto se traduce en deficiencias en la alimentación, platos con menos calidad y cantidad, una dieta menos balanceada. Todo esto incide de manera directa en la salud, en el desarrollo y vamos viendo que toda la generación de niños y adolescentes disminuye sus capacidades biológicas y cognoscitivas para el aprendizaje, la memoria y la retención.

¿La educación de estos niños dónde queda?

La pandemia ha acentuado la brecha educativa, entre una minoría poblacional del 20% que está en colegios privados. El 80% de la población de educación pública en todos los niveles, tiene una mayor dificultad para acceder a internet, no cuentan con equipos de computación en buenas condiciones, las tablets y canaimitas que da el gobierno desde hace mucho no reciben mantenimiento. Poblaciones rurales no tienen acceso a internet y el muchacho no puede conectarse y por ende, ser parte de la educación a distancia, que se impuso como un imperativo de la pandemia y que se plantea como una necesidad al inicio del nuevo año escolar.

Vemos como esta generación se está quedando atrás, rezagada, en el hombrillo, porque no está recibiendo la formación e información. Además, están en hogares donde no tienen textos educativos, libros, bibliotecas u otro tipo de recursos. No hay familiares profesionales que los orienten y los ayuden a subsanar este déficit de la información. Más de la mitad de la población a medida que se extiende la cuarentena, corre el riesgo de quedarse desvinculada, esto aumenta el riesgo de deserción escolar, lo que en un futuro repercutirá en que tengan menos posibilidad de acceder a un mejor empleo y una mejor formación profesional y ciudadana.

¿Cómo afecta el hacinamiento y las condiciones físicas a estos niños?

La mayoría de estos hogares no cuentan con espacios físicos mínimos, se concentra el mayor número de personas por familia en escasos metros cuadrados, tienen más limitaciones, menos privacidad en habitaciones donde la familia pueda compartir momentos de intimidad, de ocio. A medida que la cuarentena limita actividades al aire libre, aumenta exponencialmente los riesgos de violencia, de castigo físico, de violencia intrafamiliar y abuso sexual debido al hacinamiento.

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En general, hay menos posibilidades de que cada quien tenga su espacio y emocionalmente no esté agobiado.

¿Qué sienten estas familias?

El impacto en la población en general es negativo, desde el punto de vista psicológico, existe una sensación de miedo, de incertidumbre, de angustia, ansiedad. Pero en los sectores populares, todo esto se vive con bastante crudeza porque ante la incertidumbre general no tienes los elementos materiales necesarios que te permitan paliar las necesidades inmediatas del grupo familiar, especialmente con niños, niñas y adolescentes que tienen condiciones de salud o requerimientos especiales.

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Otro elemento es la salud sexual y reproductiva, el riesgo de embarazos no deseados en momentos de cuarentena aumenta, por no poder tener acceso a servicios médicos de planificación familiar, de salud sexual y reproductiva porque están abocados a la pandemia, está restringido el acceso. Los cuidados que se toman para el no contagio hace más difícil el acceso a estos servicios que ya tienen dificultades en los sectores populares.

Además, tienen menos opciones económicas para comprar anticonceptivos orales, preservativos o los intradérmicos que son más modernos y costosos. Como consecuencia, Venezuela es uno de los países con la tasa de embarazo adolescente más alto de Suramérica y siempre está entre los tres primeros de Latinoamérica; y en medio de la pandemia, podemos prever el aumento de ese tipo de nacimientos de niños no deseados, que a su vez genera que en algunos años, tendremos una nueva corte de niños, niñas y adolescentes que van a las calles como mecanismos de sobrevivencia, niños que empiezan a incursionar en el circuito de la violencia como victimarios porque tienen posibilidades de desarrollo en familia limitado, que han abandonado la escuela y que no tienen formación para un empleo.

¿Qué pueden hacer las madres, padres y representantes frente a esta realidad? ¿Qué recomienda Cecodap para mitigar los riesgos negativos de la cuarentena?

Existen realidades diversas dependiendo del contexto, pero la recomendación fundamental es construir redes familiares y sociales que puedan existir, aun por endebles y precarias que puedan ser las condiciones familiares. Porque la tendencia en momentos de adversidad es a retraerse, a aislarse y sentimos que la situación nos sobrepasa, allí pierdes porque te debilitas y sientes que no puedes seguir adelante, tienes una situación de que te abruma. Frente a esto, recomendamos que en el barrio, en la urbanización, en la parroquia, se conforme junto a los vecinos formas de compartir vivencias, también está la iglesia, organizaciones, comunidades educativas, donde las familias pueden buscar contacto para ver qué se puede hacer juntos.

Los representantes pueden comunicarse con otros padres, otros vecinos para ver si están pasando por la misma situación, para que el niño reciba la información que le hace falta para cumplir con las actividades escolares. Podemos compartir situaciones difíciles compartir, podemos compartir el dolor y encontrar mayores posibilidades y una luz más allá del túnel. Debemos entender que no somos nosotros solos los que pasamos por esta situación.

Se debe preservar la familia, intentar que la casa no se convierta en un ring de boxeo, que los niños participen en acuerdos de convivencia en casa, el contribuir al cumplimiento de las tareas diarias de la casa, desarrollar hábitos, hacerlos sentir útiles, incluidos. Se trata de construir espacios para que la familia pueda estar unida en medio de todo esto. Compartir en la semana, alguna comida, algún momento para estar todos juntos, preservar la comunicación ya que esto de alguna manera permite tener herramientas psicológicas, espirituales y materiales para sobrellevar las dificultades.

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Además, se debe establecer un plan diario para que los muchachos equilibren las actividades recreativas y sus obligaciones. Se deben mantener los horarios de alimentación e higiene, espacios para mitigar el aislamiento. Otro elemento importante es que en los sectores populares son los que tienen menores alternativas de recreación y la salida de Directv disminuyó en miles de hogares la posibilidad de ver televisión, comiquitas, deportes, musicales que divertían a los más pequeños de la casa que no tienen libros o acceso a internet.

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