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Opinion

Franca Conversación: La decadencia del pragmatismo

No ha tomado mucho tiempo para que los “señores pragmáticos” hayan convertido en un vicio dicha práctica, al punto que sus ideales perecen a merced de propósitos insignificantes. Su efecto natural ha sido la pérdida del discurso, puesto que las causas que defendían fueron relajadas por iniciativas efímeras. Sin embargo, hay quienes no modifican sus arengas, pero originan la repugnancia de la reducida audiencia que, por caridad, los siguen escuchando

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Caracas/Por: Hamid Ramos.- En el ambiente político, se puso de moda definirse como “pragmático”, en alusión directa a quien es capaz de moldear algunas convicciones en favor de la consecución de algunos objetivos.

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No ha tomado mucho tiempo para que los “señores pragmáticos” hayan convertido en un vicio dicha práctica, al punto que sus ideales perecen a merced de propósitos insignificantes. Su efecto natural ha sido la pérdida del discurso, puesto que las causas que defendían fueron relajadas por iniciativas efímeras. Sin embargo, hay quienes no modifican sus arengas, pero originan la repugnancia de la reducida audiencia que, por caridad, los siguen escuchando.

Y mientras un importante sector de la pragmática dirigencia venezolana se parece al retrato de Dorian Gray, vemos como el ciudadano de pie que se enamoró de Capriles en 2013, de Henry en el 2016 y de Guaidó en el 2019, se han desconectado de nosotros, precisamente porque no tenemos causas o ideales que puedan amalgamarnos al pueblo sencillo y, además, de haber subordinado nuestros intereses a los cálculos de otros países.

Alguien pudiera aducir que no somos gobierno y, en consecuencia, no podemos llevarle soluciones a la gente. Pero ahí está, gobernando en México Lopez Obrador, quien defiende ideales irreductibles desde hace 30 años, en la oligárquica Colombia, se prevee el triunfo de Petro, pues defiende causas de identidad nacionalista, y en Brasil, Lula anda por el 70% aún cuando fue perseguido política y judicialmente por los enemigos de su gobierno. No juzgo ni valoro la probidad de esos hombres para funciones de estado, sólo hago este ejercicio para demostrar cómo hasta un loco como Bukele, que defienda sus principios, es capaz de llegar al poder.

Con algunas excepciones, la malograda oposición ha convertido la ambición de alcanzar el poder en un fin en sí mismo y no como un vehículo capaz de saldar las deudas políticas, sociales y económicas que se tienen con el pueblo Venezolano. De allí se desprenden rasgos inequívocos como la de algunos arrogantes que afirman que la unidad es innecesaria. Otros que por graduarse de gritones, creen tener cualidades para ocupar plazas para las que no se han preparado y como sus delirantes alaridos son en favor de algun jefe, de vez en cuando les otorgan cargos como un premio y no como una responsabilidad.

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Y mientras los señores pragmáticos continúan en su errático proceder, vemos a los ideales postrados en la banca de suplentes observando, con frustración, la terrible actuación de la generación de jugadores titulares, con egos tan petulantes que no les permite reconocer que al rival se le derrota en equipo. Están mas pendientes de un selfie que de un gol, o de una zancadilla a sus compañeros que de explotar las debilidades del contrincante.

El día que corresponda juzgar a la generación pragmática no habrá referentes morales como Arístides Calvani, Alfredo Maneiro o Alirio Ugarte Pelayo. Tampoco hombres bien formados para el ejercicio de sus funciones como Leopoldo Sucre Figarella, Henry Ramos Allup o Pedro Tinoco. Quizá los señores pragmáticos alberguen la esperanza de ser recordados por los retuits y los likes coleccionados en sus redes sociales.

Con Franqueza: La dirigencia debe empezar por reconocerse y por buscar los lugares comunes que permitan convertir a quienes nos oponemos a Maduro, en una alternativa de poder real que sinceramente conduzca a aliviar las penurias de un pueblo que, con razón, dejó de creer en unos y en otros.



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