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Opinion

Franca Conversación: Mercaderes de la doctrina

Caracas/Por Hamid Ramos- “Un demagogo es aquel que predica doctrinas que sabe que son falsas a personas que saben que son idiotas” : H.L Mencken.

No hemos llegado al día antes y ya muchos están haciendo planes para el día después. Sin rubor dejan escapar sus intenciónes de cómo quieren que el Estado les favorezca cuando hayamos logrado salir de Maduro y su pandilla.

Algunos sesudos, sin haber aportado un ápice para la reivindicación de la libertad, se sienten investidos de la autoridad moral para hacerle exigencias a los que creen que serán los funcionarios públicos que a bien asuman las responsabilidades de gobierno.

Estos parlanchines andan con la frente en alto y se aventuran, desde ya, a dar órdenes de cómo deberá ser en lo ideológico y como consecuencia en lo programático la orientación del gobierno. 

Uno los huele y andan ahora montados en una onda de ultra derecha extrema, privatizadora hasta del modo de andar y radical contra quienes no consientan sus apetencias.

Para ellos lo correcto es que el estado se subordiné al capital privado, porque en su errática percepción creen que sus inversiones son la única tabla de salvación que tiene la patria malherida.


En cualquier país desarrollado es ridículo y anacrónico hablar de gobiernos de derecha o de izquierda, pues en el ejercicio público moderno simplemente se deciden las acciones que son más apropiada para el desenvolvimiento de la sociedad sin reparar si tal determinación cuenta con el aval de una corriente doctrinaria u otra.

Estos sectores extremistas han coincidido en las ultimas semanas en vilipendiar al socialismo como doctrina política, rescatan frases descontextualizada de algún anticomunista famoso ignorando la diferencia entre comunismo y socialismo y las sueltan sin pudor en sus redes, muchos de sus filósofos han llegado a opinar que toda corriente doctrinaria de corte social debe ser ilegalizada. Caramba, que brillante...

Quiero creer que algún incauto repite estas sandeces por simple y mera ignorancia, pues en su superficial percepción creen que oponerse al socialismo es sinónimo de rechazar al chavismo. En ese caso seria como esas mujeres que acaban por odiar a todos los hombres porque el marido de ella le fue infiel.

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Aun así este no es el caso, pues la mayoría de los politólogos afirman que el proceder de este gobierno nunca fue de carácter social más allá de lo discursivo, que su accionar se aproxima mucho mas al fascismo de “Il Duce” pero no me detendré a explicar esto aunque ojalá alguien se atreviera a corroborarlo..


Los gobiernos han sido buenos o malos en concordancia a las capacidades de sus gobernantes no de la corriente con la que más simpatizan. 
Mucho gobiernos social demócratas han sido extraordinarios para sus ciudadanos.

Tony Blair, del partido Laboralista de Inglaterra acabó con 30 años de guerra civil en Irlanda y además integró al Reino Unido con el resto de Europa.

Fernando Henrique Cardoso sacó a medio Brasil de la pobreza extrema y dejó su economía en crecimiento permanente ubicándola como una de las más fuertes del planeta, mientras que el Social Demócrata Raul Alfonsin pacíficó a una Argentina que venía de una cruenta dictadura militar y catapultó el comercio del trigo y la ganado gracias a lo cual hoy comen los Argentinos.


A la derecha, señalamos al general Videla, antesesor de Alfonsin, cuyas políticas irresponsables de apertura a los mercados y desmantelamiento de los sindicatos hambrearon a los Argentinos durante todo se quinquenio, además de impulsar una cruel persecución a la disidencia en su “Proceso de Reorganización Nacional”.

Fernando Collor De Melho llegó al poder en Brasil con la ola del “Neo Liberalismo” de moda en los 90s, eliminó toda clases de subsidios y privatizó todo cuanto pudo y al final los escándalos de corrupción en asociación al sector privado lo hicieron abandonar el poder antes del fin de su periodo constitucional, dejando al país sumergido en una guerra de favelas, el desempleo desbordado y el valor del Cruzeiro similar a nuestro bolívar actual.

Chapita Trujillo, en su delirante anticomunismo, dirigió una de las tiranías más sangrientas que América Latina ha visto. En medio de su locura atentó contra la vida de Romulo Betancourt y le cambió el nombre a la capital de Dominicana poniéndole su nombre.

No toda izquierda es mala ni toda derecha buena y nunca ha sido ni será la doctrina lo que hace buenos o malos gobiernos, es la probidad de quienes ejercen funciones de estado.

Con Franqueza: Aunque algunos se den cabezazos contra la pared el próximo tendrá un acentuado corte social, pues un estado de derecho lo menos que debe de garantizar a sus ciudadanos es salud, educación y un empleo cuyo salario les permita el sustento. 

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Deberán existir subsidios para impulsar sectores productivos del país e incluso programas de ayudas para sacar a la gente de la miseria. 
Esto va en contrasentido de quienes se frotan las manos creyendo que el sector privado va a arrodillar al próximo gobernante. Se trabajará con ellos pero no para ellos.


Siempre me ha resultado desagradable escuchar al que no tiene nada arengar a favor del comunismo donde se aspira a repartir el trabajo de los demás, sin embargo a veces los excuso a sabiendas que hacen estos reclamos motivados por el estómago vacío. Pero escuchar al dueño del capital abogar por el capitalismo extremo como forma de gobierno siempre me ha resultado un espectáculo detestable.





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