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Francisco ignora a la disidencia cubana pero se reúne con Fidel e intercambia elogios con Cristina

Christhian Colina

Christhian Colina.- Durante tres días los disidentes cubanos han contemplado con la distancia que los obliga el régimen de los hermanos Castro, al Papa Francisco, durante su paso por las ciudades de La Habana, Holguín y Santiago. Pese a que Francisco si tuvo en su agenda reunirse con Fidel Castro, el tema de la disidencia no ha estado en sus discursos y mucho menos en sus encuentros.

Una iniciativa organizada por el nuncio del Vaticano en La Habana, Giorgio Lingua, tampoco prosperó, el diplomático había organizado un breve saludo con dos insignes opositoras —la economista Martha Beatriz Roque y la periodista Miriam Leiva— durante la visita de Jorge Mario Bergoglio en la Catedral ubicada en la capital de la isla. El simbólico momento no se realizó, porque la policía cubana detuvo a las activistas cuando intentaban acercarse a la comitiva papal.

Otro momento que evidenció el nulo respeto a los Derechos Humanos en el país antillano, fue cuando un joven disidente que logró acercarse al papamóvil y dirigir algunas palabras a Bergoglio en la plaza de la Revolución, fue apartado con contundencia por agentes de la gendarmería vaticana y de la policía cubana.

Ante las críticas al gira del Sumo Pontífice, el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, admitió que Bergoglio no había intentado mantener una reunión formal con los grupos disidentes, pero que sí se produjo una iniciativa de la nunciatura encaminada a que Bergoglio pudiese saludar “de pasada” a algunos opositores.

La madrugada del domingo, también se conoció la detención de una veintena de Damas de Blanco, quienes estaban reunidas en su sede para posteriormente dirigirse a la Plaza de la Revolución en La Habana y presenciar la misa del Papa. Contrario a ello, la única dama de blanco que si presenció la ceremonia religiosa y hasta intercambio palabras con Bergoglio, fue la presidenta de Argentina, Cristina Fernández.

Resulta contradictorio, que un Papa que predica cercanía con los que sufren, haya pasado por La Habana, Holguín y Santiago sin nombrar en sus homilías a los disidentes ni hacer un llamado a la libertad o exigencias al respeto de los Derechos Humanos, de quienes hoy son oprimidos por Fidel y Raúl Castro.

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