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Gobierno no haya que hacer con la economía: Guerra económica y devaluación toman la escena

Christhian Colina

El Cooperante.- Una corriente de economistas del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) ha expresado a lo interno de la tolda roja la visión económica y financiera que debe transitar el país el próximo año. Las propuestas consideradas “medidas económicas urgentes” han intensificado las discrepancias ideológicas de chavismo.

El diario Panorama informó que el pasado miércoles tras una encerrona de 13 horas en el Congreso Económico, algunos de los asistentes aseguraron que le plantearían al presidente Nicolás Maduro intensificar “el modelo socialista” al “no tocar el esquema cambiario, indexar salarios y más controles, especialmente en el sector bancario”. Tal medida permitiría la continuidad del dolar a 6,30 bolívares para “importaciones prioritarias”.

Uno de las intervenciones más dramáticas del cónclave fue la del exministro Alí Rodríquez Araque, quien pidió “activar ya un plan de emergencia económica con miras al 2016” que pasa por generar “correcciones cambiarias y consenso con el sector privado”.

Una fuente consultada por el medio zuliano detalló “se ha hablado de la urgencia de atacar el tema de alimentación y desabastecimiento que empresarios generan y se mencionó el papel de la banca. Hay una situación dura y el petróleo va a la baja”.

Por su parte, el economista Blagdimir Labrador, asistente al congreso económico del PSUV expresó “hay que dar un golpe de timón a la economía (…) hemos planteado buscar 25 mil millones dólares, de la siguiente manera, 15 mil millones de cuentas por cobrar de Pdvsa y 10 mil millones por la vía de canje, con eso les estaríamos inyectando 25 mil millones de dólares en el 2016 y 2017 al seno de la industrialización del país”.

A ello se suma recientes declaraciones del diputado psuvista Jesus Farías, quien manifestó que hasta el momento no había consenso sobre el sistema de divisas y tributario. Sin embargo, es partidario de la tesis de ir a una simplificación cambiaria que vaya “acompañada de una asignación planificada de las divisas a los diferentes sectores productivos sobre la base de una tasa de cambio que recoja las nuevas realidades”.

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