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Golpe institucional y patadón al diálogo, por Alejandro Conejero

El Cooperante

Alejandro Conejero. – Se acerca poco a poco la festividad navideña en Venezuela, y con ello el régimen del PSUV va dejando regalitos a los venezolanos conforme se va degenerando y resquebrajando. El día de hoy se ha completado lo que podría ser una de las mayores fechorías de nuestra historia republicana. No, no es un fraude electoral, es una invalidación de las elecciones a través de los poderes públicos, es una traición del Estado al Soberano. El chavismo se las ha ideado para romper el hilo constitucional una vez más, con el objetivo de anular por completo la apabullante victoria opositora del 6 de Diciembre. Los movimientos de gobierno han ido dirigidos a la toma y el blindaje del Tribunal Supremo de Justicia, a través de extorsión y atropello, violentando todos los procesos establecidos en la constitución y en la ley.

22 de Diciembre del 2015, queda registro de un arrebato a la voluntad de la ciudadanía. El PSUV, primero, realizó (según la dirigencia de la Mesa de la Unidad Democrática) una impugnación fuera de los tiempos laborales, a través de la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia, como medida desesperada para tratar de recobrar una de las mayorías de la Asamblea. Este recurso fue declarado a lugar por la Sala Electoral, y probablemente, si no hay un quiebre institucional, se tendrán que repetir las elecciones en estos circuitos impugnados. Pero, más grave aún es lo que sucede en horas de la noche. En sesión extraordinaria de la Asamblea Nacional, la vieja plenaria, constituida en su mayoría por diputados del PSUV, intenta nombrar contra todo procedimiento establecido en la Ley, los nuevos magistrados del Tribunal Supremo de Justicia que serán los encargados durante los próximos doce años, personajes lamentablemente vinculados de forma explícita con el partido de gobierno.

Todo esto tiene un solo y evidente propósito, la sustracción del poder institucional de la Asamblea Nacional. Bajo este escenario, el chavismo le declara a la oposición y al país en pleno un combate institucional. No habrá descanso por parte de la dirigencia del PSUV para destruir política y literalmente a la oposición en Venezuela. Es, y hago énfasis en que ya lo es, un patada brutal a la tesis del diálogo. No hay diálogo, no porque la Mesa de la Unidad no esté dispuesta a dialogar, sino porque el gobierno prefiere destruir todo a su paso antes que sentarse en una mesa. En este contexto la oposición se ve forzada a romper políticamente con el gobierno. No hay negociación que valga. La confrontación será, lamentablemente, el camino que tendremos que asumir a partir del 5 de Enero si queremos dar pasos hacia la Democracia en Venezuela. Los mecanismos están en la constitución, es deber de la dirigencia de los partidos, acordar, consensuar, y enfrentarse, con coraje, al monstruo.

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