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¿Ha permanecido Nicolás Maduro en el poder gracias a los desastres de la crisis?

El Cooperante | 9 agosto, 2018

Caracas/Fotos: The New York Times.- Los videos que circulaban por todas partes parecían capturar a la presidencia de Nicolás Maduro en caída libre. En uno de 2016, se muestra cómo una turba hambrienta toca cacerolas y sartenes mientras persigue al mandatario nacional

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El otro es de mayo de este año, y se ve a Maduro entrar a una plaza pública antes del día de las elecciones para saludar a una multitud, pero el lugar está prácticamente vacío. Luego, llegaron las imágenes del sábado, cuando el escenario donde estaba el presidente parece agitarse por una explosión, cientos de soldados rompen filas y huyen en pánico.

Ese retrato de vulnerabilidad llega cuando Venezuela enfrenta la crisis económica más grande de su historia moderna. Y, sin embargo, Maduro sigue en el poder. En la actualidad, mucha gente se pregunta si en vez de haber permanecido a pesar de los desastres, no es más bien que tal vez, de alguna manera, ha permanecido gracias a ellos.

Maduro se ha esforzado mucho para cortejar a aquellos que podrían derrocarlo, como el Ejército venezolano, que los observadores consideran desde hace mucho tiempo el grupo más poderoso que podría volverse en su contra. Como la economía colapsó, Maduro ha ofrecido al Ejército los premios lucrativos que todavía quedan.


Los altos rangos militares dirigen las industrias alimentaria y petrolera y controlan la región donde se extraen el oro, los diamantes y el coltán. Hasta ahora, según los analistas, el acuerdo ha garantizado su lealtad, pues los generales calculan que es más rentable seguir alineados con el gobierno actual que regresar a la democracia, donde su futuro es incierto.

Maduro aún podría enfrentar la amenaza de protestas callejeras como las que arrasaron Caracas y otras ciudades durante meses el año pasado, y que dejaron más de cien muertos. No obstante, en estos días, el descontento parece haberse extinguido. Las marchas que siguen ocurriendo son menos políticas y a menudo tienen como objetivo presionar a los funcionarios locales para que se restauren servicios como el agua y la electricidad.

 

Una falla en el sistema de energía dejó sin electricidad durante horas al 80 por ciento de Caracas, y ese tipo de insuficiencias cada vez son más comunes en otras ciudades. Hebert García Plaza, un exgeneral que huyó del país después de que el gobierno de Maduro lo acusara de corrupción, señaló que las agencias de seguridad venezolanas acaban con las protestas en cuanto se planean, para evitar que haya otro estallido de marchas como las que tuvieron lugar en 2017.

“Extraen el tumor desde su origen”, dijo, y aseguró que las agencias de inteligencia ahora realizan arrestos en cuanto perciben una señal de “descontento social o un intento de levantamiento”. Maduro parece estar en una crisis permanente, como se vio el sábado cuando sus guardias nacionales huyeron ante el ataque.

Muchas personas consideran que este tipo de incertidumbres son las que mejor aprovecha Maduro para sacar ventaja. Dimitris Pantoulas, un analista político y asesor de riesgos en Caracas, espera que el supuesto intento de asesinato se utilice como pretexto para reprimir a potenciales oponentes.

Después del ataque, el gobierno arrestó a seis individuos que dijeron haber intentado asesinar a Maduro. “Temo que cualquier loco pueda intentar algo así en este momento”, opinó Pantoulas, con lo cual le dio aún más ventaja a Maduro.

En la actualidad, Colombia es el hogar de un millón de venezolanos, sobre todo pobres, que han buscado refugio allí y en Brasil, un país con el que Venezuela también comparte frontera. Los venezolanos con mejores posibilidades han buscado refugio en Europa y Estados Unidos, así como en algunos otros países sudamericanos, como Perú y Chile, que han reclutado profesionistas.

El resultado está cambiando la demografía venezolana: muchos de los opositores de Maduro están fuera del país, y muchos de los que permanecen han decidido soportarlo. “Esto deja a una población que está satisfecha con lo que sucede o que suele ser más pasiva”, afirmó Smilde. Sin embargo, el sociólogo advierte que no es sostenible a largo plazo permanecer en el poder sacando ventaja de una crisis reiteradamente.

Trabajo publicado por The New York Times, para ampliarlo haga clic aquí.

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