Habla la hija de CAP: “Maduro me da pena, está viviendo una vida que no es de él”

El Cooperante

Newsweek Venezuela. – El nombre de Carolina Pérez Rodríguez siempre llevará adherido el de “la hija de Carlos Andrés”. Aunque está orgullosa de eso, relata que su vida no ha sido fácil. Estar junto a una persona que comandó al país en dos períodos no la hizo privilegiada, según cuenta. Además, desde muy pequeña su salud ha estado trastocada por una extraña diabetes que inclusive le desató un cáncer de tiroides, el cual hizo metástasis para un pulmón el año pasado.

Habla de él con calma, como si se refiriera a un resfriado. Está consciente de que no tiene cura, pero sus médicos le han manifestado que el avance de este mal es muy lento. ”Cuando comience a echar broma, hay protocolos para ello”.

Es invidente desde 1997, producto de un tratamiento con yodo para tratar el cáncer, que le ocasionó un derrame del nervio óptico.

Mientras tanto, trabaja en Bandesir, una fundación que atiende a personas con discapacidad motora, además de tener consultas médicas y odontológicas. Todo a bajo costo.

¿Qué siente por Hugo Chávez y Nicolás Maduro?

Chávez nos bombardeó en La Casona, en 2006 nos allanaron nuestra casa, pero creo que eso no es motivo para odiar a Chávez. El odio para nosotros no es bueno, te marchita el alma, te ciega (…) Por Chávez solo sentí pena y por su familia cuando él murió. No se imaginaba que Dios le tenía preparada semejante situación.

Respecto a Nicolás Maduro pues él me da pena, porque ese hombree está viviendo una vida que no es de él. Está preso entre la memoria de Hugo Chávez y los dogmáticos de su partido, que creen que éste es el camino para salir de la crisis.

¿Cree usted que el Gobierno cayó en lo que tanto criticó a su padre?

Cuando el Gobierno de Pérez llegó ya la situación estaba así. Había un escenario complicado con reservas internacionales mínimas, pero Pérez logró salir de eso e inclusive hubo un crecimiento de 3% del Producto Interno Bruto (PIB), la pobreza como tal se había comenzado a detener. Venezuela tenía una economía pujante. En la época de Caldera la inflación llegó al 80% gracias a los dos golpes del gobierno de Pérez de 1992. No hay parangón con la situación de ahorita.

Pérez quiso liberarla, darle al país economía del primer mundo, pero Venezuela no estaba preparada (…) No hay comparación, la corrupción ahorita es algo impresionante.

-¿Su padre fue corrupto?

-Mi padre no fue corrupto, pero yo no puedo cambiar el imaginario colectivo de Venezuela de que Carlos Andrés fue el hombre más rico, yo eso no lo discuto porque es difícil. Si la gente conoce su familia, nos ve, sabe que no lo fue. ¿Que tuvo sus debilidades?, sí las tuvo y eso no se tapa.

La gente señalaba la forma como manejó su vida privada y es lamentable que eso haya manchado una carrera que fue exitosa, importante, porque Carlos Andrés es un hombre que si lo pensamos pudiéramos usarlo para solventar los problemas de ahorita. Él era tolerante.

Siendo hija de quien es y habiendo vivido lo que ha vivido, ¿tiene esperanzas de que la situación de Venezuela se acomode?

Como hija de Carlos Andrés, quien era un hombre tan luchador, tan positivo, tan optimista, creo que todavía podemos salir de esto. No me siento ni deprimida, me siento muy preocupada porque ves el deterioro económico, lo que más le preocupa a uno. El deterioro de los venezolanos, la amargura que hay, la desesperanza es lo peor. Creo que de esto vamos a salir. ¿Cómo?, yo creo que hay que votar, seguir en la calle, pese a que este es un Gobierno forajido, que ha roto con todas las leyes.

¿En qué sentido está de acuerdo con las protestas?

Yo de verdad no creo en las guarimbas…, ahí tenemos el resultado, eso no es lo que va a sacar a Venezuela de esta situación. Sí creo en la protesta de salir a la calle cívicamente, uno tiene que hacer oír su voz, definitivamente es una de las formas que hoy tenemos para hacerle ver al mundo que estamos en contra de todo esto.

Esta es la oportunidad de demostrarle a ellos y al mundo el 6 de diciembre, que no estamos de acuerdo con ellos. O cambian su rumbo o modelo o habrá voto castigo. Hay 83% de venezolanos, en ambos bandos, que no están de acuerdo en cómo se está manejando la situación política, económica y social. Si ese porcentaje se lanza a dar el voto castigo, no vamos a cambiar al país, pero la oposición comenzaría a hacer el camino para el 2019.

Esto va a ser duro porque esta gente (el Gobierno) tiene todo un sistema con Misiones y sabemos que por ejemplo en las primarias del Psuv de ahí fue donde sacaron sus votos. Esos tres millones de personas fueron remolcadas de la Misión Vivienda. Ellos van a hacer lo mismo, van a buscar a esa gente para votar. Nosotros no tenemos el dinero para eso así que tenemos que movilizarnos.

Eso que nos inculcó mi padre de la democracia aún está vivo en nosotros, y por eso es que ha sido tan difícil para el Gobierno dominarnos. Llevamos en la sangre la democracia.

Yo siento un gran respeto por María Corina, Leopoldo, Capriles, Ledezma, porque son gente que tiene 16 años peleando y hay que ver cómo se han metido con ellos. Tenemos todavía mucho adentro para luchar.

¿Qué opina cuando escuchaba a Chávez o escucha a Maduro descalificar a su padre? Inclusive a algunos dirigentes opositores…

Siento mucha tristeza, porque esas descalificaciones típicas de adecos y copeyanos nos hicieron mucho daño, pues estábamos llenamos imaginario colectivo de que todo político era un corrupto, pero eso no es cierto. Sabemos que había corrupción, pero no de la forma como se trataba de decir (…) Yo vengo de la política, conocí muchos políticos y te voy a decir algo, nadie puede acusar a un Rómulo Betancourt, Luis Herrera, Rafael Caldera o Raúl Leoni de corrupto. Fue mucho cuento y mentira. Y eso ayudó por quienes quieren acabar con el sistema político, porque esto no es de ahorita. Nosotros fuimos la democracia más importante de Latinoamérica y eso gracias a comunistas, copeyanos, adecos que lucharon contra la dictadura.

Si aquí en la IV República éramos tan corruptos, entonces ¿quién creó el plan de becas Gran Mariscal de Ayacucho? ¿Quién edificó el 23 de enero? Caricuao, toda esa gente que salió de zonas populares al sureste de Caracas. Esa gente que salió a estudiar ahora son personas de bien. El metro de Caracas, los hospitales. Hubo mucha gente que hizo cosas importantes.

¿Cómo fue su vida como la hija del presidente?

Fue muy normal, muy familiar. Estábamos acostumbrados a almorzar todos los domingos con los hermanos de mi papá. Nuestra familia fue grande. Mi papá era un hombre que siempre estaba pendiente de su familia, de sus hermanos, sobrinos. Yo tengo una memoria muy buena de mi infancia. Creo que mis padres lucharon para que fuéramos eso. Nos enseñaron que a pesar de que mi papá era un hombre público no éramos más que nadie y si creíamos eso nos hacían ver que no. Cuando mi papá era Secretario General de AD y cuando fue Presidente la primera vez nos hicieron ver que las cosas no perduran para siempre. No podíamos estar presumiendo de nada. Jamás en la vida utilizamos esa situación para buscar prebendas porque mi papá me decía, ‘favor que tu pidas me lo van a cobrar a mí’.

”Estuvimos en la cima y también muy abajo, como cuando el caso de Sierra Nevada, cuando no nos visitaba nadie. ‘Eso es parte del juego’, decía mi papá.

 

Comentarios

comentarios