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La Lupa

¿Hasta dónde llegará la "regularización del conflicto político" que intenta Maduro?

En las regionales y municipales del domingo 21 se definió no solo el poder estadal y municipal, sino qué ruta tomará la política venezolana. Lo que llamo la “regularización del conflicto político”. Entre la paz autoritaria del gobierno –éste se impone sin mayores concesiones- o la paz menos desigual frente al ejecutivo –hay un mayor nivel de competencia entre el gobierno y la oposición- se define el futuro político venezolano. Las noticias no son buenas. Mientras Maduro y Cabello prometen que harán un análisis sincero de los resultados del 21, al mismo tiempo ofrecen soluciones “más de lo mismo” y el gobierno le quita competencias al estado Zulia, lo que hará más difícil mejorar los servicios públicos. Las regionales lo que demuestran es que la alternancia a la venezolana habrá que ganarla centímetro a centímetro en el terreno político y dentro de las reglas del sistema autoritario. Será la tenacidad y no las bravuconadas de tuiter lo que hará la diferencia

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Caracas.- El domingo 28 de noviembre el presidente Maduro y el diputado Cabello hablaron en sendos programas de televisión. El primero, en lo que ya son los “domingos de Maduro”. El segundo, en el programa de Ernesto Villegas, “Aquí, con Ernesto Villegas”.

Fueron dos buenos programas por lo que ambos personajes dijeron. Abordaron el tema electoral y político. Maduro y Cabello acusaron el descontento de los votantes en las regionales y municipales. El “carómetro” del domingo 21 era cierto. Afirmaron que no están satisfechos con los resultados “numéricos” logrados por el Gran Polo Patriótico (GPP). Esperaban una mayor votación.

Ojalá el chavismo haga un análisis sincero de los resultados del domingo 21. Me luce que puede terminar en lo de siempre. Un “chivo expiatorio”. Vi a Maduro en la juramentación de la nueva gobernadora de Aragua, Karina Carpio, y expresó que los resultados logrados por el GPP fueron por los descontentos de las primarias del PSUV. Anunció lo de siempre: que el PSUV tomará “medidas ejemplares” contra los “divisionistas del voto”. Al igual que la oposición que se cree es la “oposición de verdad”, Maduro y Cabello dejaron ver que hay “alacranes” dentro del chavismo los que inscribieron candidatos para dividir el voto del GPP. Al final, el análisis termina en un problema con la maquinaria electoral. Veremos si la dirección chavista es capaz de ir a las causas estructurales para explicar por qué no salió como esperaba, que tocan la gestión, el cansancio y rechazo hacia una manera de gobernar.

Igualmente, Maduro propuso otra vez lo mismo: otorgar la gerencia de los servicios públicos “al poder comunal” ¿Eso no fue lo que se hizo con “PDVSA gas comunal”? Terminó es un escandaloso caso de corrupción. Hay servicios públicos de servicios públicos ¿No sería más honesto, y dado que Maduro es “Superbigote”, proponer cuáles servicios puede administrar el “poder comunal” y cuáles no? Generar agua y luz, por ejemplo, son servicios públicos que requieren de profesionales, empresas, e inversiones de envergadura que un consejo comunal no tiene ni puede ofrecer. Una cosa es Guri o Tuy II y otra hacer una acera de 200 metros en la urbanización o el barrio ¿Hasta cuándo la demagogia? 

Igualmente, el presidente repitió lo que ha dicho otras veces, “peor que el bloqueo es la corrupción”. Remachó lo de siempre, “cambiar lo que haya que cambiar” y prometió “cortar cabezas” por la corrupción. El mismo disco de otros años. Me llamó la atención que en redes sociales estas afirmaciones llamaran la atención y también el liquiliqui que Maduro usó. O hay desmemoria o tienen tiempo que no ven a Maduro. Las frases sobre la corrupción ya son calichosas, y Maduro tiene años con sus liquiliquis.

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Cabello no se queda atrás en remarcar cosas. En su programa del día 1-12-21 comentó unos videos de Chávez en donde éste se quejaba que la gente le acercaba problemas que debían ser atendidos por la administración. Que esos videos todavía se pasen en 2021 lo que revelan es que el chavismo no ha logrado tener una administración competente. Quizás porque en la idea chavista de gerencia, el control y la supervisión son lo importante. Pero la supervisión no es garantía de eficacia. Crear instancias sobre instancias será más burocracia y probable corrupción. Tal vez la cúpula chavista haga bien en revisar la famosa teoría de los 90’s de la “calidad total” de autores como Deming o Juran, y los errores “por causas comunes” y “por causas especiales”, los que tienen en común reducir la burocracia de la supervisión.

Maduro propuso que el 1 x 10 ahora sea una suerte de supervisor de la gestión pública. Cabello habló que en el PSUV se creará una Vicepresidencia de gestión que, en tiempo real, informe si un gobierno regional o municipal -¿incluirá al gobierno central?- lo hace bien o mal, supongo para anticiparse al voto castigo y evitarlo. Más instancias que no resolverán el problema de fondo. En unos años se anunciará la “Vicepresidencia para supervisar a la que supervisa”, como la gran noticia. Los socialismos autoritarios siempre terminan en situaciones kafkianas, y nos arrastran a todos a su quimera burocrática. 

No sé si el gobierno tendrá el coraje para ver la cara del descontento popular por su gestión o volverá a engañarse como en 2015 con justificaciones tipo “los enemigos del pueblo”.

Al margen de esto -que veremos con qué sinceridad y aplomo el chavismo lleva su análisis electoral- lo que quiero destacar es que tanto Maduro como Cabello se mantienen en la estrategia de la “regularización del conflicto político”, con base en lo que afirmaron en los programas de TV. Las elecciones regionales y municipales son el punto culminante de esta estrategia desde el punto de vista electoral. La próxima parada, salvo se de el revocatorio o en México se acuerde alguna elección si este espacio se reactiva, son las presidenciales de 2024.

Son tres años para construir las “instituciones” para esta elección. Aquí está el punto de mi artículo: ¿Hasta dónde llegará la “regularización del conflicto político” que las regionales formalizaron? Lo que hoy se define es cuál tipo de regularización del conflicto: la paz autoritaria del gobierno o una paz menos desigual frente al ejecutivo. En la primera, el gobierno se impone. Es la paz “del gobierno”. En la segunda, hay mayor pugnacidad y competencia entre la oposición y el gobierno. No hay resultados cantados. Por eso es la paz “frente al gobierno”, no “del gobierno”. 

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Hagamos abstracción del caso Barinas que traté en el primer artículo de esta semana para El Cooperante, y me concentro en la reunión de los tres gobernadores de la oposición -Rosales, Morel, y Galíndez- con Maduro el día 30-11-21.   

Cada gobernador tuvo su reunión con Maduro. No fue un encuentro colectivo. Hacerlo por separado, comunicó el gesto político de conversar con cada uno y reconocerlo como gobernador y como figura política. Los tuits del presidente y de los gobernadores revelaron que los encuentros fueron cordiales y cada gobernador llevó su planteamiento. Los trinos son muy genéricos y no expresaron alguna propuesta en concreto. Maduro calificó los tres encuentros como “muy buenos”.

En lo personal, me parece bien el encuentro entre el presidente y los gobernadores. Las gobernaciones son instancias para gobernar. De políticas públicas, así sea en un sistema autoritario. Pretender que gobernaciones y alcaldías –o el CNE con Picón y Márquez- sean espacios para la “resistencia” -la ruta de 2017 que no funcionó y ahora se quiere intentar en Barinas, pero se vuelve a plantear como si el tiempo no hubiera pasado, y se reciclan las mismas propuestas a las que se le ponen “nombres académicos y bonitos”- es cómodo. Es descargar en espacios que no lo son la responsabilidad de quienes quieren hacer “resistencia”, pero no se atreven. Resistir está en la sociedad, en el voto, en los partidos, en el mundo del pensamiento, en la conciencia de las personas, en los movimientos civiles, en la clandestinidad o en la lucha armada. No está en tuiter. Salvo que se quiera declarar una rebelión y con suerte algún gobernador se encarame en algún un tanque que consiga por ahí y anuncie la toma del “palacio de invierno”, me parece es insistir en una estrategia que tiene postrada a la oposición. Si no se está dispuesto a una rebelión, esperar que la “resistencia” esté en alguna gobernación o en el CNE, es demagogia desde la comodidad de tuiter.

El problema no es si Rosales, Morel, o Galíndez se reúnen con Maduro. El problema es de qué hablaron ¿Cómo se construye la “regularización del conflicto”? porque efectivamente se corre el riesgo que sean cooptados o sometidos por el gobierno. En términos de poder, los débiles de la relación son los gobernadores. Su fortaleza son sus votos y el simbolismo de sus victorias electorales dentro de un sistema autoritario ¿Qué le plantearon los gobernadores a Maduro? No es que deba saberse, pero el encuentro no puede quedar en una sesión de fotos todos sonrientes y un genérico de “trabajar por el pueblo”. La “regularización del conflicto” comienza con el respeto a las competencias de cada instancia. Que se hayan dado la mano, supone un reconocimiento mutuo, del poder nacional al poder estadal y viceversa. 

El chavismo mató a la descentralización y ahora le pesa. Le pasó factura el 21 de noviembre. Es una de las cosas que el chavismo debe analizar, no tanto quien hizo “operación morrocoy” en el PSUV luego de las primarias. Las competencias de los estados fueron suprimidas durante el gobierno de Chávez, principalmente. Así que no se trata de pedir que las restituyan de inmediato -difícil en un sistema autoritario- pero que las que tienen no sean revocadas. Si el Zulia tiene la administración de sus peajes y aeropuertos deben quedarse bajo competencia de la gobernación del Zulia. El respeto a las competencias del poder estadal es lo que definirá la calidad de la “regularización del conflicto político”.

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En el acto de la juramentación de la gobernadora de Aragua el día 1-12-21, Maduro comentó que en algunos temas tratados con los gobernadores de la oposición hubo acuerdos, pero en otros no porque se requiere más trabajo. No dijo cuáles son los desacuerdos. Ojalá esté el tema de las competencias de los estados. En una democracia sería ocioso esta discusión. Un juez decidiría y la sentencia se ejecutaría. Pero no estamos en una democracia. Lo que la constitución establece tiene que ser negociado con el sistema político autoritario. En este caso, entre el poder estadal y el poder nacional.

Que se haya dado este encuentro Maduro-gobernaciones es positivo porque será un primer paso para construir confianza y explorar hasta dónde llegará la “regularización del conflicto”. No puede ser hasta donde los gobernadores quieran o lo que Maduro desee, sino lo que establece la constitución. Pero no es posible porque no hay confianza. El gobierno quita competencias porque no quiere una gobernación exitosa -su visión es monocrática en cuanto al poder se refiere, es uno solo- y porque no confía en la oposición: piensa que va “echar una vaina” en cualquier momento. Esta tampoco confía en el gobierno. Piensa que éste no quiere una gobernación exitosa porque su proyecto es totalizante y en cualquier momento revoca competencias, sin que exista un tribunal al que recurrir porque no hay independencia de poderes. Hay que construir la confianza y eso pasa por reunirse. No una, sino varias veces ¿Habrá la sabiduría del poder nacional y del poder estadal para construir ese conflicto sin anularse?

Sin embargo, la “regularización del conflicto” arrancó con mal pie. No se había enfriado el tema de las regionales, y ya el 23-11-21 apareció en gaceta que a la gobernación del Zulia le fueron revocadas sus competencias para peajes y aeropuertos, que incluye a la Chinita y el puente.

No sé si Maduro y Rosales tocaron este tema. La gaceta es del 23 de noviembre y la reunión fue el 30. Una semana después. En un sistema autoritario las decisiones no sorprenden. La incertidumbre es para los ciudadanos, las certezas son para el poder político. Más bien, decisiones como esas, dejan un sabor amargo que la solución al conflicto político venezolano se complica. Incluso para el chavismo. Que lo que puede resolverse mejor y con menos sufrimiento para la población, se aleja. La expresión de otros países que vivieron conflictos similares “al final conversarán, pero a qué costo para la sociedad”, es cada vez más real en Venezuela. El gobierno no quiere un Rosales exitoso –ni tampoco a Morel o a Galíndez- sino los quiere limitados y aplica, otra vez, lo mismo para ver si los derrota en la próxima elección y engañarse con una “victoria perfecta” en su mundo de fantasías, aduladores, y aplausos de asamblea.

La intención contra la gobernación del Zulia es tan evidente que el día 3-12-21 Maduro asistió al juramento del gobernador de Anzoátegui, José Luis Marcano. En sus palabras, el presidente anunció que diferentes empresas y servicios nacionales pasarán a la gobernación. Lo contrario que su gobierno hizo para el Zulia. Le quitaron competencias entre “gallos y medianoche” con unas resoluciones sin pena ni gloria, pero las transferencias a Anzoátegui se anunciaron con “bombos y platillos”, en “cadena nacional”. Bien por el estado oriental y su gobernación, pero así debería ser para el Zulia y todos los estados.

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La selectividad no quedó allí. El general Reverol y su equipo se instalaron en Barinas para lograr en un mes, lo que no han hecho en años: ofrecer buenos servicios públicos. Esto no es gratuito. En 30 días hay elecciones en Barinas y se hace este “operativo” para ver si a la gente se le olvida lo duro que es vivir en la Venezuela de los pésimos servicios públicos del socialismo autoritario. No es que se quiera mejorar la calidad de vida de los barineses porque lo merecen, sino porque hay una elección y los servicios públicos son “razón de Estado”. 

Pero dentro del chavismo no hay unanimidad en este tema. En la juramentación del gobernador de Carabobo, Rafael Lacava, el día 3-12-21 Maduro, de acuerdo a una nota del portal Noticiero Digital, “(…)aprovechó la ocasión y expresó que Lacava le pidió más autonomía en la toma de decisiones y afirmó que eso será concedido para todos los alcaldes y gobernadores para los servicios públicos fundamentales. ‘Le pido a la vicepresidenta Delcy Rodríguez que cuando convoquemos al Consejo Federal de Gobierno, tengamos como primer punto la descentralización de servicios a las gobernaciones y alcaldías”.

Que Lacava pida autonomía es porque sabe que una gestión depende de tenerla. Los problemas de los estados no se resuelven con la demagogia de fustigar a quienes “están encerrados en oficinas con aire acondicionado” -aunque los jefes chavistas viajan en sus lujosas camionetas con “aire acondicionado”- sino con la transferencia de competencias a los estados para que puedan trabajar con mayor capacidad y eficacia. Ojalá Maduro haga honor a su palabra -qué bueno que habló de “descentralización”, y ojalá no se eche para atrás- y en la sesión del Consejo Federal de Gobierno rectifique con el Zulia, y se acuerde en esta instancia la transferencia de competencias a los estados, tal como la constitución lo define en sus artículos 165 y 185.

Mientras, me luce que la gobernación del Zulia deberá sumar a muchos abogados en derecho administrativo y dar su pelea dentro de las reglas del sistema político autoritario. Introducir sus recursos y demandas en tribunales para restituir sus competencias, y llevarlas con constancia. Solicitar un punto en el Consejo Federal de Gobierno, aunque Maduro lo haya anunciado. Emitir un comunicado al Zulia y al país acerca de sendas decisiones del poder nacional. Articularse con todos los alcaldes del estado para hacer buenos gobiernos para los zulianos. Y asumir la defensa del poder estadal en todos los terrenos, eso sí, sin fanfarronadas, con mucho respeto y aplomo. No es tuiter ni sus hipócritas aplausos desde la comodidad digital. Es la responsabilidad hacia un pueblo, en este caso, el zuliano. Actuar sin aspavientos, pero con firmeza. Los “habla golpiao” que disfruten de un plato navideño bien resuelto mientras tuitean desde la “resistencia”. Los políticos -como Rosales, Morel, y Galíndez- a hacer política con contenido y zamarrería.  

El cambio en Venezuela habrá que conquistarlo parroquia a parroquia, municipio a municipio, y estado a estado. Será la tenacidad y no las bravuconadas, la que abra el camino a la alternancia.   

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