Connect with us

La Lupa

Innovar para tener éxito político

Este es mi tercer análisis sobre los estudios de opinión de la firma Delphos en menos de un año. El primero fue sobre su encuesta de noviembre de 2022. El segundo, acerca de su estudio de junio de 2023. En este tercero, abordo los números de Delphos de octubre de este año. La firma acertó en mucho lo que pasó en la primaria del 22 de octubre tanto en la participación como en pronosticar la holgada victoria de María Corina Machado. El estudio de Delphos mostró que aumentó ligeramente la disposición para protestar. Más interesante, es que la opinión se inclina a que la protesta -si ocurre- no sea la receta de la oposición del 1,5% de la población movilizada para el “quiebre de la coalición dominante”. Hoy la protesta se interpela en su eficacia y pertinencia. Mi conclusión es que el conflicto político venezolano está en nuevas coordenadas. Los contenciosos serán dentro de unas reglas y ningún actor quiere romper con la paz, sino contender dentro de ella. Así las cosas, hay que innovar para tener éxito político.

Foto del avatar

Publicado

/

Mi artículo de hoy lunes 30 sería un análisis cuantitativo sobre las primarias, una vez que la Comisión de Primarias subiera a la red las actas y datos agregados acerca de la consulta. Debido a la complejidad de una primaria auto gestionada a la que se agregó la acción servil de la Fiscalía para investigar a la directiva de la Comisión de Primarias -tres de sus directivos de la comisión nacional deberán asistir a la Fiscalía el día de hoy- imagino que retrasa subir los materiales, para proteger la identidad de quienes participaron porque pueden ser objeto de la represión del Estado sin garantías de defensa. Se recuerda que estamos en un sistema autoritario con poderes que no tienen independencia, como se lo recordaron en la ONU al fiscal Saab en días recientes.

Lea también: Machado: Nuestro compromiso es hacer que se respeten los derechos de los venezolanos

De manera que estoy en deuda con los lectores de esta columna semanal para El Cooperante. Apenas tenga acceso a los datos de la comisión de primarias, los examino y elaboro el artículo.

Pero como señala el refrán, “a falta de pan buenas son tortas”, traigo un análisis del último estudio de la firma Delphos presentado en una actividad del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la UCAB (Cepyg) realizada el 11 de octubre, para hablar de las primarias. Es decir, el evento fue 10 días antes de la elección.

El estudio Cepyg-Delphos se efectuó entre el 30 de septiembre al 9 de octubre. Tuvo un alcance en centros poblados de más de 1.000 habitantes. Se realizaron 1.200 entrevistas directas en el hogar. El margen de error fue de 1,8 por ciento.

La presentación de la encuesta Cepyg-Delphos tiene 78 láminas. No voy a revisarlo todo porque la mayoría son preguntas sobre las primarias que ya pasaron. Voy a analizar las preguntas que miden las opiniones sobre la política nacional.

Advertisement

Sí me quedo con dos láminas del estudio que preguntaron acerca de las primarias, que revelan que Delphos estuvo acertado para la consulta del 22 tanto en participación como en el porcentaje que el ganador obtuvo. Veamos:

Sobre la participación, Delphos estimó una banda entre 8,1 y 11,4 del REP. La realidad del 22 de octubre se acercó más al límite superior de la banda, que es 11,4 por ciento.

Acerca del ganador, Delphos igualmente se aproximó bastante. Veamos:

En el boletín final de la comisión de primarias emitido el 24-10-23 María Corina obtuvo cerca del 93 por ciento, como se nota:

La diferencia con lo que pronosticó Delphos fue de -3% que no es mayor cosa. En otras palabras, la medición fue acertada. Incluso, en su estudio de junio, el pronóstico de Delphos ya estaba ajustado. Sobre este estudio de junio, escribí un análisis para El Cooperante en donde hablé de “la primaria de María Corina, al menos para Delphos”.

El gobierno está sorprendido con estos resultados. Su apuesta fue el fracaso de las primarias. Se recuerda que la “narrativa” oficial pasó del “no habrá primarias” a las “primarias serán un fracaso”.

La imagen de una jornada tranquila removió al alto gobierno. Por una simple razón: la alternancia está a la vista, aunque no hay que sobreestimar 2,4 millones de personas. Es una cantidad muy importante pero no suficiente para triunfar en 2024. Tampoco es la primera vez que la oposición la logra. La narrativa que se quiere imponer de una épica donde “se perdió el miedo” no tiene base. En todo caso, los que vienen de la abstención descubren que el pueblo no tiene miedo y ellos sí. Ni siquiera en 2018, cuando las condiciones para votar fueron adversas el “pueblo se rajó”.

Con una acción que ya no impresiona -en la rueda de prensa ofrecida por Jorge Rodríguez el 24-10-23, el presidente de la AN aseguró que “infiltraron” las mesas las primarias, pero eso ya no estremece; el ejecutivo cree que el país es el mismo de 2020 cuando afirmaciones así sacudían- el chavismo se metió un auto-gol porque las primarias apuntan a reforzar el clima de estabilidad que existe en Venezuela, y TODOS disfrutan. Ambiente que el gobierno busca. La gente quiere democracia y voto, no represión del Estado, torturas en sus centros de detención conocidos o desconocidos, “guarimbas” o “quiebres de coaliciones dominantes” de una oposición que fracasó pero ganó en las primarias. El país quiere expresarse en un ambiente de tranquilidad.

Advertisement

Ahora voy al análisis de una selección de temas políticos del estudio de octubre de Delphos. En otros textos para El Cooperante analicé los estudios de Delphos de noviembre de 2022 y de junio de 2023.

Las dos grandes conclusiones de sendos análisis fueron que no había una gran disposición para protestar, aunque subió un poco entre noviembre de 2022 a junio de 2023. La segunda, que para las primarias asistirían los más activos dentro de la oposición y ese sector favorecía a MCM con mucha fuerza (“la primaria de María Corina”).

Acerca del tema de la poca disposición para manifestar, el artículo que analizó el estudio de Delphos de noviembre de 2022 recibió algunas críticas en redes sociales porque se consideró imposible esa baja disposición. Se recuerda que se publicó en el momento en que las protestas docentes tomaron nuevo vuelo (enero de 2023). Con la ironía típica de las redes sociales, el análisis se despachó con un “los analistas desconectados de la realidad”. Para ese entonces, se auguraba un nuevo ciclo de protestas en contra del gobierno.

Pero los hechos durante 2023 respaldan la hipótesis del artículo: la poca disposición a la protesta. Realidad que se infiere al estudiar el número de manifestaciones que reporta el Observatorio Venezolano del Conflicto Social (OVCS). Notemos el cuadro 1:

Si se ven dentro del año, las protestas caen desde enero cuando sumaron 1.262 a agosto que totalizaron 389 manifestaciones. Se mantiene la tendencia a la baja en las manifestaciones. La fuerza de las protestas durante 2023 ha bajado cerca de 4 veces si se compara con la que había en enero de este año. Los indicadores objetivos apoyan indicadores subjetivos como son los estudios de Delphos.

Advertisement

Salvo la región Llanos que es pequeña en cuanto a su cantidad de protestas, todas las regiones de Venezuela bajaron el número de manifestaciones. Comparemos las regiones con más protestas en enero, en orden (con tres dígitos en cuanto a manifestaciones): Andes, Centro occidental, Guayana, Nor oriental, Capital, y Central con 304, 213, 194, 163, 145 y 139 protestas respectivamente ¿Cómo fue en agosto? El orden cambió: Nor oriental, Centro occidental, Andes, Guayana, Capital, y Central con 94, 72, 59, 50, 40 y 36 protestas respectivamente.

Es evidente que hay regiones calientes como Andes, Centro occidental, Guayana, y Nor oriental. Regiones en donde la vida es más dura que en otras. Los Andes, por ejemplo.

Si el análisis se hace por regiones y no por meses del año, se tiene el siguiente en orden de importancia para 2023 (de más a menos protestas): Andes, Nor oriental, Centro occidental, Guayana, Central, Capital, Insular, Llanos, y Zuliana con 603, 510, 489, 387, 296, 293, 127, 82 y 77 quilombos respectivamente.

Los Andes puntea en cuanto a protestas se refiere. Todos conocemos sus condiciones para vivir. Un ejemplo son los casos de suicidios en Mérida. Llama la atención que la región Llanos protesta más que la región Zuliana, la que debería tener más focos de tensión.

La reflexión es por qué las manifestaciones bajaron. Si es por miedo o porque no se les otorga eficacia. Un tercer motivo, es que haya una cierta mejoría y los deseos para protestar son menores. Me muevo más en la hipótesis dos: las protestas no comunican eficacia. Dado el costo para hacer una, las personas prefieren llevar su vida y “resolver” por su cuenta. Esta inferencia recibe cierto respaldo en los números de Delphos.

Advertisement

Motivos para protestar hay, pero la forma, la “técnica” y el “know how” que existen para manifestar ya no son atractivos para quienes quieren expresarse. Sobre esto volveré más adelante.

A la sociedad civil y al mundo opositor les falta modernizarse. Mientras no ocurra, sucederá lo que registran los estudios de opinión: hay disposición, pero no se concreta o no con muchas ganas.

Pasemos a ver indicadores políticos en el estudio de Delphos. Veamos los bloques políticos (auto identificación política) en el cuadro 2:

Fuente: elaboración propia con base en los datos de Delphos

En noviembre de 2018 Delphos clasificó a los bloques con otros nombres. Apoya mucho/algo al gobierno y Apoya/mucho algo a la oposición. Para este análisis, serán equivalentes a la denominación actual. Por ejemplo, apoya mucho al gobierno = chavista resteado con Maduro.

La clasificación de 2018 explica más y es más parsimoniosa que la de 2023

Advertisement

Los cambios en y dentro de los bloques políticos pueden explicar el comportamiento que hoy exhiben tanto el gobierno como la oposición.

El bloque opositor está en su mejor momento desde noviembre de 2018. Poco más de 4 de cada 10 venezolanos se identifican como opositores. De éstos, poco más de 1 de cada 5 es un opositor que “apoya al liderazgo” (esta clasificación de Delphos me genera ruido. Apoyar al liderazgo es ¿A María Corina, a la plataforma, a los dos, o a ninguno?).

A partir de noviembre de 2022, el bloque opositor aumentó sus valores relativos. Coincidió con el momento en que el “ajuste a lo Maduro” tocó techo, que se reflejó en la agresiva devaluación a partir del segundo semestre del año pasado.

Este crecimiento del bloque opositor que registró Delphos se manifestó en las primarias del 22 de octubre. Da cuenta de los más de dos millones de personas que acudieron. Igualmente explica el voto por María Corina. La opción de los “seguros de ir a votar” fue Machado. 

Dentro del bloque opositor hubo un cambio. El sector que apoya al liderazgo aumentó su presencia. Llegó a los niveles de los mejores momentos del interinato (2019). Ya no es la paridad de noviembre de 2022 con el sector “críticos al liderazgo” (16% cada uno). A partir de esta fecha, los más críticos al liderazgo de la oposición -¿moderados?- no crecen. Su valor es estático (16 por ciento). Aumentaron los más convencidos dentro de la oposición a casi 30 por ciento. Puede explicar el resurgimiento de este sector en redes sociales luego del fin del interinato, grupo que quiere volver a imponer su visión y narrativas sobre la oposición. Es el sector de la narrativa que la “gente perdió el miedo” el 22 (creo que quien perdió el miedo fue este sector, por fin se sacudió el culillo para votar). 

Advertisement

El bloque chavista está en su momento más bajo desde noviembre de 2018.

Su mejor momento coincidió con el repunte de la economía. Pero cuando el “ajuste a lo Maduro” tocó techo, empezó el descenso. En noviembre de 2022, 1 de cada 3 venezolano reportó ser chavista. En octubre de 2023, es uno de cada 5.

Dentro del bloque oficialista, bajaron los que apoyan a Maduro pero los críticos al presidente no subieron. Sus valores son estables. Los que dejan de apoyar a Maduro no pasan a ser chavistas críticos, sino que se van al bloque opositor o a los No identificados.

En otras firmas de estudios de opinión la distribución de los bloques políticos es distinta. En More con campo en septiembre de 2023, la proporción es más pareja. Observemos el cuadro 3:

Fuente: elaboración propia con base en estudios de More

Advertisement

Entre enero y septiembre de este año en More, el bloque opositor bajó 4,5 puntos. Este porcentaje se fue mayormente a los No alineados (3%) y al bloque oficialista (1,5%).

Para More el crecimiento está en los No alineados. Cerca de 5 de cada 10 venezolanos no tiene autoidentificación política.

Si se comparan los valores entre mayo de 2022 y septiembre de 2023, el chavismo bajó más que el bloque opositor (-4,6% y -2,1% respectivamente).

Aunque los bloques son parejos en More, coincide con Delphos en registrar una caída en el porcentaje del bloque oficialista.

¿Y qué del ánimo para protestar? Para la oposición alineada en la “presión y el quiebre”, es lo relevante. Es lo que conforma la “presión interna” que hará que el gobierno negocie o producir la transición.

Advertisement

El “mantra” para esta oposición es que “sin presión no hay quiebre; sin quiebre, no hay transición”. Luego, para que suceda la transición, debe haber presión.

Las protestas son una manera para presionar (junto a las sanciones + “incentivos” = bajar los costos de tolerancia y subir los costos de represión, según la receta de la politología de la presión y el quiebre).

Fuente: elaboración propia con base en los datos de Delphos

Si se compara con noviembre de 2022, la disposición para protestar contra el gobierno y por los servicios públicos, creció cerca del 20 por ciento: 41% y 54% respectivamente para octubre de este año.

Se mantiene la disposición para protestar más por los servicios públicos que en contra del gobierno. Sin embargo, lo que subió es lo que había para julio de 2021. Se regresó a un ánimo de hace más de dos años. No hay una mayor disposición a la de 2021. Acerca de esto comento más abajo, porque es el hallazgo principal de los números de Delphos aquí analizados.

Pasemos a los inhibidores para protestar que están en el cuadro 5:

Advertisement

Fuente: elaboración propia con base en los datos de Delphos

Bajaron los inhibidores para protestar que tenían más porcentaje. Es decir, hay menos restricciones para una eventual protesta. En junio, casi 4 de cada 10 opinó que protestar era peligroso o le daba miedo. En octubre, el valor es de 3 de cada 10.

Bajó la opinión que considera que protestar no sirve y no vale la pena.

Los inhibidores para manifestar que aparecen son otros, que permiten inferir una nueva perspectiva acerca de las protestas, más en la onda de la acción colectiva y de criticar a los “free riders”. 

Entre junio y octubre de 2023 el inhibidor que aumentó es “No estoy de acuerdo con protestar/no es la vía”. En junio, fue 1 de cada 10 quien pensó así. En octubre, es cerca de 1 de cada 5 los que opinan así.

Se pierde el miedo a protestar, pero la eficacia y la naturaleza de las manifestaciones se interpelan. En otras palabras, si no se protesta no es por miedo sino porque la protesta no genera confianza o no es el medio para que la oposición se exprese.

Advertisement

Los guarismos de Delphos, poco a poco, refuerzan una tendencia que se nota desde junio: hay mayor disposición para protestar, pero hay algo interesante que respalda el análisis que hice para El Cooperante acerca del estudio de Delphos de junio.

El análisis fue que, efectivamente, las personas quieren manifestar, pero no como en el pasado. En octubre el cuestionamiento es más evidente: no se está de acuerdo con las protestas -también puede indicar más conformismo- o se considera que no son la vía. No se quiere repetir la violencia del pasado o un estilo de protestas que se estima no produjo resultados. Si se manifiesta, se quiere otra cosa. No repetir guiones que no han tenido éxito para producir el cambio político.

Para la oposición, este hallazgo es un reto y una oportunidad. Reto para ver si sale de su inercia en este asunto. La protesta tradicional de los pitos o la guarimba.

Oportunidad, porque puede definir otras maneras para expresarse que no sean subversivas o insurreccionales, pero sí civiles y no sean manipuladas por el gobierno. Es un reto a la creatividad. La fórmula del 1,5% de la población que se movilizará para una protesta, ya no es suficiente. El 1,5% en una marcha se pasó varias veces. Una fecha icónica en que se sobrepasó este porcentaje fue la marcha del 19-4-17.

Quizás revisar otros textos junto a los “tradicionales” la ayude a salir de la inercia y de las recetas que son del agrado de la oposición. Por ejemplo, el artículo de Laura Gamboa, “How Oppositions Fight Back” (Journal of Democracy, 34, 3: 90-104).

Advertisement

No es un artículo muy enjundioso, brillante, o desarrollado pero tiene un cuadro que puede ayudar a definir nuevas maneras si se quiere protestar, con acciones que van desde las más civiles a las armadas. Hay para todos los “gustos y colores”.

De este análisis voy a mi conclusión general a partir de los números de Delphos. Es que el conflicto venezolano entró dentro de canales instituciones o semi-pretorianos. Es un contencioso con sus altas y bajas. México no murió. Revivió en Barbados. No sabemos si muera en Caracas, pero si muere, volverá a revivir en otra parte.

Los conflictos de ahora -guerras y políticos- los bosquejó muy bien el exsecretario general de la OTAN, Javier Solana, en una entrevista en El País de España con fecha 25-10-23. Solana opinó que “Antes, las guerras se ganaban o se perdían, yo creo que hoy hay que buscar los armisticios. Ni siquiera hace falta una paz jurídica, un tratado; basta una paz física. Que no muera gente”. Exactamente ese es el asunto: que no muera gente, de verdad o de manera metafórica (las dos vividas en Venezuela).

Así irá el conflicto venezolano: un armisticio que no se reconoce. Las negociaciones morirán y revivirán hasta que el gobierno y la oposición consigan la seguridad y confianza mutuas, que hoy son imposibles y parecen irrealizables porque son proyectos contrapuestos, pero la zona común puede aparecer.

La “paz física” que hay Venezuela -que todos aprovechan, y ya se preparan para un diciembre inolvidable, sean las elites del gobierno, de la oposición, o las que no se doblan- busca sus contenciosos, que son los “espacios para la pugnacidad”. Barbados es uno. La manera cómo los actores políticos manejan el conflicto es otra. Que va desde la gestualidad y lo que se dice hasta las estrategias políticas. Veamos el caso de la recién elegida candidata de la plataforma unitaria, María Corina Machado.

Ante la cuestionable y camorrera arremetida del gobierno contra los resultados de las primarias y sus amenazas a las directivas nacional y estadales de la comisión de primarias -vaya mi respaldo a las dos instancias- María Corina respondió bien en su comparecencia a medios el 26-10-23.

Advertisement

Ante la pregunta sobre la “judicialización de las primarias”, Machado respondió con sentido político. Dijo palabras más, palabras menos, “no hablaría de judicialización. No hay que adelantarse a cosas que no han ocurrido”. Buena respuesta porque rompe con la profecía que se auto realiza que gusta en la oposición para canalizar el miedo que el gobierno les produce -éste lo sabe- con la “campanita de Pavlov”, que en este caso fue Saab. Casi siempre son Jorge Rodríguez o “Diosdado”, o cosas que no parecen como el plan “Borrón y cuenta nueva” de Corpoelec. La gente volcada a inscribirse quizás por miedo a que le corten la luz. Hasta ahí llegó la “rebeldía” de muchos. El gobierno lo sabe. Apenas “suena la campanita”, la oposición evoca sus miedos y responde.

Mi pronóstico para una respuesta a la pregunta sobre la “judicialización de las primarias”, era que si María Corina seguía la corriente de las redes sociales y se ponía conque si la “judicialización del régimen criminal” y cosas así, la “judicialización” efectivamente hoy sería un hecho, junto a la detención de los integrantes de la comisión de primarias. Al evitar una respuesta así, Machado coadyuvó a que el conflicto por las primarias pueda entrar en el contencioso político gobierno-oposición que puede ser Barbados u otra instancia, y no se ”judicialice”. Curiosamente, el término se inventó desde la oposición.

Sobre estas coordenadas se mueve el conflicto político venezolano. Por eso Barbados está y no está. México existe y no existe. Lo que planteó Saab puede ser y puede no ser. Todo dependerá sobre cómo los contendores se busquen: de manera política o en modo de guerra. Cómo lleven su conflicto.

Lo que Delphos reveló es que el público no quiere guerra o no mucha. O si la quiere, que sea otra, “sin que muera gente”. Si la oposición sigue con la receta del 1,5% para “el asfalto” y, luego, esperar al “pronunciamiento” desde Fuerte Tiuna que producirá el grandioso “quiebre”, se quedará en la espera, como fue con Guaidó y como será con María Corina si ésta hace caso a las redes sociales que la llevaron al triunfo el 22 pero la hundirán ahora que es poder.

La época del 1,5% ya pasó. No solo el conflicto tiene otra forma sino que los pensamientos de las personas sobre el conflicto son distintos. Lo que los números de Delphos comunican -es mi análisis- es que si se quiere que la disposición para protestar se concrete, tiene que ser sobre otra manera de conceptualizar las manifestaciones. Una que no sea en clave de insurrección o guarimba, que es el “kwow how” de la oposición en este tema. Si quiere tener éxito político, debe innovar. Es mi análisis de indicadores selectos que Delphos midió para su estudio de octubre de 2023.  

Advertisement




Tendencias