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¡Sin piedad! Invasores generan pánico en casa hogar de El Valle

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Ana Rodríguez Brazón.- Más de 13  horas de tensión se vivió en este lunes en El Valle, en Caracas.  A las 3 a.m   un estruendo despertó a las monjas y residentes de la Casa Hogar Padre Machado. Con la música del lugar y las constantes motos que circulan por la calle Cajigal de la urbanización San Andrés, una de las ayudantes de la obra pensó que sería un ruido más, pero al reaccionar  notó que en el patio central caían hombres de las paredes y varias personas golpeaban la cerradura para apoderarse del recinto que lleva más de 20 años prestando servicio a ancianos y hombres con problemas de alcohol y drogas.

“Enseguida desperté a las hermanas y bajamos. Ya nuestros residentes habían salido a ver lo que pasaba y vimos a hombres, mujeres y niños en la casa que con colchonetas se instalaban en el pasillo”, relató todavía aturdida Mariángel Olid, laica que acompaña a las dos hermanas que atienden la obra y que no reciben ninguna ayuda gubernamental, pues el servicio se mantiene con las pequeñas donaciones que reciben.

Monjas pedían terminar con la toma

Declarados chavistas, los invasores aseguraban que era su derecho tener un lugar para vivir y ese era el indicado a pesar de que el artículo 155 de la Ley de Vivienda y Habitad, prohíbe las ocupaciones ilegales de terrenos públicos y privados. La Constitución nacional también es muy clara en el artículo 115 donde se argumenta que el Estado garantizará el derecho a la propiedad, pero con la excusa de no tener techo y no ver una política de vivienda que se los garantice, los ocupantes defendía su acción de invadir.

Anarquía de invasores 

Una vez adentro, de manera intimidante los invasores afirmaron que el lugar estaba solo y que había suficiente espacio para ellos instalarse, pues desde hace 14 años están esperando una vivienda y aunque se han inscrito en Inavi y en la Gran Misión Vivienda Venezuela,  no han tenido respuesta, por lo que a partir de ese momento quedaban dos opciones: quedarse dentro de la casa hogar o lograr que el Gobierno les asignara una.

Pasadas las 10 a.m tres monjas habían logrado entrar a la casa para apoyar a las Hermanas de La Compasión y de Los Pobres, quienes pasaron las más de 12 horas mediando con las mujeres que se quedaron dentro, debido a que los hombres, en su mayoría esposos de las señoras, aguardaban en una acera esperando apoderarse por completo de la obra, con la excusa de que seis “alcohólicos” no merecían quedarse ahí.

“Desde hace tiempo buscamos una solución. No nos queremos quedar aquí, estamos resguardando y  no estamos invadiendo. Hemos sido estafados y desde hace 14 años esperamos”, dijo Bárbara Hernández, una de las tomistas, que embarazada aseguraba al equipo de El Cooperante, que logró entrar a la casa, que en ningún momento llegaron con violencia y que las hermanas le habían ofrecido ayuda, versión que no contrastaba con el nervio de las religiosas.

Niños fueron usados para permanecer adentro

Hernández, quien además era una de las líderes del grupo conformado por 30 mujeres y más de diez niños, aseguró que vivían en condiciones deplorables y que en diversas ocasiones fueron censados en la urbanización Juan Manuel Cajigal, de El Valle, pero no tenían respuesta.  Todas las tomistas enfatizaron que en ningún momento habían secuestrado a las monjas, sin embargo nadie podía entrar ni salir del lugar.

Aunque las hermanas no perdieron la calma, la tensión se mantenía y los seis residentes que reciben terapia para su rehabilitación fueron enviados a sus cuatros pues el escenario podría afectar su salud.

Cuando pensaron que no verían algo más, desde una pared lateral y a través de una escalera, bajaban más mujeres y niños que intentaban aumentar el grupo. La hermana Mary Zurita, coordinadora de la obra, lamentó la situación  pero enfatizó que la invasión no les iba a quitar el ánimo de continuar con la ayuda a personas en condición de calle. En los casi dos años que lleva el proyecto ya han sido reinsertados a la sociedad seis hombres que fueron rescatados de la indigencia.

Madres ingresaron con niños en brazos

Pasadas las 12 del mediodía, las hermanas pensaron  que el desespero había llegado a su fin con la presencia de dos fiscales del Ministerio Público porque  desde la mañana la Policía Nacional Bolivariana y la Guardia Nacional estaban en el lugar pero no habían podido entrar con el argumento de no usar la fuerza.  Sin embargo se realizaron varios intentos de negociaciones, debido a que la presencia de la policía no era del agrado de las tomistas, quienes recibieron una llamada de un hombre que aseguraron “tenía más experiencia en esos casos”  y les ordenó no desalojar. Se presume que este mismo hombre les dio la orden de reingresar pues a eso de las 6 a.m habían desalojado la casa y mientras las hermanas cerraban las puertas, volvieron a entrar.

Pasaron más de tres horas  para que las mujeres permitieran el acceso de los fiscales, quienes en varias ocasiones se retiraron a una esquina de la zona para esperar a que se calmaran las mujeres, que por un momento abrieron la puerta para que entraran madres con hijos en brazos.

Hermanas intentaron mediar con las ocupantes
Hermanas intentaron mediar con las ocupantes

Más allá de los años a la espera de vivienda, sorprendía la logística del grupo, que aseguró que desde hace días planificaban la toma y por eso vecinos identificados como miembros del Consejo Comunal Cinco, apoyaban la invasión. Comida, agua y chucherías mantenían con energía a las mujeres, quienes estaban afuera queriendo ingresar, las abastecían.

Luego de tanto esperar entró una comisión conformada por dos fiscales del Ministerio Público y representantes de la vicepresidencia, la Defensoría del Pueblo, la Lopna y la alcaldía, quienes a las 4:30 p.m llegaron al acuerdo de instalar una mesa de trabajo para dar respuesta a las peticiones.

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