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Jacobo Borges se pregunta por el sentido del arte ante las colas y la inseguridad oficial

Christhian Colina

Efe.- Desde que tenía cuatro años, cuando vivía en un barrio popular de Caracas, Jacobo Borges sabía que quería ser pintor y hoy, cuando ya ha vivido 80 años más, sabe que no puede retirarse pues las ideas llegan para invitarlo a abordar la tela en la que sabe que “las cosas van bien” cuando no tiene pensamientos.

Borges, desde la Galería Freites de Caracas donde se expone parte de su obra realizada en los últimos 30 años de vida artística, explicó que su trabajo no está comprometido con tema alguno pues su proceso creador no está bajo su control, y esto es algo positivo.

“El consciente controla mucho, y yo sé que las cosas van bien cuando no tengo pensamientos, no controlo, no controlo lo que estoy haciendo”, dijo el pintor, dibujante, cineasta y escenógrafo venezolano que ha expuesto su obra en París, Berlín, Ciudad de México y Nueva York, entre otras ciudades.

En algunas de sus obras, el artista aparece casi camuflado, y en todas las pinturas su mirada omnisciente está viendo todo el suceso creativo en un “espacio potencial” y así se ve reflejado en la tela, “entre la realidad y la no realidad”. Su obra actual puede ser un reflejo de algo que vivió muchos años atrás, así como su perspectiva de los hechos, por eso es casi imposible que pinte sobre un asunto actual.

Sus recuerdos de un largo viaje en barco cuando tenía 25 años lo tienen ahora ocupado con el mar: “Antes lo estaba haciendo desde una ventana, yo veía el mar, pero ahora estoy viendo la ventana desde el mar”. Nunca ha sentido la presión de la industria del arte y lamenta que existan jóvenes artistas que caigan seducidos por la moda en la búsqueda de éxito.

Un joven que termina haciendo lo que hace todo el mundo es porque él ha aceptado eso, no solo porque se lo han pedido. Eso es igual que quienes han dicho ‘nosotros no hemos hecho tal cosa por culpa del imperio’, no es verdad”, dijo al hacer referencia a la situación de crisis por la que atraviesa Venezuela.

Sobre este aspecto, comentó que su país es en el que expone “con más miedo” y ello por causa de la inseguridad y de la “delincuencia oficial” que entorpece el proceso de hacer una exhibición pues se enfrenta a “todo tipo de agresión”.

Quiso suspender la exhibición por causa de ese miedo y por cuestionarse: “¿Qué sentido tiene el arte?” después de ver a “una mujer con un bebé llorando (…) porque su hijo se le muere de hambre en una cola” para comprar alimentos.

Observa a una Venezuela en peligro de estancamiento por estar conducida por quienes promueven un pensamiento único. “El mundo entero tiene cada vez una generación cada vez más innovadora a una velocidad que no existía antes, como vamos a hacer con los jóvenes que solamente tienen un pensamiento único, es un crimen porque (…) la mente de la gente, la mente creativa, ese es el petróleo”, opinó.

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