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Jesús Seguías: “Cualquier elección es un escenario para la protesta y debe ser aprovechada”

El Cooperante | 9 octubre, 2018

Caracas.- Es un falso dilema. No se puede escoger entre votar o no votar. Al menos eso es lo que explica el presidente de Datincorp, Jesús Seguías, en su más reciente análisis titulado “El día D”. Pero lo cierto es que en la oposición ya se abrió el debate. Henry Ramos Allup ha dicho que frente a un posible referéndum para aprobar la constitución del régimen, nadie puede quedarse de brazos cruzados y la opción única es ir a votar.

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Jesús Seguías cree, por su parte, que no existe una vía única, sino un conjunto de vías y en que quienes piden ir a votar o abstenerse no lo hacen “de mala fe” sino que actúan bajo sus propios paradigmas. Y se va a un punto clave, coincidente en cierto sentido con lo que ha planteado Ramos Allup: que cualquier elección es un escenario para la protesta, por lo que “cualquier rendija debe ser aprovechada”:

Aun se sigue debatiendo de manera equivocada si la votación es fraudulenta o no, si va a generar por sí misma el cambio (como ocurrió en Chile y tantos otros países) o simplemente va a convalidar al gobierno de Nicolás Maduro. No. No están entendiendo. El punto es que cualquiera elección es una ocasión más para la lucha y la protesta. Todos los escenarios, todas las rendijas deben ser aprovechadas al máximo. Ninguna descarta a la otra. Protestas, presión internacional, la guerra de las redes, elecciones, huelgas, hablar y denunciar, todos son escenarios de combate. El cambio en Venezuela pasa por la combinación de todas esas vías. No hay una vía.

En el texto, el presidente de Datincorp sugiere que los “extremos” aparentemente irreconciliables de la oposición pueden llegar al punto de equilibrio en un proceso electoral. Es decir, que podrían complementar sus estrategias en un eventual proceso de esta índole:


¿Qué pasaría si el gobierno hace fraude luego de la asistencia masiva de un pueblo que decidió salir a votar en contra suya? Pues bingo, ese día será la oportunidad de oro para expresarse masivamente en la calle y poner a prueba los músculos de quienes vienen propiciando la rebelión civil. El gobierno se lo habrá buscado por su propia actitud antidemocrática. Será el reclamo legítimo (en las calles y no en las redes) de quienes se sienten burlados.

Y luego apunta sobre otro escenario. El de la negociación. El escenario deseable:

¿Y qué pasaría si Nicolás Maduro, luego de una evidente asistencia masiva a las urnas de un pueblo determinado a decirle que no lo quiere más en el Gobierno, decide negociar una salida ganar-ganar? Este escenario es altamente probable y es refrendado por el caos interno en las fuerzas chavistas y el creciente descontento de los hijos de Chávez, por las inocultables fisuras y descontento en la FANB, por una descomunal crisis de Gobierno, y por un estado de conmoción nacional por hambre, muerte y éxodo.

Lo que falta es que la oposición se decida. Una oposición -como escribimos en El Cooperante este lunes- que luce golpeada en sus cuadros por la diáspora, la crisis económica y también la crisis de acción. Luego del 20 de mayo, la abstención logró el único efecto posible: desmovilizar a la gente.

 

 

 

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