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La Lupa

Jesús Seguías: Oposición debe negociar para renovar CNE e ir a elecciones

Propone elecciones internas en los partidos que han sido judicializados para poder ir a elecciones regionales

Caracas / Foto Portada: Cortesía.- Para Jesús Seguías el panorama político de Venezuela está claro: la oposición debe “correr” y procurar un acuerdo con la Administración de Nicolás Maduro para darle salida a la crisis que vive el país desde hace varios años. Alegó que ante el fracaso de la vía insurreccional, no hay más que hacer sino ir a elecciones transparentes, con un nuevo CNE y con observación internacional. Esto solo se consigue a través de una negociación, sentenció.

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Seguías es analista político y presidente de la encuestadora Datincorp. En una entrevista telefónica concedida a El Cooperante, aseveró que si la oposición logra un acuerdo político para elegir a las nuevas autoridades del Consejo Nacional Electoral (CNE), los venezolanos acudirán masivamente al proceso electoral de este año: elecciones regionales.

A su juicio, la oposición debe corregir los errores que ha cometido y apartarse de una vez por todas de la confrontación no electoral, ya que no le queda mucho tiempo. “No debe ponerse muy exigente porque Maduro tiene mayor ventaja”, dice.

Al ser consultado sobre qué puede hacer el venezolano de a pie ante esta situación, Seguías expresó que todos deben procurar la recuperación económica de mano del empresariado nacional y empresarios extranjeros que deseen invertir en el país.  

“Sonará iluso, sonará un sueño pero yo quiero que alguien me diga si hay otra alternativa. Que la presente porque yo no la veo y no creo que haya más ninguna otra alternativa, lo otro sería el caos y la destrucción total del país y podemos evitarlo”, enfatizó.

Nicolás Maduro dijo este miércoles que está de acuerdo con celebrar una sola elección para elegir a gobernadores y alcaldes. ¿Cree usted que la ciudadanía acudirá a votar en un porcentaje mayor al 6 de diciembre?

Hay varias cosas que definir de entrada. La primera es que la oposición está obligada a participar en el proceso electoral por 3 razones de peso. La primera razón es que la ruta insurreccional y militar, incluida la intervención militar internacional, quedaron totalmente descartadas. Durante más de 20 años, todas éstas fracasaron. Y durante los dos últimos años esa ruta de confrontación violenta fracasó rotundamente, pese al apoyo contundente de la primera potencia del mundo como es Estados Unidos. No se pudo lograr el objetivo de desplazar a Nicolás Maduro del poder por la vía de la fuerza.

Es importante resaltar que la única manera de lograr un «Cese a la Usurpación» por la vía violenta es a través de una intervención militar internacional con tropas incluidas, y eso no ocurrirá, y mucho menos en estos tiempos de pandemia. Ni siquiera Donald Trump tuvo jamás esa opción sobre la mesa. Y eso lo sabía toda la dirigencia opositora pero también Nicolás Maduro. Si además vemos que nadie de la dirigencia opositora está preparando frentes guerrilleros, y sólo se limitan a hacer la guerra por Nintendo y por las redes sociales, entonces no queda más que decir que esta ruta hay que clausurarla y construir una nueva.

Ese es el punto que obliga a adoptar un cambio en la estrategia de la oposición venezolana. Y ya entramos en la segunda razón por la cual no queda más camino que enfocarse en la ruta electoral. Debo decir que en plena pandemia ya Venezuela no está en un lugar prioritario para los demás países, porque todos éstos están y van a seguir lidiando con la crisis y las consecuencias de la crisis del COVID 19. Por esa razón, la comunidad internacional nos está diciendo a gritos simulados: «señores venezolanos, resuelvan ustedes mismos sus problemas, nosotros no lo haremos por ustedes, y si lo hacen por la vía de una negociación entonces contarán con nosotros. Ahí sí estamos dispuestos a ayudarlos.

¿Y la negociación para qué? ¿Para pedirle a Maduro que abandone el poder? ¿O para resolver la crisis política a través de elecciones? A la luz de las realidades que tenemos a mano, lo único que se puede negociar con el gobierno de Maduro es la ruta electoral. Y aquí entramos en la tercera razón por la cual lo único que compete hacer es negociar la ruta electoral: La única fortaleza política real de la oposición es la lucha electoral, en todas las demás ha sido un fracaso. La oposición está ante un adversario que es un elefante político y que se debe comer en rodajas.

Yo creo que ya llegamos al final de 20 años de estrategias fallidas y de victorias mal administradas. No hay duda que la oposición venezolana debe aprovechar las pocas fortalezas que le quedan. Con unas filas opositoras extenuadas por una larga batalla de más de 20 años, fragmentada, dividida, desarticulada y con una comunidad internacional que tiene grandes limitaciones para poder restearse con los venezolanos, a la dirigencia opositora ya no le quedan más que tres camino: renunciar a la política (por aquello de que «solos no podemos») y dejar a los venezolanos a su suerte, o irse del país y dedicarse a hablar mal del gobierno desde el exilio, o dedicarse de lleno a aprovechar todas las rendijas que existan en Venezuela para comenzar a actuar políticamente y comerse al elefante en rodajas. Los impacientes e inmaduros están sobrando en este momento.

Por otro lado, debo decir que la comunidad internacional está habilitando todos los espacios y todos los consensos posibles para que se concreten las negociaciones. Debemos entender que la carta fuerte que tiene la oposición venezolana son las sanciones que han aplicado factores importantes de la comunidad internacional, especialmente EE . UU., y que esas sanciones fueron dilapidadas porque fueron puestas en función de objetivos inalcanzables como fue el cese de la usurpación.

Si ya todos estamos conscientes que la ruta es electoral es la única manera de resolver la crisis política venezolana, entonces lo que procede a continuación es negociar un nuevo CNE. Esto es más factible de lograr, a cambio de muchas sanciones internacionales, que pedir la salida de Maduro del poder. Además, esta exigencia no es algo extra constitucional. La constitución establece que el CNE debe ser imparcial, equilibrado y equitativo. Sin duda, la pieza clave de una negociación será el nuevo CNE. Apenas existan acuerdos para un nuevo CNE equilibrado y confiable se abrirán todas las compuertas para la participación masiva de todos los factores de oposición. Además, los venezolanos acudirán masivamente a todos los procesos electorales que se convoquen. Eso ya está estudiado y analizado.

Los venezolanos lo único que necesitan es que haya un cambio en el CNE. Si eso se logra, solo queda definir el cronograma electoral. En la oposición plantean una elección presidencial anticipada antes del 2024, pero no puede ser antes del 2022 porque no hay condiciones para que se hagan unas elecciones transparentes antes de esa fecha por todo lo que hay que hacer dentro del CNE, por esto queda ver si el gobierno va a aceptar esto o no lo va a aceptar.

Yo no soy optimista, creo que Maduro se aferrará a ir a elecciones en el año 2024 y bien sea en 2022 o 2024, la pregunta que hay que hacerse es, ¿qué va a pasar con el país de aquí a allá?, me refiero a la crisis económica, de servicios públicos, social, a la crisis de los venezolanos.

Ahora lo que se impone son negociaciones para resolver dos mega crisis que van en paralelo: la crisis política y la crisis económica. Es un grave error enfocarse sólo en la crisis política. Hay que darle solución a la crisis económica para aliviar el sufrimiento de los venezolanos mientras se le busca una solución a la crisis política, que de acuerdo a la ruta establecida, va a llevar un tiempo que no será corto o inmediato. Y en eso hay que hablarles claro a los venezolanos, la ruta electoral va a llevar más de un año.

Por la vía más rápida lleva más de un año en concretarse, porque hay que cambiar el CNE, auditar las máquinas chinas que se compraron recientemente, porque hay que depurar el registro electoral y empadronar a todos los venezolanos que están en el exterior y así se va más de un año.

Usted habla de un CNE confiable, pero la AN/6D ya eligió a los 10 postulados de la sociedad civil que elegirán a los rectores. ¿Cómo confiar en un CNE electo por un «Parlamento» de mayoría oficialista y que no es reconocido por varios países de la comunidad internacional?

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Sin duda alguna, el gobierno tiene la suficiente ventaja de querer hacer muchas cosas, y que la oposición no puede impedir, entre ellas elegir al nuevo CNE. La pregunta que yo me hago es ¿si el gobierno tiene interés en negociar, qué tanto le va a servir nombrar un nuevo CNE en esas condiciones, sin que sea parte de un proceso de negociación? ¿O es que después que elijan ese nuevo CNE van a tener que renovarlo nuevamente por que así lo exigen los acuerdos negociados? Porque si de algo estoy absolutamente seguro es que en un proceso de negociación la primera condición será crear un nuevo CNE consensuado.

Así como lo están haciendo no parece ser consensuado. Esas son las cosas que hay definir y no sé hasta cuándo esto servirá para eliminar o aliviar las sanciones. Ahora, si el gobierno ya no tiene interés en las sanciones, entonces tiene facultades para hacer lo que le dé la gana, y el país seguirá en dificultades económicas muy serias y vera prolongarse la agonía.

También dice que a la oposición solo le queda negociar, y que la única arma que tiene son las sanciones. Sin embargo, Maduro ha sabido sortear las sanciones y ha abandonado los procesos de negociación varias veces. ¿Por qué querría negociar hoy Maduro?

La oposición está en desventaja, el gobierno tiene más ventajas y la oposición no puede ponerse en este instante, demasiado exigente, a pedir cosas que no podrá lograr porque los errores se pagan caros y en este momento, la oposición debe estar consciente  que los errores la debilitaron considerablemente y sus condiciones para negociar están muy disminuidas, están casi que a merced del gobierno de Maduro. Creo que la oposición no debe tardar demasiado en buscar acuerdos con el gobierno. Eso tienen que resolverlo cuanto antes, inclusive ver si se puede llegar a tiempo para que esté CNE que están a punto de nombrar forme parte del proceso de negociación. Creo que este es el mayor reto que tiene la oposición y el tiempo está conspirando contra ella.

Más allá de un nuevo CNE. ¿Cree que Maduro podría ceder dando otras condiciones como observación internacional y revisar el registro electoral

Bueno sin duda, esto será parte del juego de la negociación, la comunidad internacional y la oposición tendrán su cuerpo de peticiones. El gobierno tendrá su contrapropuesta y además, sus propias peticiones y allí estará. Pero, el nuevo CNE es quizás la piedra angular de un proceso de negociación a cambio de la liberación de las sanciones. No sé hasta dónde lo estarán entendiendo y no sé hasta dónde Nicolás Maduro estará tan confiado en que no negociando el CNE, pero sí negociando la observación internacional, y que se revise el registro electoral será suficiente para la comunidad internacional y para la oposición.

Todo depende del poder que cada quien muestre, ahí es donde cada quien hace valer su peso y su fortaleza.

¿Qué pasa con los partidos a los que les quitaron las tarjetas para dárselos a otros dirigentes como el caso de AD?

El caso de los partidos judicializados por el TSJ, sin duda es parte del juego de negociación, lo que no sé es si esto será una carta fuerte en el proceso de negociación y hasta donde Maduro está dispuesto a llegar en ese sentido.

Maduro ha adquirido compromisos con unos factores que salieron beneficiados con este proceso de judicialización y nadie sabe hasta dónde llega ese compromiso. No sé hasta dónde Maduro pueda negociar o le convendría.

Creo que en el caso de Acción Democrática lo máximo que se pudiese lograr es que el gobierno para no quedar tan mal con el factor que tiene las tarjetas y las siglas del partido, de pronto se convoque a un proceso electoral interno abierto, dónde participen todos los militantes.

La pregunta es, ¿quién tiene ese registro electoral, se abrirá un censo en AD? Pero sí creo que el caso de AD es el caso más fácil de resolver, porque el caso de Voluntad Popular (VP), es un caso más complejo porque ha sido el partido líder de la estrategia de la insurrección y del golpe militar y por eso no creo que sea muy fácil negociar en ese sentido. Habría que preguntarse además ¿qué pasará si el gobierno hace concesiones en torno a AD y no con VP? ¿Irán por el todo o nada? Será un duro dilema para Henry Ramos Allup.

AD puede ser posible pero lo otro no, sin embargo, hay que saber que todo es posible, dependiendo del músculo que cada quien luzca en un proceso de negociación. Como sea, el tiempo está conspirando contra la oposición, ponerse a hacer tanto desvarío, pensando mil veces como que no hay apuro yo creo que es el peor error que puede cometer la oposición, porque tiene razones para estar urgida y apurada en cerrar un acuerdo con el gobierno de Maduro. No queda otra porque mientras más tarden en hacerlo más débil quedará la oposición y menos posibilidades de lograr concesiones.

Los meses de febrero y marzo tienen que ser meses decisivos para lograr eso. Si la oposición no logra de aquí a marzo un acuerdo negociado con el gobierno creo que esa oposición que no quiere participar en el proceso electoral con las condiciones que exigen la van a tener muy difícil.

¿Qué opina de la plataforma unitaria que anunció Juan Guaidó?

Yo creo que uno de los errores que ha cometido la oposición venezolana es mitificar a la unidad. Es convertir a la unidad en una panacea de los problemas de la oposición, y resulta que la unidad es un simple recurso para lograr un objetivo, no es un fin en sí mismo. Para lograr una unidad perfecta lo que debe ocurrir es tener objetivos comunes claros, si no la unidad no tendrá ningún sentido porque será muy frágil.

No tiene sentido unir a quienes están pensando en una ruta electoral al lado de quienes piensan en una ruta insurreccional, porque esa promiscuidad política que ha habido en esa ruta insurreccional y militar con la ruta electoral es lo que no ha permitido una estrategia coherente, que sea consistente en el tiempo y que obedezca a un plan específico y claro.

Es lo primero que debe lograrse. Si Juan Guaidó está proponiendo una nueva plataforma parecida a la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), pues bien, lo primero que debe definir es el objetivo. Cabe preguntarse: ¿El objetivo es tratar de sacar a Maduro por la vía que sea? Pues yo creo que no tendrá éxito. Pero, si Juan Guaidó y Leopoldo López, que han sido los principales dirigentes de la oposición venezolana durante los últimos siete años y son quienes han marcado la pauta -así no les agrade a muchos dirigentes lo que digo-, pero si ellos dos están de acuerdo en que fracasaron en la ruta que impusieron durante los dos últimos años (aprovechando el apoyo de Trump), y deciden dar un vuelco estratégico e ir a la ruta electoral, entonces comenzaremos a andar por un camino mucho más coherente y habrá posibilidades de una gran unidad.

Creo que tampoco podemos pensar en una unidad entre opositores «puros» versus aquellos opositores que no son puros, porque esas consideraciones están demás en este momento. No son útiles para lograr el consenso necesario para ejercer un cambio en el país.

Dividir a la oposición entre quienes participaron el 6 de diciembre y quiénes participaron en la consulta del 12 de diciembre es una estupidez, porque quienes participaron el 6 de diciembre propiciaban la ruta electoral, que es lo que todo el mundo dice ahora estar de acuerdo, porque es la única ruta coherente.

Decir ahora que nunca se ha estado en contra de la ruta electoral no es un planteamiento transparente, y está hecho para garantizar la impunidad ante los errores cometidos. El problema es que algunos factores de la oposición venezolana enviaron la ruta electoral a un lejano tercer lugar en el cronograma estratégico del mantra implantado durante los dos últimos años, y donde la prioridad era la insurrección popular y la vía militar para desplazar a Maduro del poder («no vamos a elecciones mientras Maduro esté en el poder» fue la cantaleta mil veces repetida por la dirigencia opositora).

Sin duda, fue una ruta fracasada, donde el tema electoral no era prioritario. Todas las sanciones que se aplicaron por la comunidad internacional, especialmente los estados Unidos, no fueron para pedir elecciones. Eso no fue verdad, pues su objetivo era pedir la salida de Maduro en primer lugar, para después ir a una transición de un año o dos, y después -en tercer lugar-, ir a unas elecciones. De manera que no es cierto que la ruta electoral siempre estuvo planteada como asunto prioritario, y hay que tener el coraje para reconocerlo. Y ese sería el primer paso para comenzar a andar por un nuevo camino marcado por las victorias. Si las sanciones internacionales, en vez de estar aplicándose para la salida de Maduro, se hubiesen aplicado a buscar un CNE más confiable, posiblemente hubiésemos llegado a elecciones parlamentarias con un CNE renovado, con un CNE confiable y hoy la oposición estuviese al frente de la nueva AN. De eso no tengo la más mínima duda. La oposición hubiese arrasado y el gobierno lo hubiese reconocido por la fuerza de los acuerdos logrados previamente en una mesa de negociaciones.

Ese es el cuento verdadero. Estas cosas hay que decirlas no con propósitos de pases de factura, sino de la necesidad de tener un diagnóstico transparente y crudo de las realidades, única manera de avanzar por un camino exitoso. Porque si se pretende continuar creando plataformas «unitarias» sin un objetivo claro que sea común a todos, entonces no tendrá ningún éxito. Esto será entonces más de lo mismo y seguirá contribuyendo al fracaso de la oposición. Mientras más pase el tiempo de fracasos en fracasos, menos posibilidades hay de producir un cambio, y quienes han sido responsables de esas estrategias deben actuar con mucha humildad, con vergüenza y con coraje ante un país que no merece seguir viviendo como está viviendo.

Ahora bien, no es pertinente pedir la cabeza de nadie en este momento, pero no es justo que se siga denigrando y excluyendo a quienes vienen insistiendo en que nunca debió abandonarse la ruta electoral. Ahora que todos coinciden, sí es factible la unidad perfecta.

Sé que lo que estoy diciendo son palabras muy fuertes, pero hay que decirlo de esta manera, porque al parecer algunos dirigentes no están entendiendo que es hora de correr, de tomar decisiones urgentes. Ya no hay más espacio para el manguareo político. Es hora de enfrentar con coraje las nuevas realidades, nos gusten o no. Si algunos no están en capacidad de asumir los nuevos retos con todas sus implicaciones, pues entonces deben hacer un ejercicio de decencia política y apartarse para que otros hagan la tarea. Esto vale para chavistas y opositores. Venezuela no merece seguir como va. Los imprescindibles no existen en la política venezolana del Siglo XXI. Es algo que deben tenerlo muy claro algunos políticos. Ese el dilema que deben resolver cuanto antes.

¿Qué le dice a un venezolano que gana menos de 2 dólares mensuales y ha perdido la esperanza en la política?

A los venezolanos les puedo decir que no conozco el primer expaís del mundo, Venezuela va a seguir existiendo y cuando los políticos de oficio fallan el pueblo inventa; y los venezolanos están al borde de un invento, lo que sí está claro es que la inmensa mayoría no está de acuerdo ni con el gobierno, ni con el chavismo, ni con la oposición venezolana.

Están en este instante en un proceso de búsqueda de algo que represente un cambio verdadero. Los venezolanos están en este instante en un proceso de búsqueda de algo que represente un cambio verdadero. Obviamente, no se van a importar marcianos para que hagan el cambio en el país. Habrá que contar con los recursos humanos políticos, económicos, sectores sociales que tenemos.

Por eso, los conceptos dominantes del momentos son: reflexión, rectificación, unidad nacional en medio de la diversidad, y amor por un país. Creo que en este momento estamos llegando a un «Todos por Venezuela». No queda más salida. La crisis mundial de la pandemia cambió todo.

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Es la hora de parar está camorra y confrontación política inútil que ha destruido al país y no ha dejado nada a cambio. Es momento de unir esfuerzos de todos los venezolanos que hayan sido partidarios del gobierno, de la oposición y de quienes no están con ninguno.

Ya en este instante la reconstrucción del país no puede tener color político, sino que tiene que venir del esfuerzo de todos los venezolanos. Y hay una razón fundamental: los políticos de oficio fracasaron absolutamente, no le entregaron buenas cuentas al país, y en segundo lugar, la crisis de la pandemia viene con efectos de alto impacto mundial que van a afectar a todas las naciones del mundo y Venezuela es uno de los países más vulnerables del planeta.

Sonará iluso, sonará un sueño pero yo quiero que alguien me diga si hay otra alternativa. Que la muestre porque yo no la veo, y no creo que haya más alternativa, lo otro sería el caos y la destrucción total del país, y eso podemos evitarlo.





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