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La Lupa

Jorge Arreaza aspira una supremacía socialista para el 2030 y más allá

El gobierno hará cualquier trampa para evitar que la oposición vuelva a ganar la gobernación de Barinas. Pero el hombre orquesta del chavismo no ayuda. Jorge Arreaza se ve mejor detrás de un despacho burocrático, haciendo casi nada como Canciller o Vicepresidente o Ministro de lo que sea. Pero con su pinta de baby face o de CEO de cualquier empresa emergente, al candidato del Psuv no le ayuda la realidad

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Caracas.-  El hombre orquesta del chavismo tiene un pensamiento esquemático, inalterable y con ideas envejecidas, construidas a golpes de los eternos lugares comunes  que han sido las  armas de aquella izquierda fracasada que implosionó en 1989 sin que nadie llorara su muerte. Ideología  que, lamentablemente,  se instaló en Miraflores  oxigenada por el oportunismo habitual de los hermanos Castro  más la petrochequera que, vaya ironía, hizo de Venezuela el  burgués más abusivo de la región, un irresponsable que chantajeó, sobornó y corrompió a varios países vecinos a cambio de votos, apologías a Hugo Chávez y buenos negocios  para la nueva élite.

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"Los orígenes de nuestra Revolución son tan remotos, como lo es la invasión  europea del siglo XV en nuestra Abya Yala y las resistencias indígena y afro que la confrontaron y padecieron", escribió Jorge Arreaza en este siglo, cuando era Canciller y disfrutaba  uno más de los  diversos cargos donde lo han ubicado  para engrosar su variopinto currículum, bendecido además por la consanguinidad que, como  ordenan las reglas sociales, le permite llamarse yerno de Hugo Chavez así se haya divorciado de  Rosa María, lazos de sangre que le permiten pertenecer a la corte de semejante realeza.

Para no aburrir (esa es su especialidad) extraemos un significativo párrafo del  texto "Espacio y Tiempo en Revolución" publicado en su blog personal  donde, por cierto,  Arreaza escribió solo ocho textos a lo largo de dos años. Allí asegura  que " Para 2030 la hegemonía socialista, en todas las dimensiones de nuestra sociedad, debe estar consolidada. En 2030 podremos ofrecerle como homenaje al Libertador su proyecto integral ya consolidado, con su sistema de gobierno que le brindará a su Pueblo la mayor suma de felicidad posible". 

Una confesión por todo lo alto de que el proyecto de seguir en Miraflores no solo es hasta el 2030 y más allá sino que en el camino se deben diluir todas las otras posibilidades, partidos e ideologías que sobreviven a duras penas en el país con miras a imponer su "hegemonía socialista", definida universalmente como "la Supremacía que un estado o un pueblo ejerce sobre otro", sinónimo de  superioridad y predominio, por si queda alguna duda sobre las intenciones de que el Psuv y sus militares amigos permanezcan en el poder para siempre.

Y si bien el gobierno hará cualquier trampa para evitar que la oposición vuelva a ganar la gobernación de Barinas (porque Freddy Superlano la ganó), el asunto es que Arreaza se ve mejor detrás de un despacho burocrático, haciendo casi nada como Canciller o Vicepresidente o Ministro de lo que sea. Pero con su pinta de baby face, de CEO de cualquier empresa emergente, al candidato del PSUV no le ayuda la realidad. Que cualquier entendido en marketing político o asesoría de imagen, tendría que pulirlo por años para poder extraer lo poco que de líder guarda Arreaza en algún rincón de sus ganas. No lo ayuda ni la voz ni la gesticulación ni el verbo. Basta verlo en su lanzamiento en Barinas, donde tuvo que ir acompañado de la plana mayor del PSUV y se tuvo que auxiliar con un discurso escrito, respondido por los asistentes con una sarta de quejas y reclamos, lo que obligó a  Diosdado Cabello a soplarle a todo gañote  que  Nicolás Maduro había anunciado recursos para mejorar la vialidad y culminar  proyectos, mientras Arreaza intentaba quedar mejor criticando al gobierno anterior pero luego aseguraba  que había conversado con muchos de la familia Chávez,  "quienes me ofrecieron todo su amor y apoyo", como si todavía no supiera que, luego de la derrota de Argenis, el apellido Chávez no basta para mover a los votantes.

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Nacido en Caracas y votante en Caracas, la imposición de Arreaza ejemplifica perfectamente con qué se come la "hegemonía ideológica" que defiende. Porque según las leyes, si ya votó y está inscrito en Caracas, no podría volver a votar en Barinas ni siquiera por sí mismo. Pero llegará enero y veremos, cuando se despierte con la pésima noticia de que por fin toda la oposición se unió y decidió darle su apoyo al candidato de la MUD, el concejal Sergio Garrido, nacido en Barinas y apoyado por Freddy Superlano. Movida que hará del estado llanero el centro de la política nacional, quién lo diría. Si gana, nadie creerá semejante resultado pero si pierde, Arreaza seguirá como si nada porque perder no le quita el sueño cuando lo que ambiciona es seguir en el poder para siempre como un cáncer terminal o su título de yerno.



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