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Jorge Rodríguez recurre a la ciencia ficción para perseguir enemigos

Elizabeth Fuentes | 12 abril, 2019

Caracas.- A ver si entiendo: los integrantes del grupo Cocoon 2.0, que según Jorge Rodríguez planificaban “la más gigantesca operación política, militar y financiera que se haya perpetrado contra la República Bolivariana de Venezuela”, fueron descubiertos nada menos que a través de las capturas de pantalla del celular del ahora prisionero Roberto Marrero, mano derecha de Juan Guaidó. Es decir, que hombres de la talla intelectual de Ricardo Haussman, Mike Penfold, Gerardo Blyde o Gustavo Tarre, entre otros, abrieron tremendo chat llamado Cocoon 2.0 para comunicar cómo es que iban a ejecutar sus planes criminales.

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“Aquí están las capturas de pantalla”, los acusó Rodríguez, blandiendo un papelito que apenas dejó ver a la poca audiencia que sigue sus mentiras y donde cabe presumir que allí debería estar, por ejemplo, una conversa entre Haussman y Juan Guaidó -quien anda de lo más desocupado estos días-, donde Haussman le explica cómo es que se pueden sabotear todos los cajeros automáticos y puntos de venta del país, una de las acciones que según Rodríguez iba a emprender la banda. Asunto que a los venezolanos no nos significaría mayor crimen porque llevamos un tiempazo sin efectivo ni cajeros y haciendo tremendas colas para pagar en los puntos de venta, sin contar con que el efectivo que nos escupen los cajeros no alcanza ni para adquirir medio kilo de queso y mucho menos los zapatos deportivos rojos ‘Valentino Garavani’, que luce Rodríguez en las marchas socialistas y que ascienden a 795 dólares el par.

También sostuvo Rodríguez que “en el celular del señor Marrero aparecen grupos de factores fascistas y terroristas de la derecha venezolana planificando cómo se perpetraría el más gigantesco robo contra los activos de la República (…)”, lo que implica que a punta de chats los criminales se comunicaban para robarse unos activos que en este momento valen cuatro lochas por cierto. Aunque Rodríguez aún no ha logrado explicar qué iba a hacer la banda Cocoon 2.0 con ese bojote de refinerías o fábricas tipo Sidor o Venalum, todas quebradas y paralizadas, a excepción de la Refinería Cienfuegos que se robaron los cubanos y donde procesan el petróleo que le sigue regalando el Gobierno de Maduro a los cubanos mientras los venezolanos no consiguen ni gasolina ni aceite.

Quizás lo único acertado de la revelación de Rodríguez es el nombre que escogió para bautizar al grupo, porque Cocoon es un filme de ciencia ficción donde unos extraterrestres dejan sus capullos en una piscina y un grupo de jubilados se baña allí sin saberlo y entonces todos rejuvenecen y se curan de sus males y viven para siempre, felices y sanos.


Como diría algún buen siquiatra, lo traicionó el subconsciente. Sería bueno sugerirle que a la próxima banda criminal la bautice La La Land, porque estará integrada por sus amigos chavistas dispuestos a cantar hasta el himno de Estados Unidos, con tal de salvar su pellejo.

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