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La batalla por la usurpación del poder que Maduro le ganó a Cabello tras la muerte de Chávez

El Cooperante | 5 marzo, 2019

Caracas.- Fue la lluviosa tarde del 5 de marzo del año 2013, cuando mediante un comunicado emitido por televisión nacional, su futuro sucesor y entonces vicepresidente ejecutivo, Nicolás Maduro Moros, anunció oficialmente el fallecimiento de Hugo Rafael Chávez Frías.

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La noticia no solo impactó la opinión pública nacional e internacional, sino que además, despertó el desconcierto de los venezolanos ante el posible inicio de una nueva era dentro de la revolución bolivariana.

Antecedentes

En diciembre de 2012, luego de haber ganado las elecciones presidenciales para el periodo 2013-2019, Chávez viajó a La Habana para someterse a una nueva cirugía por el cáncer pélvico que, según fuentes oficiales, este padecía.

El líder socialista fue intervenido a los pocos de su llegada, tal como lo informo su parte médica a los medios de comunicación. Ernesto Villegas, el entonces ministro de Información, dio a conocer poco después que durante la cirugía Chávez sufrió una hemorragia, la cual fue atendida a tiempo por los galenos.


“Se presentó un sangramiento que requirió la adopción de medidas correctivas que permitieron su oportuno control”, indicó Villegas en declaraciones a la prensa. Más tarde, Nicolás Maduro, vicepresidente de la república, dio detalles del estado del líder revolucionario quien, aseguró, estaba recuperándose de forma favorable.

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No obstante, el 30 de diciembre, Maduro anunció que Chávez había sufrido algunas complicaciones. “A 19 días de la compleja cirugía el estado de salud del presidente Chávez continúa siendo delicado presentando complicaciones que están siendo atendidas en un proceso que no está exento de riesgos”, advirtió entonces.

Las malas noticias continuaron en enero, cuando Villegas informó que el presidente venezolano luchaba con una infección pulmonar derivada de una insuficiencia respiratoria, y en febrero el panorama no mejoró.

Villegas dijo que tras complicarse la infección, Chávez fue sometido a una traqueotomía, por lo que no podía hablar, aún así, aseguró que el jefe de Estado estaba “al frente de las tareas fundamentales inherentes a su cargo” y en constante contacto con su Gobierno. 

A la semana siguiente, el presidente venezolano reveló a través de su cuenta de Twitter que había llegado a Venezuela para continuar el tratamiento. Fue internado en el Hospital Militar de Caracas, donde una enfermera aseguró que lo había visto caminando.

“Sigo aferrado a Cristo y confiado en mis médicos y enfermeras. ¡Hasta la victoria siempre! ¡Viviremos y venceremos!”. 

Último mensaje de Chávez en su cuenta de Twitter – 18/02/2013.

Pero la insuficiencia respiratoria de Chávez se agravó en los días consiguientes y el 5 de marzo, Maduro dio a conocer que el supremo había muerto.

“Queridos compatriotas que nos escuchan y nos ven en todo el territorio de la patria. Hoy, 5 de marzo, luego de haber acudido a la reunión del Consejo de Ministros y la dirección político-militar de la revolución, nos dirigimos al Hospital Militar de Caracas a seguir la secuencia de salud de nuestro comandante presidente y en el momento en que nos encontrábamos recibiendo parte y acompañando a sus hijas, sus hermanos y familiares, recibimos la información más dura y trágica que podamos transmitir a nuestro pueblo.

A las 4:25 de la tarde de hoy, 5 de marzo, ha fallecido el comandante presidente Hugo Chávez Frías”.

La sospecha de que el jefe de Estado había muerto a los pocos días de su llegada a la capital cubana, es una de las grandes incógnitas que, aún hoy, tras seis años de su muerte, persiste.

La polémica resurgió el pasado julio, cuando la fiscal general de la república destituida por la Asamblea Nacional Constituyente, Luisa Ortega Díaz, dijo que Diosdado Cabello le reveló que el 28 de diciembre de 2012, Chávez había muerto.

“A mi me llamó Diosdado Cabello ese día y me dice que me regrese porque Chávez había muerto”, relató Ortega Díaz en una entrevista telefónica desde Colombia ofrecida a el Nuevo Herald.

Según el relato de una fuente al mencionado medio, dos personeros de peso en la cúpula socialista recibieron un llamado el 28 de diciembre desde Cuba en el que les anunciaban el fallecimiento del fundador del PSUV, no obstante, tres horas después, llamaron nuevamente para decir que habían logrado resucitarlo.

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“Yo no tengo una prueba de que se murió el 28 de diciembre, pero alrededor de esto hubo un gran hermetismo, toda la información sobre cuando murió, la tenía secuestrada Cilia”, sostuvo la fiscal exiliada en Colombia, quien, aseguró, tras la muerde de Chávez pidió su acta de defunción para mostrarla al país sin tener respuesta alguna.

“Todos querían saber dónde estaba el documento que certifica que se produjo la muerte. Pero nunca lo mostraron. Yo les pedí en varias ocasiones y les dije que era necesario mostrárselo al país”, aseveró Ortega Díaz al respecto.

No obstante, otros dirigentes socialistas desmintieron esta versión. Rafael Ramírez, exministro de Petróleo y expresidente de Pdvsa, mantuvo la versión de que Chávez murió en el Hospital Militar de Caracas, al igual que el exministro de Educación, Héctor Navarro.

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En una entrevista ofrecida a esta redacción a finales de 2018, Navarro, también exministro de Energía Eléctrica, dijo que él estuvo a cargo de mantener los pisos del recinto médico donde sería internado Chávez funcionando plenamente, y es que para esa fecha, la crisis eléctrica afectaba varias zonas del país, entre ellas, Caracas.

Fue por esto, que pidió explícitamente al entonces presidente de Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec), Argenis Chávez, que acometiera a acondicionar las instalaciones, sin embargo, 15 días después, fue contactado nuevamente por el jefe del servicio médico porque la estatal eléctrica no había realizado las labores pertinentes.

Navarro contó que tuvo que resolver por su cuenta, y tras varios inconvenientes logró dejar en funcionamiento una planta eléctrica de emergencia por si era requerida. El 4 de marzo, relató el exministro, se fue la luz, y la planta no funcionó, por lo que Chávez fu asistido con un respirador manual por 30 minutos.

“Yo salí del Consejo de Ministros corriendo para el Hospital Militar para reclamar lo que había sucedido con la planta, y entrando a las 4:30 de la tarde, no me había terminado de bajar del carro, cuando me llegó una llamada de Maduro: ‘Héctor, el jefe acaba de morir’”, puntualizó Navarro, quien negó rotundamente que Chávez murió en diciembre de 2012.

Maduro llega al poder

Pero la polémica de la muerte del supremo continúa en la actualidad, no solo dentro de las filas socialistas, sino también fuera de estas. La toma de posesión de Maduro estuvo rodeada de irregularidades y preguntas que ningún dirigente chavista se atrevió a responder.

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Un día antes de partir a Cuba, Chávez hizo un llamado al país: “Si, como dice la Constitución, se presentara alguna circunstancia sobrevenida que a mí me inhabilite para continuar al frente de la Presidencia, bien sea para terminar los pocos días que quedan y sobre todo para asumir el nuevo período, (…) Nicolás Maduro debe concluir el período”.

En esta misma línea, el mandatario nacional agregó: “Nicolás Maduro, no solo en esa situación debe concluir el periodo, como manda la Constitución, sino que mi opinión firme, plena como la luna llena, irrevocable, absoluta, total, es que, en ese escenario que obligaría a convocar a elecciones presidenciales, ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente”. 

Ese, fue el último anuncio público que Chávez hizo en vida. El 28 de diciembre, fecha en la que Ortega Díaz aseguró haber sido informada de la muerte del  comandante, Maduro viajó a La Habana para visitarlo.

Falta absoluta

Desde entonces, el Gobierno representado por Maduro, en compañía de la Asamblea Nacional (AN) y el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), empezó a violar  la Constitución. La primer falta se llevó a cabo cuando Maduro nombró al ministro Héctor Navarro como vicepresidente encargado.

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A finales de octubre, Chávez designó a Navarro como vicepresidente ejecutivo en calidad de encargado, mientras Maduro, quien era el vicepresidente, asistía a una reunión de la Unasur por el lapso de dos días. El decreto a través del cual se hizo esta designación, especificaba que Navarro supliría a Maduro únicamente desde el 30 de noviembre hasta el 1 de diciembre.

Lo que significa que cuando Maduro viajó a Cuba, Navarro ya no estaba facultado para ser su sustituto. A su vez, como vicepresidente, el designado por Chávez no podía nombrar a ningún otro funcionario como encargado en su lugar, puesto que, de acuerdo con la Constitución, esta acción le corresponde únicamente al presidente de la república.

Sumado a esto, el exrepresentante de Venezuela ante la ONU, incurrió en otra falta. Según una entrevista de El Nacional a un constituyente de 1999 a la que tuvo acceso Analítica, la Carta Magna no estipula en ningún caso que el vicepresidente, en suplencia del presidente por falta temporal, pueda ausentarse de su cargo y salir del país.

Al ausentarse Maduro, sustituto entonces de Chávez, se generó una falta absoluta, es decir, que según lo establecido en la Constitución, el presidente del Parlamento, para la fecha Diosdado Cabello, debió encargarse de la Presidencia y llamar a elecciones universales, directas y secretas, en el lapso de 30 días, para elegir un nuevo mandatario nacional.

Juramentación

El 10 de enero de 2013, Chávez debía juramentarse ante la Asamblea Nacional para asumir el periodo presidencial hasta 2019, sin embargo, según la versión oficial, aún se encontraba en Cuba recuperándose, por lo que no pudo presentarse tal como manda la Constitución.

Para justificar este hecho, no formulado bajo ninguna circunstancia en a Carta Magna venezolana, el TSJ emitió una sentencia en la que aseguró que no era necesario que Chávez hiciera acto de presencia para juramentarse, puesto que en su condición de reelecto en el cargo, no había interrupción en el ejercicio del mismo.

En atención al principio de continuidad de los Poderes Públicos y al de preservación de la voluntad popular, no es admisible que ante la existencia de un desfase cronológico entre el inicio del período constitucional y la juramentación de un Presidente reelecto, se considere (sin que el texto fundamental así lo paute) que el gobierno queda ipso facto inexistente.

En consecuencia, el Poder Ejecutivo(constituido por el Presidente, el Vicepresidente, los Ministros y demás órganos y funcionarios de la Administración) seguirá ejerciendo cabalmente sus funciones con fundamento en el principio de la continuidad administrativa”.

Es decir, el máximo tribunal alegó continuación del mandato presidencial, pese a que esta figura no está contemplada en la Constitución.

“Esa afirmación no tiene sentido alguno en el régimen constitucional venezolano. La reelección no es continuación de mandato alguno. El mandato anterior cesa el 10 de enero de 2013, y ese día se inicia un nuevo mandato, y nada cambia esa situación constitucional el hecho de que sea la misma persona quien cesa en un mandato y debe iniciar otro”, aclaró el constituyentista de 1999 entrevistado por El Nacional.

En este punto resurge la polémica entorno a la muerte de Chávez, debido a que, si tal como aseguró Ortega Díaz, el fundador del PSUV falleció el 28 de diciembre, entonces eso habría sido una falta absoluta.

Al respecto, la Carta Magna refiere en el artículo 233 que, en caso de que el presidente electo no pueda tomar posesión del cargo, el presidente de la Asamblea Nacional, debe encargarse de la presidencia nacional y llamar a nuevas elecciones.

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La ausencia de Chávez el 10 de enero de 2013, justificada por el TSJ de forma inconstitucional, y tomada como una falta temporal y no absoluta, fue calificad por los analistas como un vacío de poder, es decir, que Venezuela carecía de Gobierno para la fecha, puesto que el tren Ejecutivo del líder socialista ya no tenía vigencia alguna ante la ley.

En pocas palabras, aunque Chávez hubiese estado vivo, tal como afirmaron voceros oficiales en ese entonces, al no juramentarse para el nuevo periodo, Maduro no podía continuar ejerciendo como vicepresidente de la república. Aun así, este continuó en el poder y al anunciar la muerte del presidente el 5 marzo, asumió como encargado de la presidencia.

Asimismo, más tarde se postuló como candidato único por el PSUV y en las elecciones del 14 de abril de 2013, fue declarado victorioso por poco más de 200,000 votos. Su contrincante, Capriles, desconoció los resultados y denunció más de 3000 irregularidades en el proceso, por lo que pidió un reconteo de votos.

Maduro aceptó el reto, pero con el pasar de los días, no volvió a mencionar el tema. Por su parte, el CNE no hizo la auditoría completa, puesto que no comparó los resultados de los votos en las cajas con los cuadernos electorales.

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El proceso fue dado por culminado el 11 de junio por el máximo ente comicial, y Capriles denunció formalmente las irregularidades durante este, pero el TSJ, presidido entonces por la magistrada Gladys Gutiérrez, declaró inadmisibles todas las impugnaciones.

La batalla Maduro-Cabello

En ausencia de Chávez, sus funcionarios de confianza hicieron hasta lo imposible para evitar que Diosdado Cabello, como presidente del Parlamento, tomara el poder.

En vida, el propio fundador del PSUV se negó a dejarlo como su relevo, pidiéndole al pueblo que, en caso de que no pudiera regresar, eligieran a Maduro como su sucesor para dirigir la revolución bolivariana.

¿La razón? Cabello nunca fue el predilecto de Chávez, quien, en más de una ocasión, lo regañó en cadena nacional. En una nota de El Cooperante publicada en mayo pasado, se señala que, tanto Maduro como Cabello, aprovecharon la enfermedad del líder socialista para avanzar en la lucha política interna que llevaría a uno o a otro, a la Presidencia venezolana.

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Rafael Ramírez, exministro de Petróleo y expresidente de Pdvsa, confirmó esta información. En un artículo publicado en Aporrea en octubre, tras su separación definitiva de la cúpula madurista, aseveró: “el madurismo ganó tiempo y avanzó en consolidar y cohesionar su grupo de poder. Cuando Chávez enfermó, ellos tenían un plan para tomar el poder”.

Según Danny Leguízamo, “frente a Hugo Chávez moribundo, hubo un pacto de sucesión presidencial entre Maduro, Cabello y Ramírez”. Dicho pacto, después fue roto por Maduro, quien dio inicio a una purga en las filas chavistas para instaurar su propio grupo de poder.

“Tarde entendimos la trampa, la forma de operar de esta nueva élite que controla el Gobierno”. 

Rafael Ramírez. 

Mientras Chávez sufría con el cáncer, Maduro se abría paso entre la cúpula cubana, donde siempre fue bien visto por su afán revolucionario, a diferencia de Cabello, quien no era muy querido por la revolución de Fidel Castro.

De acuerdo con Leguízamo, “Maduro primero conspiró con los cubanos y contra Cabello. Luego ocultó la muerte de Chávez, deliberadamente, como dijo Ortega Díaz. Se hizo con el poder en un proceso electoral dudoso, purgó lentamente los cuadros civiles y militares del chavismo originario, y finalmente instaló su nueva cúpula con los hermanos Rodríguez, Cilia Flores y Tareck El Aissami”.

Desde que llegó al poder, Maduro no solo ha burlado las leyes, sino que ha dado marcha atrás a algunas de las más insignes políticas de su antecesor, como la creación de la Ley de Ilícitos Cambiarios, creada en 2003; la puesta en marcha de la figura de contrato de servicios en Pdvsa, eliminada por Chávez por considerarla benefactora para los monopolios extranjeros; y más reciente, su máximo legado, la Constitución de 1999.

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