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La caída de Nicolás Maduro se filma en cámara lenta

Elizabeth Fuentes | 8 mayo, 2019

Caracas.- Murmullos, dinero, traiciones y mucho miedo serpentean en el guión, aún sin terminar, de lo que podría ser el destino final del Gobierno de Nicolás Maduro. De lo poco que se conoce hasta ahora, el quiebre militar olía más a dólares que a pólvora y la ideología le parpadeó a muchos de los altos jerarcas del chavismo al momento de formalizar su inscripción en las filas del gobierno de transición, a cambio de mantener intactos los privilegios del poder y, por supuesto, los bienes de fortuna que tan fácilmente han adquirido.

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Como en una comedia de equivocaciones, mientras Maduro y su viejo gabinete siguen haciendo la parodia de que gobiernan a un país cuyos habitantes solo reciben de ellos malas noticias- la inflación sigue rumbo al infierno, la luz eléctrica sigue fallando, las fábricas siguen sin producir -, el presidente interino Juan Guaidó camina tranquilamente por los pasillos de la Asamblea Nacional o las calles de La Guaira, casi el mismo día en que el gobierno anunció la expulsión y degradación del general de división Manuel Cristopher Figuera, exjefe del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), más otros cinco tenientes coroneles, cuatro mayores, cuatro capitanes, seis primeros tenientes y tenientes y 35 sargentos, quienes acompañaron a Guaidó la madrugada del 30 de abril en la Operación Libertad destinada a derrumbar el régimen.

“Cualquier intento de detener a Guaidó sería altamente inflamatorio”, aseguró Eileen Gavin, analista para Latinoamérica de la consultora de riesgo global Verisk Maplecroft, a la emisora radial NPR. “El hecho de que todavía no haya arrestado a Guaidó tras acusarlo de intentar perpetrar un golpe de Estado, sugiere que Maduro no tiene seguridad suficiente para hacerlo y que se muestra cauto ante cualquier incremento en la presión diplomática y económica de Estados Unidos y de las decenas de países que reconocen a Guaidó como el presidente legítimo”.

“El régimen de Maduro se está desmoronando”, asegura por su parte James Stavridis, ex jefe del Comando Sur de los Estados Unidos hasta 2009. De acuerdo con su criterio, “el levantamiento fallido fue simplemente un retroceso en el intento más amplio de cambio de régimen en Venezuela”. Y el exasesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Fernando Kutz, insiste en que Estados Unidos no debe mantenerse al margen de lo que ocurre en Venezuela debido a que si bien no hacer nada ” es ciertamente una opción política en sí misma… si nos fijamos en algunos casos históricos en los que no hemos hecho nada, por ejemplo en Ruanda durante el genocidio allí y más recientemente en Siria, esos son casos en los que mucha gente de la política exterior lamenta que EE. UU. no haya tomado acción”.

Por lo pronto, mientras el guión del país parece detenido y en las calles de Venezuela sobrevive un silencio raro, algunos esperan que la reunión entre los cancilleres de Rusia y EE. UU., que se celebrará en Rusia el próximo 14 de mayo, podría servir para  desenmarañar la situación venezolana porque, como han dicho tanto el Secretario de Estado de Estados Unidos, Michael Pompeo como el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Sergey Lavrov, los temas a discutir serán nada menos que Ucrania, Corea del Norte, Siria y… Venezuela, donde cohabitan Maduro y Guaidó, soportándose mutuamente como si ninguno fuese tan poderoso para derrotar al otro y ninguno tan débil para ser derrotado, algo muy preocupante para el hombre que ocupa Miraflores y, desde el 30 de abril, no ha podido dormir como un bebe.

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